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(Laura Mor/Jordi Llisterri –CR/Tarragona) Sería el obispo de los documentos. Se mueve como un pez en el agua. Realiza citas, los relaciona y los revuelve durante toda la entrevista. Pero siempre como referencia de lo que debería llevarse a la práctica. Es lo que le ha tocado hacer en los últimos dos años. Joan Planellas (Girona, 1955) siempre ha mantenido el contacto con la vida parroquial, en los últimos años en pequeños pueblos del Empordà. Pero, sobre todo, es un académico y un docente. Doctor por la Universidad Gregoriana de Roma, director del Instituto de Teología de Girona, rector del Seminario y decano de la Facultad de Teología de Cataluña. Con este currículum, en 2019 fue nombrado arzobispo de Tarragona. Este artículo forma parte de un ciclo de entrevistas a los obispos catalanes. 

¿Era más cómodo ser teólogo que arzobispo?

Por supuesto. Es un cambio de vida. Aquí ha habido un cambio bastante radical en mi situación personal. De joven había sido vicario en parroquias grandes como Banyoles, Palafrugell o Sant Narcís de Girona. Pero desde que tomé el Instituto de Teología de Girona y después la Facultad de Teología, durante casi treinta años estuve en parroquias pequeñas para combinar la docencia con la pastoral. El esquema era: entre semana, más la docencia y el fin de semana, más las pequeñas parroquias. Por tanto, se puede imaginar el cambio que representa dejar este esquema y encontrarte con un arzobispado, con una novedad total. Empezar a hacer de obispo. Y después también agravado porque a los seis meses de estar aquí empezó el confinamiento y todavía estamos en la cola de esa pandemia que no acaba de marcharse del todo. Este cambio notable ha comportado tener que acomodarme a la realidad de aquí. Unos conocimientos nuevos, una disposición también diferente, una idiosincrasia tarraconense, lo que conlleva escuchar mucho, mucho, e ir viendo dentro de esa escucha qué hacer.

¿Sobre todo trabajar en equipo?

Sí. Quince días antes del inicio de pandemia publiqué la primera carta pastoral: 'El espíritu hace joven a la Iglesia'. Me parecía que debía ofrecer a la diócesis unas actitudes pastorales. Doce actitudes que se trabajaran en las parroquias y que la gente dijera la suya. Poco o mucho se ha podido ir haciendo, pero muy ralentizado por la pandemia y con ciertas dificultades. ¿Cuál era el objetivo? Que el Consejo Pastoral Diocesano tomara estas actitudes, las trabajara, recogiera todo lo que habían ido diciendo las parroquias, las comunidades, las delegaciones, y que pudieran salir unas prioridades u objetivos pastorales para la diócesis.

Estoy feliz del Consejo Pastoral Diocesano porque es un grupo de gente muy entregada, fundamentalmente laicos. El Consejo Pastoral Diocesano es el gran órgano sinodal de la diócesis. Allí está la representación de todo el Pueblo Santo de Dios. Por la Covid-19 no pudimos reunirnos hasta febrero, pero desde entonces ya hemos hecho cinco reuniones.

También constituimos una comisión para encarar los efectos de la pandemia, que después dio sus resultados. Hace ya un año se publicó el documento 'Impulso eclesial, transformación social. Desde un tiempo de incertidumbre. Una mirada de confianza'. Es la respuesta de la comisión frente a la pandemia. Se hace un análisis y lo interesante es que en la parte final está la concreción.

 

"HAY QUE HACER UN SEGUIMIENTO DE LOS DOCUMENTOS, NO SÓLO QUE QUEDE UN TEXTO BONITO"

 

En los documentos eclesiales es poco habitual esta concreción casi esquemática, con cosas que puedan evaluarse.

