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De acuerdo, el título a modo de retablo tripartito se parece más a lo que recurrir la Seca, La Meca y los valles de Andorra que otra cosa pero, a veces, hay pensamientos desordenados que dibujan trazados en busca de un "tesoro intelectual" que, de momento, sólo se deja entrever. Lo que aquí tenéis son eso: apuntes "a chorro" de un posible dibujo interesante entorno la arquitectura sacra escolar, que es el objeto de estudio de la tesis doctoral que apenas he comenzado hace un par de semanas (ergo, lo siento por vosotros, oiréis de ello en este blog).

Montessori

Este verano, un buen amigo jesuita me recomendó la lectura "Dios y el niño y Otros Escritos Inéditos" de María Montessori (aunque una buena cuarta parte del libro es la genial biografía de Montessori a cargo de Fulvio de Giorgi). Para un neófito en teoría de la pedagogía, como yo, es una lectura más que recomendable.

La primera referencia al espacio sacro educativo lo encontramos en la página 54 y se da, precisamente, en la ciudad de Barcelona:

«En Barcelona, en la “Escola Model Montessori”, se construyó una capilla de los niños, hecha a su medida. De hecho, la base de una educación integrada en la vida era la liturgia. Fruto de estas experiencias fue la obra ya mencionada I bambini viventi nella Chiesa (1922), de la que apareció una reseña positiva en la Civilità Cattolica[1] (p. 54)

¿Qué sabemos de este espacio? Hay alguna imagen? Hasta el momento no he obtenida cabeza, pero resulta de interés saber cómo debería ser este "proto-espacio sacro infantil" de principios del s. XX que parte de las mismas afirmaciones de Montessori:

«El niño debe poder penetrar también en la vida sobrenatural a su manera. ¡Incluso delante de Dios el niño ha de ser niño! (…) Debemos hacer todos los esfuerzos posibles para crear las condiciones idóneas para satisfacer estas necesidades de forma adecuada. Probablemente habrá que crear un ambiente muy distinto, probablemente será necesaria también una buena adaptación de la actitud personal» (p. 143).

La única descripción espacial de esta capilla de los niños la encontramos como una nota a pie de página, pero cuesta identificarlo como tal:

«La capilla era suntuosísima, con las paredes tapizadas de damasco. Monseyor Higini Anglés (...) era capellán.» (p. 47)

La Basílica de la Sagrada Familia

Enlazamos esta idea montessoriana de dejar al niño ser tal como es ante Dios con lo que decía el conocido teólogo del Movimiento Litúrgico, Romano Guardini (también amigo y valedor del primer arquitecto de iglesias modernas, Rudolf Schwarz):

«Vivir litúrgicamente, movido por la gracia y orientado por la Iglesia, es convertirse en una obra de arte, que se realiza delante de Dios Creador, sin otro fin que el ser y vivir en su presencia: es cumplir las palabras del Divino Maestro que ordenan que nos hagamos como niños; es renunciar a la artificiosa y falsa prudencia de la edad madura que en todo pretende hallar un resultado práctico, y jugar como David lo hacía delante del Arca de Alianza.(…) Aquí tenemos, pues, planteado el problema de educar, de preparar la vida de la liturgia; de enseñar al alma a no buscar con demasiados afanes en todas las cosas el fin útil, a no ser excesivamente finalista, a no propasar los términos de una sabia prudencia y “adultez”; en una palabra, de enseñar a vivir y nada más»[2]

Parecería inapropiado hablar de juego, niños y liturgia en una edificación tan compleja como la Basílica de la Sagrada Familia, pero es evidente que el potencial pedagógico de la Basílica de la Sagrada Familia es tan voluminoso como ella misma. En este sentido, recojo la lamentación de una madre de Camprodon: los niños (de una escuela de titularidad pública) bajan a Barcelona a visitar el Museo del Barça - que está muy bien, por supuesto! - pero no van a ver la Basílica de la Sagrada Familia y ... hay tantas cosas a aprender de ella !. Se puede aprender contenidos de matemáticas, de geometría, de naturaleza, de simbolismo, de proceso creativo, de ciencias sociales, de historia del arte ... no van por un prejuicio laicista? Sería una lástima y una mentalidad empobrecedora; no van porque no se conoce una propuesta pedagógica al respecto? Entonces hay que elaborarla (Parece que Blanquerna está trabajando, por ejemplo colaborando en el Concurso "Todos somos torres de una misma humanidad").

