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(Eloi Aran) La búsqueda de la "actuosa participatio" requerida por la Sacrosanctum Concilium (CVII) aún no ha llegado a plasmarse en la distribución interna de los templos, ya sean planta basilical o en nuevas construcciones. Ha habido intentos exitosos que parece que se van consolidando - como el caso de Saint Ignace de París, Saint Françoise Molitor o la iglesia de Taizé - los cuales son tomados como modelos para otras actuaciones con las adaptaciones correspondientes. Presentamos hoy la nueva distribución que se ha propuesto en la iglesia del Santuario de La Cueva de San Ignacio de Loyola (Manresa), explicada por David Guindulain sj:

"Con el inicio del Adviento, esto es el año litúrgico, en el Santuario de la Cueva de San Ignacio hemos propuesto una nueva distribución del espacio en la iglesia que pretende dar dimensión pastoral y litúrgica a las celebraciones más de acuerdo con lo que predicamos.

1. Hemos situado la presidencia exenta al altar. Al cabezal de la nave, bajo el retablo de la Inmaculada Concepción. Para la consigna litúrgica que el cura sólo se puede acercar al altar "protegido" por el sacramento, hemos ubicado separado del altar la sede, manteniendo el eje central de la celebración junto con el altar y el ambón. De manera que durante la introducción, la proclamación de la palabra, la homilía, el credo, las oraciones y la conclusión, el presidente de la celebración no se apropia del altar.

2. Los bancos están colocados haciendo un recorrido oval desde la presidencia hasta el ambón de la palabra. Los asistentes a la celebración contemplan, sobre todo, la comunidad cristiana que celebra la eucaristía. Se invita a un girarse hacia la palabra de Dios. De repente, de esta manera el espacio de los bancos deja de ser un lugar impersonal donde sentarse esperando que alguien haga algo al presbiterio, para convertirse en parte implicada de la celebración, donde difícilmente puedo pasar desapercibido.

3. El ambón se sitúa en el extremo opuesto al altar encarado hacia la presidencia. La Palabra resuena desde el seno de la comunidad y el mismo presbítero debe hacer camino para poder proclamándose la. Una vez proclamada, vuelve el centro del presbiterio, delante del altar, desde donde hace la homilía.

Básicamente, estos son los rasgos que hemos querido destacar con la nueva distribución. Llevamos cuatro celebraciones y la gente evoluciona haciéndose más y más su espacio. Gana en presencia personal y la celebración gana con dinamismo. "