El resumen de las propuestas es de tres folios. Y las concreciones tienen dos ámbitos ad intra y ad extra. O sea, en la comunidad eclesial, ¿qué podemos hacer? Y a nivel externo, ¿qué podemos promover? Por eso hay cosas concretas. Por ejemplo, cosas que debe hacer el secretariado de Ecología y Justicia: temas concretos en relación al problema del medio ambiente y la respuesta antropológica que debemos dar. Aquí detrás está mucho la línea de la Laudato Si' y también, de algún modo, la Fratelli Tutti, que acababa de salir cuando hicimos el documento. Pero ya queda reflejada. También, el tema de la formación que debe asumir el Instituto de Ciencias Religiosas. O qué debe tener presente Cáritas u otras entidades del ámbito de la caridad.

Pedí que alguien o alguna delegación hiciera un seguimiento de cada tema. No sólo que quede hermoso. Estamos en esa línea.

¿Nos puede señalar uno o dos logros? ¿Lo que se puede decir "ya lo tenemos"?

Por ejemplo, el Instituto de Ciencias Religiosas, con el encargo de que promueva la reflexión y que presente adecuadamente toda la teología que hay detrás de Laudato Si' y Fratelli Tutti. Y esto se va haciendo. Y, sobre todo, el trabajo que está realizando el secretariado de Ecología y Justicia, que ha tomado muchos puntos del documento y ya está trabajando en el tema de las parroquias. Hay objetivos que son más generales que se deben conseguir con el tiempo. Es lo que dice el Papa: no se preocupen por los espacios conseguidos, más bien busquen el momento oportuno. En esto, yo creo mucho. Nos puede ayudar mucho la fase diocesana del sínodo.

 

"HAY UNA COSA MUY FUNDAMENTAL: QUE A NIVEL ECLESIAL TENGAMOS UNA MÁS GRANDE AUSTERIDAD"

 

Quizás las demandas que debe asumir un secretariado de Ecología y Justicia tienen más predicación fuera que dentro de la Iglesia. ¿Podría quedar como una manía del papa Francisco más que como un tema troncal del cristianismo?

Yo creo que es un mensaje claro. Que alguien no lo entienda y tire balones fuera es otra cosa. Hay algo muy fundamental que dice el documento, que a nivel intra eclesial debemos ser más austeros. En la diócesis, las parroquias, los movimientos, los grupos... "promover un cambio de mentalidad que estimule a optar por un estilo de vida austero ya un consumo responsable". ¿Lo hemos conseguido? Estamos trabajando y esto requiere tiempo. Esa austeridad que se nos pide, ¿cómo la encaramos? La pandemia nos ha llevado a que hayan tenido que reajustarse muchos presupuestos o créditos que no se pueden pagar. O sea que la realidad también condiciona. El grito de alerta que nos ha dado la pandemia, condicionado a una bajada de ingresos notable, hace que la gente de Iglesia comience a darse cuenta, palpando la realidad concreta de su parroquia o de su comunidad.

Por otro lado, también incidimos muchísimo en el tema del acompañamiento a las personas, un acompañamiento más personalizado. Valorar a la persona tal y como es, con sus luces y sombras. Y esto en el documento también queda reflejado a nivel intra eclesial: el acompañamiento que se puede hacer de los pobres, los que vienen de fuera y que debes integrarlos dentro de la comunidad y debes hacerlos tuyos.

Hay algo interesante del documento preparatorio del Sínodo que ahora se ha iniciado. Dice debemos saber escuchar a nivel sinodal la voz de los pobres. Los pobres no son sólo objeto de unas ayudas, de una caridad o de unas ofertas. En Cáritas estamos muy acostumbrados a realizar muchas campañas o un choque caritativo para paliar... Y ahora hemos tenido que recuperar bancos de alimentos, algo que parecía de tiempos pasados, o pagar la factura de la luz. Pero si sólo hacemos esto, la pregunta que hago a la gente de Cáritas es ¿qué diferencia hay entre nosotros y Cruz Roja? Y piensa que Cruz Roja tiene muchas más posibilidades, puede conseguir más ayudas y puede hacer un volumen de kilos mucho mayor. ¿Qué plus tenemos? Pues es la atención, el acompañamiento, la escucha, que la voz del pobre tenga también un lugar en la vida de la Iglesia.

