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(Jordi Llisterri-CR) No es una estatua en un pedestal, ni un objeto delicado que hay que alejarse de los niños o proteger de los turistas. El espacio de la capilla de la nueva escultura de San Ignacio en Santa María del Mar de Barcelona está pensado para que la gente se le acerque, la toque, se siente al lado, le dé un beso, le acaricie la barba o se haga fotografías. Esto es exactamente lo que hicieron los asistentes al terminar de la inauguración de la capilla que se celebró este domingo, festividad de San Ignacio de Loyola. Sólo terminar, ya había cola para acercarse a San Ignacio.

La capilla no es nueva. Está situada en el lugar que San Ignacio pedía limosna mientras escuchaba la misa durante sus estancias en Barcelona entre 1524 y 1526. Una pequeña placa hace tiempo que lo recordaba, pero no era tan visible como ahora.

Una capilla es un espacio de contemplación, pero como explicó el rector de la basílica, Salvador Pié, no se puede obviar que Santa María del Mar también es un lugar turístico y por el que pasa gente con todo tipo de motivaciones. Por eso Santa María del Mar debe ser un espacio de acogida, y quién sabe qué busca o qué encuentra el que va allí o está de paso.

"Las personas que pasan, rezarán y se fotografiarán con San Ignacio; quizá durante generaciones", explicaba el delegado de los jesuitas en Cataluña, Llorenç Puig. Pero "Dios sabrá hacerse valer de todo esto para tejer su historia de ternura. Y sólo Dios sabe cómo querrá aprovecharlo y atrapar a estas personas". Esta es la finalidad de un nuevo espacio en el que, con la presencia del fundador de la Compañía de Jesús, "Dios se ha hecho cercano".

Final del Año Jubilar del Camino Ignaciano

La capilla que se inauguró este domingo por la mañana ha sido renovada coincidiendo con el Año Jubilar del Camino Ignaciano, que se ha celebrado del 31 de julio del año pasado hasta este domingo. Por la tarde, en Manresa, se cerró la puerta jubilar de la Cueva de San Ignacio, y el obispo de Vic, Romà Casanova, presidió una eucaristía de clausura. En los actos también participó el provincial de la Compañía de Jesús, Francisco José Ruiz Pérez. 

El director de la Oficina del Camino Ignaciano, el jesuita José Luis Iriberri, explicó en la inauguración de la capilla los elementos que forman parte del nuevo espacio en Santa Maria Mar y que hacen referencia a la ruta espiritual de San Ignacio entre su casa natal en Loyola y Manresa. En un lado, una talla de la Virgen de Arantzazu (que fue donada por franciscanos Arantzazu y traída hasta Barcelona en peregrinación), y al otro lado, una reproducción del medallón de la Cruz del Tort de Manresa. Una alusión al Camino Ignaciano que no es gratuita: "El Ignacio que llega a Santa María del Mar es un Ignacio peregrino, ya no es un hombre de la corte. Es otro Ignacio: ha triunfado la conversión al Señor en el su corazón y ha cambiado su mente".

El acto también sirvió para escuchar las explicaciones de los creadores del nuevo espacio. El autor de la escultura, Lau Feliu Maspons, remarcó su vinculación desde pequeño con San Ignacio, y dijo que preferiría que fuera la misma escultura la que diera explicaciones. Una obra de bronce de unos 200 kilos y 1,7 metros de altura, que está sentada mirando hacia el altar de la basílica, y que representa un San Ignacio mendigo, vestido con ropa de saco, con la mano extendida pidiendo para los pobres y los pies descalzos. Eloi Aran, de T113-Taller de Arquitectura, explicó como se había concebido el espacio para que fuera "un lugar de paz y de irradiación" y "un signo cristiano que atraiga a los visitantes".

Un nuevo icono

La nueva capilla de Santa María fue bendecida por el provincial de Jesuitas en España y el acto contó con la presencia del director general de Asuntos Religiosos, Enric Vendrell. El padre Ruiz Pérez habló también de un espacio que invite "a iniciar nuevos caminos", y cree que la imagen se convertirá en "un nuevo icono de San Ignacio".Un espacio que puede ser "una pequeña luz que invita a los visitantes y peregrinos a acercarse, a tomar una breve pausa y rezar, en un rincón que nos hace cercanos a este Ignacio".

Pero en el acto, más que los parlamentos, lo que tuvo más peso fue el tiempo de oración y de silencio, acompañados del coro de la parroquia. Un acto con numerosa asistencia a pesar del calor del último domingo de julio. Ante San Ignacio pedido caridad, nadie pide aire acondicionado.