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De las investigaciones que voy haciendo sobre espacio sacro en relación con el ámbito infantil, juvenil o educativo cabe apuntar iniciativas que no son propiamente del ramo de la construcción sino que provienen del diseño y de la acción o comunicación pastoral. Se trata de intervenciones centradas en el mobiliario y el "atrezzo" más que en la forma del espacio pero no por eso dejan de tener interés. Este es el caso del grupo ONcreaciones, un tándem creativo formado por Pilar Ramírez y Jesús Mario Lorente, conocidos por sus iniciativas editoriales como la serie El rey de los mindundis, y autores del reciente proyecto para el nuevo oratorio del colegio los Hermanos Maristas en Alicante. En este caso debemos mencionar, primeramente, de la nueva ubicación del oratorio, dado que se ha buscado un aula céntrica dentro del complejo escolar para que tuviera fácil acceso para toda la comunidad educativa, queriendo indicar de manera clara y sencilla la centralidad del encuentro con Jesucristo como fuente y motor de la acción escolar. Referente al simbolismo y iconografía del espacio, se ha creado un retablo a modo de "ventanas de cómic", una forma de presentar los relatos con un lenguaje cercano, que incorpora también el sagrario y un altar móvil.

La "página de cómic" viene enmarcada con un título que se convierte en la clave de lectura de la intervención, «vio Dios que era bueno" (Gn 1,31), haciendo referencia a la última frase del relato de la creación abriendo un espacio de diálogo y creación conjunta entre Dios y la humanidad. La citación de encabezado encuentra eco en el globo de diálogo que sirve de tapa en el sagrario y que lleva la citación «Yo hago nuevas todas» (Ap 21,5), pasando del primer al último libro de la Biblia e invitando a la acción creativa del Espíritu en la comunidad educativa. El altar móvil lleva un frontal a modo de globo de diálogo en blanco, con el fin de facilitar la expresión de lo que cada uno lleva y ofrece a la celebración o bien, cuando no tiene función eucarística, sirve para ilustrar tiempos litúrgicos o eventos escolares que se quieran releer en clave de oración.

Rodeando el sagrario y el altar, dentro del marco del retablo, aparecen siete viñetas más que actúan como metáforas de la dimensión espiritual de la persona. La primera viñeta es un espacio para poner plantas vivas en referencia a la naturaleza y el cuidado de la casa común; la segunda es un conjunto de palomas volando, símbolo de paz y llama a la libertad (Gal 5); en la tercera aparecen cinco bombillas de luz, una referencia a textos bíblicos evidentes (por ejemplo Mt 5,15); en la cuarta aparecen dos manos que van al encuentro, un guiño a la pintura de la creación en la Capilla Sixtina de Miguel Ángel, que indica la dimensión vertical y el diálogo entre Dios y la humanidad; la quinta contiene corazones de diferentes colores, una imagen de la pluralidad y la unidad de la comunidad de los creyentes (Fp 2,1-11); en la sexta encontramos la cruz, símbolo del camino y propuesta cristiana; finalmente, en la séptima viñeta, encontramos un montón de letras sin orden aparente pero donde destaca la palabra "amor", como núcleo del mensaje evangélico y referencia velada a la tarea de los docentes (1 Jn 4,8).

Complementando la actuación del retablo, encontramos en la pared opuesta 12 manos de colores alineadas haciendo referencia a los 12 apóstoles, los seguidores de Jesús, y donde aparece todavía una decimotercera mano de mayores dimensiones con otro globo de diálogo, a modo de pequeña pizarra, que es una invitación personal al seguimiento del Evangelio. En cuanto a la iluminación, se ha contemplado un sistema de dos fases independientes y regulables para facilitar la creación de diferentes ambientes mientras que, en las ventanas, se ha colocado estores enrollables para matizar el acceso de luz solar.

La actuación de ONcreaciones, en mi opinión, no aparece como una "seta creativa" sino que enlaza con una larga tradición de pastoral de raíz bíblica que retrocede a los retablos barrocos y, más especialmente, a lo que se conoce como Biblia pauperum ("Biblia de los pobres"). Estas eran una recopilación de láminas catequéticas populares del siglo XV con imágenes impresas en xilografía donde se hacía resonancia de un hecho del Nuevo Testamento en relación a otros textos del Antiguo Testamento. Si las Biblia pauperum eran, por decirlo de alguna manera, la "novela gráfica" de la época, el retablo de ONcreaciones es la concreción plástica del relato bíblico para los alumnos de hoy.