Entre las experiencias concretas llama la atención la de promover una Mesa de diálogo con políticos de todas las tendencias, creencias y pensamientos a la luz de la Fratelli Tutti. ¿Ha habido alguna experiencia positiva?

He intentado hablar con todos los que he podido. Y quizá de forma discreta y de manera más personal, pero se ha ido trabajando en este sentido. Y en la agenda están previstos más encuentros.

 

"LA OPCIÓN INDEPENDENTISTA ES MUY RESPETABLE, PERO CUANDO HAY UN CAMBIO IMPORTANTE ES NECESARIO UNA MAYORÍA AMPLIA"

 

¿La situación política del país también justifica este diálogo con los políticos?

La situación política... Bien, aquí simplemente hemos esforzado por subrayar y por incidir en un diálogo más constructivo. Debo decir que aquí en Tarragona quizás tenemos una sociedad rota... Si quiere que le diga la verdad aquí he sido más consciente de que la sociedad en Tarragona está muy polarizada ante el tema político y ante el tema que nos ha preocupado estos años en Cataluña.

¿Eso no es Girona?

Podría decirlo así. Y esto lo he comprobado. Cuando me he encontrado con las asociaciones de Semana Santa o las asociaciones regionales, como la potentísima comunidad aragonesa. El día del Pilar llenan la catedral, y también llenan Salou, El Vendrell o la Prioral de Reus... y podría seguir. Comunidades históricas fruto de la inmigración de hace unas décadas o que tenían una segunda residencia y ahora se han quedado a vivir aquí. Toda esta comunidad está en las antípodas de los proyectos políticos que se han querido promover a nivel oficial estos años en Cataluña. De alguna manera, debemos valorar y tener en cuenta esto. Y mucha de esa gente frecuenta la iglesia. Si llenan la catedral el día del Pilar significa que algo tienen que ver con la Iglesia. Esta misma fricción también está a nivel interno. Un cura me decía que en el consejo parroquial el tema político no podía plantearlo, porque si lo hacía saltaban "chispas". Y esto en un consejo parroquial donde hay gente de Iglesia y gente muy entregada. Esto debe hacernos pensar mucho. Y, por tanto, antes de tomar determinadas decisiones que pueden llamarse unilaterales, debemos sentarnos y sabernos escuchar unos a otros, todos.

En esa misma mesa que estamos ahora, se lo decía a unos políticos independentistas. Está muy bien toda su opción y adelante. Es muy respetable. Pero tenga presente que sois el 30 por ciento del total del censo electoral. Ciertamente, entre los que han ido a votar ahora sois el 52 por ciento y tienen la mayoría de votos. Pero ya ve qué más débil y más delgado, ¿no? Si es que desea trabajar e ir adelante con todo este proyecto debe ampliar la base porque si no difícilmente es factible.

También les explicaba que en la Iglesia, cuando hay un cambio importante, se necesitan mayoría de dos tercios. Y esa mayoría no está. ¿Qué hacemos? ¿Podemos ir por la vía de la imposición? Es muy difícil. También les recuerdo que cuando en el Concilio Vaticano II debía aprobarse la constitución sobre la Iglesia, la Lumen GentiumPablo VI estaba muy preocupado porque veía que allí había obispos que no acababan de ver claras algunas cosas. Temas como la constitución jerárquica de la Iglesia, la conciliación primate-colegalidad, o si el concepto de Pueblo de Dios podría entenderse en detrimento del Magisterio de los obispos. ¿Qué hizo Pablo VI para llegar a una mayor mayoría? Hizo publicar una nota explicativa previa hecha por unos teólogos que aclarara determinados conceptos del texto. Aquella nota no estaba aprobada por el Concilio, pero estaba aprobada por el Papa, para dar sentido o calmar los ánimos de determinados obispos que podían decir no a aquel texto. Con esto logró una mayoría abrumadora. Y, sin embargo, ¿qué pasó? Que hubo un señor llamado Marcel Lefebvre que no estuvo de acuerdo con Lumen Gentium, que hizo lo que hizo, y que es un tema que todavía perdura. Por tanto, para llegar a un consenso, llegar al diálogo, llegar a unos objetivos comunes que puedan ser mayoritarios y si hacemos una constitución nueva, debemos saber valorar mucho la disposición del otro y cómo ve las cosas el otro.

