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No es que hayamos puesto un santo boca abajo, castigándolo de cara a la pared o como quien gira el cuadro de un rey desafortunado, pero el proyecto que presento hoy trata de "girar 180 grados" el esquema funcional del templo parroquial de San Antonio Abad, en Vilanova y la Geltrú. La situación que ha motivado este proyecto es digna de tener en cuenta, dado que se trata de un caso en el que los cambios urbanos afectan el funcionamiento de la pieza eclesial; en otras palabras, la transformación urbana del entorno de una iglesia no es ajena a la manera de relacionarse y entender el vínculo de la comunidad parroquial hacia la ciudad. Lo que es y quiere ser la presencia eclesial en relación a la sociedad contemporánea pasa por la manera de relacionarse el edificio eclesial en relación a la ciudad.

Algunos datos históricos para entender el edificio

El templo actual de San Antonio Abad parte del acuerdo de transformación de la antigua iglesia del siglo XIV por una de mayores dimensiones en 1663. De hecho, el proyecto del campanario fue ideado por Fray José de la Concepción en 1670 y se inició el año siguiente. La reforma comenzó por la fachada de la Plaza de las Nieves y fue avanzando hacia la Plaza de San Antonio con sus tres naves y capillas laterales (algunas de ellas con intervenciones de Jujol) de dimensiones considerables. La nave central tiene catorce metro de luz y cincuenta y seis de largo y veinte y seis de altura, siendo cubierta con bóveda de arista; mientras que las naves laterales hacen casi cinco metros de luz por casi cincuenta y ocho de largo y doce metros de altura, cubiertas con bóveda de cañón. A ambos lados, encontramos las capillas laterales de unos seis por seis metros aproximadamente. En estas franjas laterales de las capillas también se aloja un acceso lateral, la sacristía y la capilla del santísimo. Estamos hablando, para hacernos una idea, de aproximadamente la mitad de una manzana del Eixample de Barcelona.

La cronología de las obras fue la siguiente. Cuando se tenía que iniciar la construcción de la iglesia, la guerra de Sucesión aplazó la obra, que no empezó hasta el 1734. En 1771 se bendijo, cuando todavía no estaba acabada. En 1790 se retomó la construcción y se derribó el antiguo templo. Las obras se interrumpieron de nuevo el 1800. Entre el 1826 y en 1830 se volvió a trabajar y en 1831 se volvió a bendecir, una vez acabadas las naves. La fachada se acabó en 1879. Durante la guerra de 1936 el edificio sufrió graves destrozos. La reconstrucción se inició al terminar la guerra y se prolongó hasta el 1977, con la intervención en la fachada de la Plaza de las Nieves. Finalmente, hubo una readaptación en 1959 realizada por el equipo formado por el aparejador Jordi Cantón, el escultor Tomás Bel y el pintor Luciano Navarro que ya se avanzaba en las directivos posteriores del Concilio Vaticano II.

El hecho relevante que singulariza el templo y justifica el presente proyecto es, precisamente, la creación de la Rambla Principal de Vilanova y la Geltrú, que cruza toda la población desde la costa hasta la Plaza de las Nieves. Lo que era "el detrás" del templo, donde estaba el ábside y el cementerio posterior, terminó siendo la fachada principal, de forma que las naves laterales rodean el gran ábside de la nave central convirtiéndose en una especie de deambulatorio perimetral.

Requerimientos del proyecto

El despacho T113-Taller de Arquitectura entró en escena raíz de la intervención realizada en el templo parroquial de Santa Madrona de Poble Sec de Barcelona. Los problemas que se planteaban eran de carácter pastoral, es decir, que afectaban el funcionamiento de la actividad del templo y, por tanto, pedían una nueva forma, especialmente en lo que respecta al ámbito del presbiterio y el crucero transversal anterior a la nueva fachada de la Plaza de las Nieves.

