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Galeria d'imatges

(Eloi Aran)

Rara vez un edificio de nueva planta vinculado a una institución eclesial recibe el reconocimiento social que ha obtenido el nuevo Centro para el Servicio de Distribución de Alimentos (SDA) en Campclar, obra del despacho NUA arquitectures, recibiendo el primer premio de la Bienal Alejandro de la Sota- Muestra de arquitectura de Tarragona y siendo seleccionada para formar parte del pabellón de Cataluña de la 15ª Bienal de arquitectura de Venecia. Se trata de una pequeña edificación realizada a finales de 2014, de 82m2 y un presupuesto muy ajustado de 634 € / m2, promovido por Cáritas Diocesana y la Parroquia de Santa Tecla de Campclar (Tarragona), que merece una doble atención, tanto para la parte técnica y compositiva como por su manera de responder a la labor social de la comunidad parroquial.

Respecto a la lectura arquitectónica cabe destacar, primeramente, el diálogo entre la nueva edificación y el templo existente, en los que se da una cierta continuidad con materiales cerámicos en la terminación de las fachadas principales, mientras que la cubierta y fachadas longitudinales se resuelven con una chapa metálica de color verde situada sobre una estructura de pórticos metálicos, combinando así la doble lógica industrial-artesanal propia de las edificaciones próximas.

La planta se organiza en tres franjas: una zona de almacén vinculada al acceso rodado desde la calle, un ámbito de servicio que actúa como filtro, y un espacio de distribución vinculado al acceso peatonal desde la plaza de la iglesia, que actúa como punto de reunión previo al inicio del servicio de distribución. La separación entre los tres espacios se realiza a través de dos divisiones situadas en la franja de servicio realizadas parcialmente con chapa deployé, lo que permite conseguir la visión longitudinal de toda la profundidad del centro.

En cuanto a la respuesta social, el equipamiento está gestionado por voluntarios de la comunidad parroquial y también se ha contado con 120 voluntarios para finalizar las tareas de acabados en una sola mañana (la obra se hizo en un tiempo récord de tres meses para poder acceder a una subvención). Este vínculo con la comunidad significa la construcción no sólo por su forma y finalidad, sino por la misma forma de proceder. Es en estas acciones que la arquitectura, a pesar de tener en este caso una finalidad social, se convierte también religiosa, en tanto que en la raíz etimológica del término y "re-liga" las personas en torno a una comunidad que celebra motor evangélico de su acción en el edificio análogo al lado (el templo).