¿Qué respuesta ha recibido?

Que lo valoran, entiendo que respetan lo que dices y supongo que deben meditar y después deben hacer la suya. Yo no tengo más que decir. Cuando he tenido oportunidad de decir estas cosas, se las he dicho. Y ya está. Ya no hay.

Y a los políticos y ciudadanos no independentistas, ¿qué les dice?

Yo les he dicho que deben recordar que Cataluña tiene una identidad, una lengua y una cultura propias que debe respetarse y promoverse. De lo contrario, no respetaríamos su dignidad como pueblo. También les he dicho y recordado la fuerza que tiene el diálogo en todas las situaciones de dificultad. Nunca debe claudicarse en el diálogo. Como dice Jordi Armadans, podemos discrepar con las ideas de alguien, pero al menos podemos empatizar con su sufrimiento o con su emoción. Y también, por otra parte, como decíamos los obispos de Cataluña en uno de los últimos comunicados, la consecución de un recto orden social que permita el desarrollo armónico de toda la sociedad necesita algo más que la aplicación de la ley.

 

"LA PROMOCIÓN DE LA LENGUA CATALANA, DE LA CULTURA Y DEL PAÍS SON TEMAS IRRENUNCIABLES"

 

De su respuesta se entiende que la voluntad de la Iglesia es que todo el mundo se pueda sentir cómodo y que pueda hablar con todo el mundo. ¿Puede esto también tener como consecuencia una cierta disolución del mensaje tradicional del episcopado catalán de reconocimiento de la singularidad nacional y cultural catalana?

No. Esto es otra cosa. Aquí debemos distinguirlo bien. Por ejemplo, en el tema de la defensa del catalán siempre me tendrán. En la promoción de la lengua, en la promoción de la cultura y el país. Esto son temas irrenunciables. Si no, ¿qué podría ocurrir aquí? ¿Un ahogamiento de una la realidad secular por parte de otras culturas? Por tanto, aquí el respeto también está a la inversa. Cuando decía esto de conseguir una amplia mayoría me refiero a cuando se quiere cambiar una constitución o la fisonomía del país hacia otra línea.

Sin embargo, el tema de la lengua, el tema de la cultura o el tema de país es otra cosa. Y ojalá desde la Iglesia pudiéramos hacer más. A veces me quejo de que a nivel interno quizá se hace poco. Por ejemplo, es una asignatura pendiente de que los documentos de Iglesia más relevantes los tengamos en catalán en las redes digitales. Habría una mejor coordinación entre las Publicaciones de la Abadía de Montserrat y la Editorial Claret, y quien podría dirigir este trabajo sería en estos momentos el Ateneu Universitari Sant Pacià. Pediría generosidad a estas instituciones. Tenemos una verdadera asignatura pendiente que es la digitalización de los documentos del Magisterio, de los documentos eclesiales. Y de eso me estoy quejando muchísimo y lo siento mucho. Los textos del Concilio Vaticano II en catalán sólo llevan pocas semanas en internet. Y ha costado mucho y mucho. ¿Y qué ocurre? Que nuestros estudiantes si deben referirse a un texto, pues lo cogen en castellano porque sólo tienen que hacer un "copiar" y "pegar" de la página web del Vaticano.

 

"NO ESTÁ MAL EL TRABAJO DE CONJUNTO DE LOS OBISPADOS CATALANES EN RELACIÓN A LO QUE SE HACE EN OTROS PUESTOS"

 

En el resto de entrevistas con obispos catalanes todos coinciden en que sus perfiles y trayectorias son muy diferentes, pero existe una buena relación y unidad de trabajo entre el episcopado catalán. ¿Es así?

