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Del Vatican Insider

El Papa quiere una Iglesia transparente, que no tenga miedo de mostrar sus fragilidades. De ahí su decisión de publicar todos los puntos de la “Relatio Synodi”, incluso los pasajes del documento final del Sínodo que no obtuvieron la mayoría calificada de los votos  de los obispos y que se refieren a temas candentes (homosexuales y divorciados vueltos a casar). Así lo considera en entrevista con el Vatican Insider Carlos Aguiar Retes, arzobispo mexicano de Tlalnepantla, presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano y miembro de la comisión que redactó el texto que resumió los debates en la asamblea sinodal.

¿Cuál es el balance del Sínodo?

En primer lugar muy positivo, creo que el Santo Padre al decirnos al inicio de que debíamos buscar la verdad, hablar con claridad y no tener miedo a decir lo que pensamos, fue una indicación muy importante para que así resultara una puesta en común de las preocupaciones que tenemos cada uno en las respectivas realidades socio culturales de nuestras diócesis.

El Papa insistió mucho en este asunto de la libertad y dijo que no estaba sorprendido por el debate intenso. ¿Se había perdido eso en los últimos Sínodos?

No es que se hubiese perdido, pero en cada Sínodo muchos de los padres sinodales asisten por primera vez y claro, otros tienen más experiencia. En mi caso he participado en tres y he comprobado que algunos de los asistentes no hablaban con total libertad, sobre todo los que por primera vez participaban. Como este era un Sínodo preparatorio era fundamental el aporte de todos, eso se noto especialmente en los “círculos menores” porque allí la participación fue muy amplia y ciertamente con mayor libertad que en otros sínodos ordinarios cuando debíamos precisar las propuestas. Sí era necesario que el Papa lo dijera porque el tema ameritaba y por el debate mediático previo, que él nos aclarara que quería saber lo que nosotros pensábamos.

¿Cree usted que a algunos les dio miedo afrontar todos los temas con plena libertad?

Al principio esa indicación del Papa liberó de cualquier miedo, no se si lo trajeran o no, ciertamente liberó las tensiones de no estar condicionados por lo que previamente se había dicho sobre el debate en el Sínodo.

La “Relatio post disceptationem”, que a diversos padres sinodales no gustó, encendió el debate. ¿Fue un error darla a conocer?

En el aula nos dijeron que es la costumbre de todos los Sínodos publicar la “Relatio post disceptationem”, que incluso el Papa Francisco había insistido al cardenal (Lorenzo) Baldisseri (secretario del Sínodo de los Obispos) que hubiese mucha transparencia, por eso no nos sorprendió que la “Relatio” fuese publicada, lo que nos sorprendió fue la reacción de algunos medios al contenido.

¿Cree que los medios dieron demasiado peso a los pasajes de la “Relatio” referidos a los homosexuales?

La “Relatio” se tomó por parte de las agencias noticiosas como si fuese un documento definitivo cuando en realidad se aclaró que era la expresión de lo que se había discutido en el aula.

Usted estuvo en la comisión de la “Relatio Synodi”, ¿lograron incorporar todas las 470 enmiendas presentadas por los “círculos menores”?

Al interior de la comisión teníamos el criterio bien claro de tratar de incorporar el mayor número posible de modos, fue muy rica la participación de los “círculos” como se pudo constatar porque sus conclusiones fueron publicadas. Si se mira la “Relatio post disceptationem” y la “Relatio Synodi” puede descubrirse como prácticamente están todas las observaciones. Por eso fue votada favorablemente de manera amplia porque la impresión que tenían los obispos es que habían sido escuchados y sus indicaciones habían sido integradas en el documento final.

¿Cómo valora usted la decisión del Papa de publicar todos los puntos de la “Relatio”, incluso aquellos que no obtuvieron las dos terceras partes?

Es una gran coherencia con lo que él ha venido realizando como Papa, de gran transparencia, de una Iglesia que se manifieste tal como es y que no tengamos miedo de mostrar nuestras limitaciones y fragilidades. Hubo también mucha libertad a la hora de la votación y se puede apreciar, viendo los votos, que algunos han dicho, por ejemplo, ‘no me acaba de gustar este punto’ o ‘aquella expresión no me parece precisa’ y no lo han aprobado dando el “non placet”.