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El pasado martes tuvo lugar la dedicación del templo y la consagración del altar mayor, coincidiendo con la fiesta del Cuadro de Santa Rosalía, patrona de la villa, de San Pedro Apóstol de Torredembarra (leer nota de prensa del Arzobispado de Tarragona aquí  y CatalunyaReligió aquí). Fue una fiesta solemne, muy participada y llena de alegría en un pueblo que desgraciadamente ha sido noticia últimamente por casos de corrupción. El Equipo del despacho de T113 (Giacalone, Viladot, Aran y Panadés) nos situamos en un lateral del crucero, con vistas directas a la restaurada Capilla del Santísimo, con el trasfondo del cuadro de Santa. Rosalía, y el nuevo presbiterio lleno. Obras de las que ya hablé aquí.

Aparte de saludar viejos compañeros de estudios (Mn. Simón Gras y Mn. Magí Megias) fue una ocasión para hacer balance de un curso marcado por tres inauguraciones que, seguro, marcarán la vida del Arzobispado de Tarragona: la reforma del templo parroquial de San Juan Bautista de Reus, la reforma de la casa de la Parroquia de Riudoms y la reciente restauración de San Pedro Apóstol de Torredembarra.

 

Creo que estas tres intervenciones son un signo de renovación evangélica tanto en sus espacios celebrativos como diarios. En los tres casos, las reformas han propiciado un empujón y apertura pastoral a sus comunidades en relación con sus ciudades. Se ha visto la oportunidad de las reformas como algo más que "dar una capa de pintura y poner unos muebles". Reformar estas espacios es tomarse en serio la gestión del patrimonio de la iglesia por lo que es su finalidad y no dejarlo dañarlo. Esperamos que en el futuro se pueda seguir ejerciendo este empuje porque, entre otras razones, no hay mejor formación para un despacho dedicado a la arquitectura religiosa que poder atrapar nuevos encargos y retos.