Ciertamente, somos muy diferentes y de procedencias diversas y cuesta. Pero yo creo que, sin embargo, hay unidad de trabajo. En las cuestiones centrales y fundamentales, y hay una rica tradición de la Conferencia Episcopal Tarraconense. Por ejemplo, en enero pudimos publicar una carta con motivo de los veinticinco años del Concilio Tarraconense.

Cogiendo precisamente el Concilio Provincial, quizá en veinticinco años en lo que no se ha avanzado lo suficiente es en concretar la unidad pastoral, por muy buen entendimiento que haya con los obispos.

¿Pero esto cómo se concreta? ¿Debemos separarnos de la Conferencia Episcopal Española? ¿Cuál es la pregunta? ¿En qué no hemos avanzado lo suficiente? Porque con los temas concretos, no está mal. Ahora que he empezado a ir a las reuniones de Madrid, allí también se ve el trabajo de otras provincias. Y me doy cuenta de que no está mal el trabajo de conjunto que estamos haciendo aquí en relación a lo que se hace en otros lugares. Aquí tenemos una rica tradición de trabajo conjunto. Hace 50 años del Secretariado Interdiocesano de Catequesis. ¿Podría haberse hecho más? ¿Quizás sí? No lo sé... ¿Pero no ha sido fecundo y rico el trabajo del secretariado interdiocesano? Miremos otros ámbitos, como enseñanza: la mesa de los delegados de enseñanza, los encuentros de formación conjuntos, el encuentro anual de maestros de religión... El tema del mundo de los enfermos... En varios ámbitos hay un obispo delegado que se encarga. ¿Se puede hacer más? Quizás sí. Pero también en estos espacios ves que la diversidad entre obispados es obvia. Toda realidad y todo grupo tiene tensiones. ¿Debemos llegar a la uniformidad o al poliedro? Aquí está la pregunta. Yo veo que se va haciendo un trabajo conjunto.

 

"ES NECESARIO UN PERFIL DE OBISPO DE AQUÍ, QUE ENTIENDA Y QUE HAYA VIVIDO LO QUE ES LA IGLESIA EN NUESTRA CASA"

 

Hoy en Cataluña tenemos dos sedes vacantes por sorpresa: Terrassa y Solsona. Asimismo, el obispo de Girona ha presentado la renuncia al cumplir los 75 años. Y aunque no es previsible un relevo, también ha cumplido 75 años con el de Barcelona. Con este panorama inmediato de renovación episcopal en Cataluña, ¿el presidente de la Conferencia Episcopal Tarraconense está trabajando en alguna línea? ¿Sabemos cómo irá? ¿Se puede dilatar en el tiempo?

Yo creo que no se va a dilatar mucho en el tiempo porque se está trabajando en ello. Con el tema de Solsona yo le pedí al nuncio que desde Roma tengan el cuidado de aportar un relevo lo antes posible. Quizás la de Girona pueda salir un poco más tarde. No sé. Por nuestro trabajo de Tarraconense el hecho de que existan estas dos sedes vacantes está claro que es una dificultad. Algunos temas vemos que quizás es mejor tomar las decisiones cuando quizás volvamos a estar todos aquí. Es obvio.

De cara a estos dos o tres nombramientos episcopales que podemos tener próximamente en Cataluña, ¿qué perfil se necesita? ¿Cuál es la carta a los Reyes del arzobispo de Tarragona?

Como se puede pensar yo naturalmente ya he dicho la mía. Y la mía es buscar un perfil que sea de aquí, que entienda y que pueda hacer un trabajo eclesial habiendo vivido lo que es la Iglesia en nuestro país. Esto es lo que tengo que decir ahora porque quien acaba haciendo el nombramiento es el Papa. Yo presto mi colaboración en lo que me piden y lo hago con mucho gusto.