Hay un aspecto especialmente interesante que quiero dejar aquí apuntado: la relación del Método Montessori con el templo de la Sagrada Familia. Antoni Gaudí, como es bien sabido, construyó en 1909 una pequeña escuela para los hijos de los obreros de la Sagrada Familia. Parece talmente que las escuelas, a la edad medieval y también ahora (como las 18 escuelas de la Fundación Escuelas Parroquiales del Arzobispado de Barcelona), nacen al abrigo de la construcción de iglesias y catedrales. No era la primera vez que Antoni Gaudí relacionaba el templo con la educación en el ámbito obrero, ya en la revista Temple (no puedo citar el número porque lo escuché de Jordi Faulí) aparecía la posibilidad de disponer talleres de " ciclos formativos "de la época en los bajos de la basílica.

Si bien las escuelas de la Sagrada Familia de Gaudí han pasado a la historia de la arquitectura por su construcción y por el interés que suscitaron en arquitectos modernos como Le Corbusier, Nervio o Candela, no hay que dejar de lado la aspecto innovador que aportaron los hijos de los obreros cuando, seis años más tarde de su inicio, en 1915, se adoptó el Método Montessori. ¿Qué provocó ese cambio? No puedo aportar ningún documento definitivo, pero todo apunta a que la innovación pedagógica vino ... del Primer Congreso Litúrgico celebrado en Montserrat !. Ya veis, arquitectura, liturgia y pedagogía no tan desligados como parece !. Es posible que Antoni Gaudí conociera de oídos la tarea de la escuela Montesssori de Barcelona, que apenas se había iniciado el mismo año, pero durante el Congreso Litúrgico, donde asistió como buen conocedor del Movimiento Litúrgico[3], seguramente pudo escuchar la ponencia de Ana Maccheroni, maestra de la escuela Montessori en Barcelona, de la que no tenemos el redactado pero sí la siguiente descripción:

«En un ala de los claustros dio también conferencia interesantísima Dª Ana Maccheroni, profesora de Barcelona, según método Montessori; trató de la educación litúrgica de los niños, y fue vivamente aplaudida, especialmente por la claridad de conceptos y por su fe religiosa»[4]

Estaría bien investigar hasta qué punto el Método Montessori no se limitó sólo a las Escuelas, sino que hubiera podido también tener alguna influencia a la hora de diseñar el templo de la Sagrada Familia, pero desconozco si hay documentación que pueda aportar alguna cosa.GodlyPlay

Y, he aquí, que llegamos al tercer ítem de estos apuntes presentando una innovación más actual en el campo de la pastoral educativa que "lo está petando" (si me permiten la expresión coloquial): el GodlyPlay o, como ellos mismos se presentan, "Método para enriquecer la espiritualidad infantil". Tirando por chivo gordo, es una propuesta pedagógica que nace del "Sunday school" (la catequesis los domingos) en ámbito anglosajón y ha sido formulada por Jerome W. Berryman todo conjuntando el Método Montessori, la espiritualidad infantil y la narración / pastoral bíblica ... y también propone, como Guardini, que este aprendizaje sea "jugando", como indica de buen inicio en el manual de GodlyPlay:

«Mi pregunta en 1960 era: “¿Cómo se puede enseñar un lenguaje (el religioso) tan extraño?”. Nos llevó una década de trabajo en Iglesias y escuelas antes de descubrir un método. El método Montessori fue escogido como la mejor manera de conectar la percepción intuitiva de Dios por parte del niño con el lenguaje de la Iglesia. Pensé que se podría estimular a los niños a elaborar su propio significado acerca de Dios por medio de la interacción lúdica de su experiencia con el lenguaje cristiano. (...) Esta invitación a venir a jugar está basada en lo que Jesús dijo acerca de recibir a los niños y ser como ellos. Este es un modo de conocer a Dios y de entrar en el Reino de Dios[5]

Yendo al tema de los espacios sacros educativos actuales, uno de los aspectos interesantes del GodlyPlay es que contempla también la creación de un espacio específico para la actividad. Aunque no es percibido, directamente, como un "espacio litúrgico" - dado que no está pensado como espacio para la recepción sacramental y no hay tampoco el tridente "sede-altar-ambón" - sí se convierte en un "lugar sacro" (sacro, etimológicamente, significa "separado, reservado o diferenciado" del resto) que lo sitúa como "espacio paralitúrgic" porque, jugando, el niño es introducido en el relato bíblico, los tiempos litúrgicos ya la celebración.

Aparentemente, un espacio GodlyPlay no parece una capilla sino, más bien, una ludoteca. Pero, si nos fijamos bien, aparecen elementos que "delatan" o "significan" el espacio: desde la disposición asamblearia o "en círculo", hasta la Biblia abierta y expuesta o los elementos propios del método GodlyPlay (las figuritas , etc.). Incluso, viendo algún ejemplo (como en el vídeo insertado en este post) se puede ver alguna aula GodlyPlay que incorpora, por la delicia de Josep Otón, un laberinto central en el pavimento (que es una reproducción del laberinto de la Catedral de Chartres).

Valga, finalmente, una última anotación que es a la vez una invitación. En las últimas intervenciones en espacios educativos podemos ver de forma reiterada el concepto flow (espacio que fluye), todo tendiendo a derribar tabiques y dejar una gran espacio libre de aprendizaje basado en los "rincones". Un espacio modélico de edu-flow, por llamarlo de alguna manera, es el espacio infantil del Colegio Montserrat de Barcelona, ​​dirigido por las Misioneras de la Sagrada Familia de Nazaret. Si nos fijamos bien, hay un espacio situado más o menos en el centro que está cerrado y en torno al cual se desarrolla toda la actividad educativa: es el espacio del GodlyPlay para infantil. No tiene "forma de capilla", tampoco grandes vitrales (sí unas simpáticas ventanillas hexagonales que recuerdan un panal de abejas o, incluso, un cierto aire gaudiniano), ni una simbología externa que haga percibir su intencionalidad más allá de ser un pequeño espacio cilíndrico a modo de hito en medio del espacio libre ... pero cumple su función educativa y evangelizadora. También cabe decir que este y los otros espacios de GodlyPlay del centro educativo no suplen la capilla escolar (reformada ni más ni menos que por Marco Rupnik!) Sino que se convierten en "espacios-puente" o de transición para la propia celebración eucarística .

Bueno, me ha salido un artículo un poco largo. De hecho es un "3 en 1". Espero que os haya gustado.

 

[1] Montessori, M. Dios y el niño y otros escritos inéditos. Barcelona: Herder, 2016

[2] Guardini, Romano. El espíritu de la liturgia. Cuadernos Phase, 100. Barcelona: Ed. CPL, 1999. P.71

[3] Gómez, R. i Jané, B. I Congrés Litúrgic de Montserrat: vincle entre litúrgia, arquitectura i art. Revista Qüestions de vida cristiana núm, 254, 2016. Monogràfic “Arquitectura i espiritualitat

[4] Revista Montserratina, 1915, p. 357

[5] Berryman, J. Godly Play. Método para enriquecer la espiritualidad infantil. Madrid: San Pablo. 2009. P. 15-16