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(Laura Mor –CR) "'Estoy en casa de mi tía y espero que mis padres lleguen. ¿Llegarán?' Como soy un niño pienso que sí, que llegarán, pero al mismo tiempo sufro porque todavía no llegan". Con este "todo o nada" el teólogo Josep M. Rovira Belloso explica la relación que une la persona con Dios. CatalunyaReligió.cat le ha preguntado qué propone en su último libro, Déu és feliç donant-se, que acaba de publicar Herder. Y nos ha dicho: "La actitud es la fe".

"Con toda franqueza deseo más religión en el mundo, pero una religión más racional. La razón y la fe deben ir muy juntas. La razón es darse cuenta de lo que está pasando en el mundo, en mi persona y seguramente en la disposición amorosa de alguien que sí cuida de nosotros". Y sigue: "Deseo más religión, pero una religión en la que el hombre tiene juntas la capacidad de conocer, de amar y de actuar haciendo el bien".

La palabra es "lluvia menuda"

Con el subtítulo 'Esbozo de una teología espiritual' el libro explica cómo Dios se hace sentir, allí donde "se supone que hay palabra de Dios". Por ejemplo: la oración, la caridad o el trabajo cotidiano. Como dice el autor: "En el fondo del fondo, necesitamos ser acompañados y queridos".

El teólogo plantea sustituir el verbo "buscar" por "darse cuenta": "Dios nos podría decir: '¿Por qué me buscas, si ya estoy aquí?' El buscar es más bien darse cuenta que no estamos solos".

Con distintos ejemplos, mosén Josep M. Rovira Belloso defiende la comunicación amorosa de Dios a las personas: "Dios no para de trabajar en nosotros que le escuchemos", insiste. A lo largo de 146 páginas, el libro reivindica la necesidad vital que tenemos del "logos". Y en esta reflexión teológica y espiritual la palabra es "lluvia pequeña" que empapa la tierra y la hace germinar.

"Lo más natural del mundo es creer"

El argumento del libro también lo encontraríamos en el Padrenuestro o el Magnificat, como oraciones que expresan que "Dios está ahí y cuida de nosotros". Si ahondamos en este principio de fe, el autor considera que "lo más natural del mundo es amar; lo más natural del mundo es creer; ¡los niños creen!", concluye.

Así, dice Rovira Belloso, los creyentes se preguntan: "¿Y cómo hemos de amar? Como el Padre ama, tú puedes amar a los hermanos en la tierra. Tal vez no lo harás con un 9'5, pero tal vez lo harás con 7'5. Y eso, ¡ah!, ¡ya es una esperanza!".

También habla de esperanza cuando mira la actualidad: "El mundo está más bien agitado. La situación de Europa, la situación del terrorismo, la situación de Cataluña dentro de España... es muy problemático". Mosén Josep M. reconoce: "Yo no puedo hacer de profeta de todo esto, pero en cambio, como persona con una pizca de fe, tengo esperanza".

Una esperanza, dice, que se encuentra en la vida cotidiana: "La vida cotidiana la tienes y es donde se manifiesta Dios". Y aquí vuelve a Santa Teresa: "Entre pucheros anda el Señor".

Rovira Belloso reconoce que "la vida cotidiana es lo más fácil y lo más difícil". Le preguntamos si aquí entra la misión que propone Jesús, la donación a los demás. Y contesta enseguida: "¿Misión? Sí, ¡pero con alegría! Como si fuera la cosa más natural del mundo", puntualiza.

El mal en el mundo

"La tendencia humana es pensar que debe haber un mundo sin cruz", leemos en el libro. Sobre el problema teológico del mal en el mundo, nos dice: "La criatura limitada está fronteriza al mal. Ser criatura significa que no somos infinito amor. Sólo uno lo es".

¿Somos imperfectos por naturaleza? "Sí, y no sólo podemos hacer el mal, sino que lo hacemos. ¡Mira el mundo!" Aquí radica la esencia del cristianismo: "Piensa que hay una religión que dice 'en la materialidad de la vida de Jesucristo os presento el amor divino'. Esto es el cristianismo".

Antes de despedirnos, una última pregunta: ¿considera soberbio que las personas vivan sin tener presente este amor que supone de Dios en nosotros? "Yo personalmente creo que es una distracción infinita". Y ante este "estar en Babia", Rovira recomienda el pasaje de los signos de los tiempos: "Esto es el ideal. Ven, ¡abre los ojos! ¡Abre los ojos a tus capacidades, a tus posibilidades de hacer el bien, a este amor trascendente".