 

"LA RENUNCIA DEL OBISPO DE SOLSONA MUESTRA CÓMO LLEVAMOS NUESTRO TESORO EN JARRAS DE BARRO"

 

Hemos hablado de la vacante de Solsona. ¿Qué impacto emotivo en el mundo eclesial tiene todo lo que ha rodeado la renuncia del obispo Xavier Novell?

Ha sido muy asombroso. La pena de todo esto es que haya ido saliendo todo en los medios de comunicación en un espacio bastante dilatado en el tiempo... O sea, no sólo la renuncia, sino los motivos y detalles de la renuncia que cada vez se han ido complicando y que pueden resultar más asombrosos. Y esto ha desconcertado mucho en el ámbito eclesial, del Pueblo de Dios. Seguro que ha tenido una incidencia negativa. Salvo esto, ¿qué debemos decir? Debemos respetar su situación personal. Cuando me preguntan sobre este tema siempre cito ese texto de san Pablo cuando dice que llevamos nuestro tesoro en jarras de barro. Y aquí se manifiesta esa realidad. Él habrá tenido sus noches oscuras personales que le han llevado a tomar la decisión que ha tomado. Una decisión a respetar. En estos momentos él es obispo emérito de Solsona y a la larga habrá que ver cómo termina. Si hay más cosas o toma determinadas decisiones, el derecho canónico ya contempla lo previsto. Y aquí no hay nada más que decir. Y ya está.

¿No habría sido más fácil contar desde el principio que se había enamorado y por eso lo dejaba?

A mí me parece que no dependía de nosotros, ni que hubiera tenido que decirlo la Santa Sede. Simplemente se dijo que el Papa aceptaba su renuncia y que los motivos eran personales. También desde el primer día se especuló que si le habían obligado a dimitir y otras cosas raras. Salió de todo. No soy yo quien debe decir si es verdad que se ha enamorado; lo debe decir el interesado. Si las cosas no cambian, se está demostrando que los motivos de la renuncia son personales. No son otros motivos. Por tanto, estos motivos personales son precisamente personales. Yo no puedo ponerme en motivos personales del otro. ¿Cómo gestionas esto comunicativamente? Ahora es fácil decir que ya podríamos haberlo dicho. Pero si se hubiera hecho nos hubieran acusado a los obispos de mojar pan o de jueces. Los obispos no somos jueces de nadie. Y aquí merece un gran respeto como persona. Nadie es quien para levantar el dedo acusador. Y muchos lo han hecho, y en determinadas redes sociales supuestamente eclesiales que quizás tienen poco de eclesiales en este punto. Dicho acusador. Y eso sabe mal. Si algo tiene que decir, debe decirlo él. Y debemos respetar esta decisión, aunque nos cueste.

 

"EN LA RESPUESTA ANTE UN CASO DE ABUSOS, EL CORTE DE NAVAJA ENTRE LA MISERICORDIA Y LA JUSTICIA ES MUY FINO"

 

Otro tema delicado. Los abusos a menores dentro de la Iglesia. El episcopado francés y otros países han realizado estudios completos sobre su alcance en las últimas décadas. ¿También debería hacerse aquí este planteamiento?

Yo creo que lo que debe plantearse, y ya se está haciendo, es que hay que encarar este tema con todas las consecuencias que esto puede comportar. Por tanto, saber escuchar a las supuestas víctimas y después tratar de actuar con misericordia y con justicia. Cuando desgraciadamente me lo he encontrado, he tratado de actuar desde esta perspectiva. Y entre la misericordia y la justicia hay un corte de navaja muy fino. Sólo sabes cuando te lo encuentras. Puede haber un tema muy claro y desgarrador que lleva a la secularización. Pero cuando no está tan claro, es necesario ponderar muy bien la situación. Escuchar mucho a las supuestas víctimas y también acompañar adecuadamente al clérigo que se encuentra en esta situación. Y los medios de comunicación a veces no ayudan a ello. A veces te privan de hacer el proceso con esa serenidad y la extremada delicadeza que pide. También es necesario asesorarse muy bien. Desgraciadamente, en esto he tenido que aprender.