Relación entre los asistentes a las celebraciones: El presbiterio se eleva hasta casi dos metros por sobre el nivel de la nave, hay diez y quince metros entre la sede y el altar respecto el primer banco de la nave principal respectivamente. Las distancias comportan la dispersión de los miembros de la asamblea en las celebraciones.

Sectorización y control: Para acceder a la misa diaria que tiene lugar en la capilla del Santísimo necesario recorrer toda la iglesia desde la fachada de San Antonio Abad y se pierde el control de la totalidad del espacio. No se puede usar la iglesia a modo de ámbitos y la instalación lumínica y de confort tampoco ayuda mucho.

Ampliación de posibilidades de actividades pastorales: La actual distribución del templo no ayuda a implementar las nuevas acciones pastorales para desarrollar la tarea evangelizadora.

Idea de proyecto

Dadas las circunstancias y habiendo estudiado el edificio, se propone y se aprueba el siguiente:

Voltear la iglesia: La actuación prevé "dar la vuelta" el funcionamiento de la iglesia perforando una apertura por el centro del ábside, aprovechando que ya hay un arco de descarga de una vidriera tapiado en la cara interior de la ábside. Esta apertura conecta directamente el presbiterio con el espacio de deambulatorio, o nártex, en la fachada de la Plaza de las Nieves, lo que aproxima, tanto espacial como visualmente, el espacio litúrgico a la población.

Una iglesia dentro de otra. Se propone rebajar el presbiterio actual hasta alcanzar la cota de medio metro por encima de la nave central, a excepción de la base del altar que se propone a setenta centímetros. Este hecho facilita la incorporación de rampas accesibles de dos tramos entre las pilastras laterales previas en el ábside central y una rampa practicable para alcanzar el cambio de cota desde el nártex hasta el presbiterio a modo de alfombra central. El hecho de acceder por el centro del ábside comporta, de paso, el cambio de orientación habitual del presidente de la celebración disponiéndose al otro lado del nuevo altar y encajando los celebrantes, hasta 170, dentro de un nuevo presbiterio que se amplía con la misma forma circular del ábside pero inversa. Así se consigue la proximidad necesaria de la asamblea entorno del altar, que se desplaza un tramo de crucero. Se prevé que esta nueva disposición sea el habitual en las celebraciones dominicales, sin hacer uso del resto de la nave central, que se reserva para eventos singulares que requieran mayor capacidad o el uso del acceso por la Plaza de San Antonio. Para reforzar y significar la nueva centralidad del altar se propone una cruz suspendida sobre él y un nuevo fondo o retablo móvil para cortar las visuales hacia la bancada de la nave principal. Para las grandes celebraciones, quest retablo móvil pasa al otro lado del altar de la misma manera que el presidente cambia de orientación. Este cambio de orientación dependiendo de la tipología celebrativa también afecta al resto de mobiliario litúrgico, la sede y el ambón, que pueden tener las dos disposiciones.

Crear un Atrio de los Gentiles. El hecho de cambiar la iglesia conlleva la revalorización del espacio del nártex entre el ábside del presbiterio y la fachada de la Plaza de las Nieves. Para poder usar este espacio como lugar de relación de la comunidad cristiana abierta al resto de la población se propone la creación de dos puertas de iguales características que la nueva puerta del ábside en las naves laterales, de forma que se puede sectorizar del resto del templo y se pueden llevar a cabo actividades específicas con un horario de apertura mayor. Con el fin de dotar de posibilidades pastorales el espacio de vestíbulo sin afectación a los muros del templo, se diseña un mobiliario móvil, a modo de pequeños quioscos, que presenta el mismo acabado de las puertas para un lado mientras que, por la cara interior se presenta como un nuevo soporte adaptado para exposiciones, almacenamiento o proyecciones. La división permite recuperar también un acceso a la Capilla del Santísimo que actualmente también resto tapiado desde el mismo espacio del nuevo vestíbulo, de forma que se puede ofrecer actividad litúrgica, de oración personal o pastoral sin tener que hacer uso de la totalidad de la espacio.