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(Jordi Llisterri -CR)  El actual superior general de los jesuitas siempre recuerda que San Ignacio pedía empezar el examen de la realidad con una acción de gracias y no con lamentaciones. Así lo hace el venezolano Arturo Sosa en sus visitas en todo el mundo desde que hace dos años fue elegido máximo responsable mundial de la Compañía de Jesús. Y lo hizo este martes en Barcelona durante la visita a las comunidades de los jesuitas en Cataluña.

Este martes por la tarde el superior general de la Compañía de Jesús hizo en un encuentro abierto con personas vinculadas a los jesuitas en la Iglesia de Casp de Barcelona. Y dejó de lado las lamentaciones: "A veces con la secularización creemos que perdemos algo, sin tener en cuenta la poca profundidad cristiana del régimen de cristiandad". Sosa sabe que la secularización "a más o menos velocidad se produce en todas las parte del mundo", no sólo en Cataluña. Y por eso dice que debemos "atrevernos a ver la secularización como un signo de los tiempos, una manera con la que el Espíritu está hablando. En lugar de lamentaciones sobre el pasado, preguntémonos qué dice el Señor".

Si bien reconoció una secularización fruto del ateísmo militante o de la rotura del proceso de transmisión de la fe, Sosa también cree que "cuando una sociedad es secular, sale la curiosidad por lo religioso".

Antes del acto abierto, en un encuentro con periodistas insistía en la misma idea: "La secularización nos libera de ser cristianos por automatismo. Pone el cristianismo en el terreno de una opción libre". También remarca que "la sociedad secular nos libera de asociar la religión a la identidad de la tribu o de la nación". Esto permite al cristianismo "hacer llegar la buena noticia a cualquier cultura" y "encarnarse en cualquier cultura humana".

El general de los jesuitas también alerta contra el "fundamentalismo, que es una manipulación de la religión, y en cierto modo una forma de secularización" porque vacía la fe y conduce a "sociedades que parecen muy religiosas pero que son las más seculares.

Visita en Cataluña

Este es uno de los ejes que ha marcado el discurso del padre Sosa. En una iglesia llena, durante una hora y media representantes de las diversas obras de la Compañía interpelaron al superior general. El acto fue presentado por el delegado de los jesuitas de Cataluña, Llorenç Puig, y el provincial en España, Antonio José España. La celebración ha terminado con una eucaristía.

Arturo Sosa ha estado en Cataluña para participar en un encuentro de provinciales de los jesuitas en Europa que ha acogido la comunidad de Sarrià este fin de semana. Después la estancia ha incluido la visita a entidades como Migra Studium y Cristianismw i Justícia, el colegio de Casp y la Fundació Jesuïtes Educació y una entrevista con los cardenal Juan José Omella y los obispos auxiliares. El miércoles la visita incluye Sant Cugat y la Cueva de Manresa.

Manresa, donde San Ignacio concibió buena parte de los ejercicios espirituales, es uno de los puntos significativos de la visita. Sosa explica que no había estado allí desde hacía muchos años. "Todos los jesuitas hemos hecho ejercicios, todos leemos la autobiografía; son un referente y un lenguaje común y por eso la Cueva y Manresa también lo son". Es "donde Ignacio siente que hubo un cambio de visión de su vida" y todos los jesuitas tienen como referente la iluminación del Cardener que vivió allí su fundador. En 2021 quieren iniciar el Año Ignaciano que en 2022 celebrará los 500 años de la llegada a Manresa. Una oportunidad para relanzar el Camino Ignaciano que recorre el itinerario espiritual que hizo San Ignacio de Loyola en Manresa.

Repensar la Compañía

Siguiendo las orientaciones de la Congregación General de 2016 , la Compañía de Jesús está inmersa a nivel mundial en la reflexión de lo que llaman el "discernimiento de las preferencias apostólicas". Posiblemente la Compañía de Jesús es la congregación que más rápidamente hizo suyas las orientaciones del Vaticano II y su modelo eclesial y de presencia en el mundo. Especialmente por el giro que lideró el padre Arrupe. Sosa explica que este discernimiento no representa ninguna "ruptura" pero que se debe hacer esta revisión porque "el mundo ha cambiado más en 50 años que en 500".

El eje principal es como contribuir a la reconciliación -entre las personas, con la naturaleza y con Dios- y a la justicia. Esto pide poner de nuevo sobre la mesa la desigualdad creciente -"no podemos resolver el problema del hambre habiendo comida para todos"-, y "el nuevo reto de la interreligiosidad y la interculturalidad".

Sosa ve que esta diversidad es una riqueza. Por ejemplo "Barcelona es una experiencia multicultural" que no era hace 50 años. Por eso dice que "el rostro de Dios es hoy un rostro más intercultural".

Pastores y ovejas

En el acto de la Iglesia de Casp, Arturo Sosa también reflexionó sobre qué Iglesia pide este nuevo contexto. Una Iglesia Pueblo de Dios, comunidad de comunidades.Falta para que llege, porque "el modelo del Concilio Vaticano II está aún sin encarnar".

Un ejemplo es como se ha leído durante siglos la imagen evangélica del buen pastor, donde un rebaño siguen los pastores: "la imagen del buen pastor no nos dice que haya unos pastores y unas ovejas; nos dice que somos todos los que nos tenemos que entregar como el pastor se entrega a sus ovejas, dando la vida ". Por ello, "hablamos la acción de la Iglesia como pastoral, porque todos somos pastores", aunque "todavía estamos lejos de una iglesia lejos del buen pastor o de ser comunidad de comunidades".

También habló sobre "la experiencia de vergüenza y de dolor" de los abusos cometidos dentro de la Iglesia. Sosa suscribió la reciente carta del papa al Pueblo de Dios. Y apoyó la política del papa Francisco que "ha afrontado de cara el tema de los abusos, con hechos inéditos como retirar un cardenalato".

Sosa explicó que "los abusos revelan la pervivencia del pecado en la Iglesia" pero que hay un tema más de fondo, "la cultura que produce la vulnerabilidad y los abusos contra tantos vulnerables". Es uno de los campos donde más se debe trabajar y que marca las orientaciones de los jesuitas aprobadas en la última Congregación General. Esta tarea es lo que "generá confianza: podremos confiar en la Iglesia si nosotros generamos confianza".

La lectura de los signos de los tiempos también llevó Sosa a destacar que la disminución del número de jesuitas ha ido acompañada del aumento de la presencia apostólica de la Compañía que no se podría hacer sin los laicos. En la actual provincia de España hay más de 10.000 implicados en diversas obras. En cambio, "nunca habíamos tenido 10.000 jesuitas en España".