En el último caso que se ha producido en Tarragona, de unos hechos de hace muchos años, algunos han considerado la decisión muy contundente. O un caso poco aclarado en Poblet llevó a una rápida petición de perdón. Ante la falta de actuación que ha habido durante décadas, ¿existe ahora el peligro de actuar con demasiada contundencia por presión mediática?

La decisión tomada en el último caso en Tarragona se ha ponderado mucho. Mucho. Y también, con unas limitaciones, se le ha salvado como cura, que esto no es fácil. Y en el ámbito docente se le ha impuesto sólo un año sin ejercer. ¿Te parece mucho? ¿Le parece duro? Pues algunos me han acusado de demasiado blando. Insisto: el corte de navaja entre misericordia y justicia es muy fino, muy delgado.

"SI NOS ENCONTRAMOS TODOS JUNTOS TENDREMOS UN MÍNIMO DE LUCIDEZ DEL ESPÍRITU PARA SABER HACIA DONDE DEBEMOS IR"

 

Volvemos al ámbito más pastoral. Estamos en el proceso diocesano de consulta del Sínodo 'Para una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión' que ha convocado el papa Francisco. En octubre, publicó una exhortación pastoral que quiere guiar ese camino.

Sí. En verano tuve unos días de descanso en casa y empecé su redacción, esperando el cuestionario que después publicó la Santa Sede.

Es curioso que diga que tenía unos días de descanso y se puso a trabajar en una exhortación pastoral... ¡Qué descanso!

Mirad, al menos era desconectar un poco de aquí.... La idea es que para hablar de sinodalidad, antes debe haber comunión. Si no trabajamos la comunión eclesial, después difícilmente podremos escucharnos unos a otros. Y esto entronca con el Misterio de Dios. Por eso hay una primera parte más teológica o espiritual que quería subrayar esto. Después, sobre la participación, aquí tenemos el documento de los obispos de Cataluña cuando convocaron el Concilio Provincial Tarraconense de 1995 que ya hablan precisamente de lo que significa consultar. Tienen unas frases sensacionales que están en la línea de lo que ahora pide el papa Francisco, al cien por cien. En la vida de la Iglesia es necesario recuperar qué significa aconsejar. El espíritu siempre actúa en la vida de la Iglesia cuando estamos en comunión y cuando estamos reunidos juntos. Son significativas las acciones del Espíritu en los Hechos de los Apóstoles. Dice que estaban unánimemente reunidos, todos juntos, en un mismo... Existe una especial incidencia en la acción comunitaria. Cuando existe comunión eclesial es cuando actúa el Espíritu. Yo solo no puedo decir que tengo el Espíritu Santo. Aquel que dice que a mí el Espíritu me ha dicho tal cosa, mal. Tocamos madera porque algo puede que no funcione. El Espíritu no me dice lo que he de hacer concretamente, sino que me crea el vínculo. Es el vínculo de unión en la vida eclesial. Si nos encontramos todos juntos tendremos un mínimo de lucidez. Tendremos la luz del Espíritu para saber hacia dónde debemos ir. Y esto pide actitudes espirituales: la sencillez, la humildad, saber escuchar, saber aprender... Y aún aplicar el principio de subsidiariedad en la vida de la Iglesia. Lo que pueden realizar las instancias inferiores que no lo hagan las superiores. La complementariedad. Esto a los curas se lo digo mucho. Vosotros no sois la síntesis de los carismas.

A veces también se lo decimos a los obispos.

Sí, bueno, también corremos el riesgo. O de hacer demasiadas cosas. Por eso quiero transmitirlo a los curas: ustedes deben ser los ministros de la inquietud. Es decir, de desvelar los dones que cada uno tiene, de crear la inquietud. Si yo me encuentro con un laico o con una laica que quiere hacer algo, hay que desvelarle esa inquietud para que trabaje y desarrolle su don.

En la Exhortación dice que la comunidad no debe dejar de seguir "el viento revolucionario del espíritu". ¿Qué cree es lo más revolucionario que se está haciendo o debería hacer la Iglesia de Tarragona?

Las cosas cuestan mucho moverlas. El organigrama de la Iglesia con todo lo que conlleva, una institución secular, con unos talantes propios específicos acumulados, con el poso a lo largo de los años... pues con todo esto la renovación interior cuesta. Cuesta. Por eso, en la primera carta pastoral hablaba de las doce actitudes pastorales que debemos tener. De cara al presente y al futuro, de cara a la reforma, de cara a una visión de futuro, de cara a una renovación interna y que, si bien es interna, de algún modo también tendrá una incidencia externa.

Las propuestas que vienen de Roma con el Sínodo van en la misma línea. Ya lo decía el Papa en su primer discurso que hizo en el Sínodo de los jóvenes. El objetivo del Sínodo no es acabar haciendo un gran documento muy bonito que nadie se leerá, sino crear unas sinergias y actitudes. Bueno, yo voy por ahí. Y me siento muy a gusto con estas aportaciones del Papa. Y lo digo en la página 48 de la última exhortación. El gran trabajo que podemos realizar este curso en esta fase diocesana es sabernos escuchar unos a otros. Y más que llegar a grandes conclusiones, creemos unas actitudes que de algún modo son nuevas en la vida de la Iglesia. Porque hemos hablado mucho de temas jurídicos, de las parroquias, del párroco, de las actividades, de muchas actividades... Muy bien. Pero quizás nos falta trabajar toda la Iglesia más juntos. Trabajar más juntos todo el Pueblo Santo de Dios. Trabajar más juntos laicos, religiosos, religiosos, curas y salir adelante. Y sabiéndonos escuchar. ¿Qué hacer? Pues creemos aquí sinergias para esperar la hora oportuna, el momento oportuno, en la Hora de Dios. Si se crea esto después estará el rescoldo encendido para hacer lo que se tenga que hacer. Esto no se improvisa. Requiere tiempo.

 

"NOS HEMOS QUEDADO CON TÓPICOS COMO LA IGLESIA EN SALIDA, PERO ¿CUÁL ES EL MODELO DE IGLESIA QUE DEBEMOS ENCARAR?"

 

¿Esto es lo que en definitiva está proponiendo el papa Francisco para toda la Iglesia?

Sí. Es que es lo que ha dicho y lo que está haciendo el papa Francisco. Ya lo decía en el Evangelio Gaudium. Insisto: cómo encaramos las tensiones polarizadas de toda realidad social y eclesial. Esto es el capítulo cuarto del Evangelio Gaudium. Quizá sea la parte más filosófica y la gente ha pasado de puntillas y se ha fijado más en otros temas: que todos somos pueblo de Dios, que todos somos agentes evangelizadores, que si la Iglesia en salida y las periferias... Nos hemos quedado con estos tópicos. ¿Pero cuál es el modelo de Iglesia que debemos encarar? El modelo es el poliedro. Y después esa superioridad del tiempo en relación al espacio. Esto creo que conviene mucho en la vida de la Iglesia. Cuando llego a la sede del arzobispado, cada vez que hago la curva para subir hacia aquí, me viene miedo de ver la cantidad de propiedades que tiene la Iglesia. ¿Cómo gestionamos esto? ¿Para qué sirve todo este mundo de edificios? Porque estos son espacios conseguidos en el territorio. ¿Y estos espacios nos ayudan con lo que debemos hacer o nos estorban? Son preguntas que me hago, ¿eh? No tengo la respuesta. Pero al menos la pregunta debemos plantearla. Y debemos plantearlo entre todos. Porque si ahora yo dijera "ahora prescindiremos de esto", estaríamos en el mismo escenario del obispo que decide solo, que manda y ordena.