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(Jordi Llisterri –CR) Que hay un Papa que proviene de la vida religiosa se ​​nota. Y se nota por el reconocimiento y apoyo que está teniendo esta propuesta de vida en el seguimiento de Jesús dentro de la Iglesia después de un años durante los que sólo se señalaba un cierto declive.

Este jueves un acto académico en la Facultat de Teologia de Catalunya lo remarcó de nuevo. José Rodríguez Carballo, franciscano gallego y secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, fue el invitado del acto para celebrar los 50 años de la aprobación del decreto conciliar Perfectae Caritatis. Este documento del Vaticano II es el que orienta la renovación de la vida religiosa después del concilio. Uno de los textos que consiguió más unanimidad entre los padres conciliares.

"La vida religiosa sólo tiene sentido si es profética" y "una persona de vida consagrada no puede renunciar nunca a la profecía". Este fue el eje de la intervención de la mano derecha del actual prefecto para la Vida Consagrada en la Santa Sede, el cardenal Joao Braz de Aviz. Carballo destacó que en esta experiencia profética siempre se "habla al mundo en nombre de otra persona" y que por ello el religioso debe estar en "permanente contacto con la Palabra de Dios, que es en nombre de la persona de quien habla". Por lo tanto, los religiosos y las religiosas "tenemos que dejar de ser narradores de nosotros mismos y comprometernos a ser testigos del Resucitado".

Profetas de la ternura de Dios

La intervención estuvo repleta de referencias a las demandas que hace el Papa Francisco a los religiosos. Una vida que debe ir acompañada de signos visibles, "dando nuestra vida para que los demás sean un poco más felices" y "aprendiendo a vivir lo cotidiano desde la lógica del Evangelio".

Una de las claves de estos signos es la vida en comunidad. "En una sociedad del enfrentamiento y las desigualdades, de la globalización de la indiferencia, los consagrados seremos profetas si conseguimos ofrecer un modelo comunitario de vida que nos lleve a vivir relaciones realmente fraternas", dijo Caballo para pedir "profetas de la ternura de Dios ".

Animados y acompañados

El acto estuvo organizado por la Unió de Religiosos de Catalunya (URC) y la Facultat de Teologia de Catalunya y llenó la Aula Magna del Seminario de Barcelona de miembros de las decenas de congregaciones e institutos de vida religiosa presentes en Cataluña. Presidido por el cardenal Lluís Martínez Sistach, también se hizo presente el obispo de Vic, Romà Casanovas, encargado de la Tarraconense de la relación de los obispos catalanes con la Vida Consagrada, y el auxiliar de Barcelona, ​​Sebastià Taltavull.

En la presentación el presidente de la URC, el claretiano Máximo Muñoz, agradeció de nuevo la presencia de Rodríguez Carballo en Cataluña, que también vino el año pasado en Barcelona para presentar el Año de la Vida Consagrada. "Nos sentimos muy animados y acompañados", aseguró Muñoz, y recordó que uno de los objetivos del programa de actos de la URC durante el Año de la Vida Consagrada es "dar a conocer la vida religiosa en la sociedad". El Año convocado por el papa Francisco finaliza el próximo 2 de febrero.

El cardenal Martínez Sistach cerró el acto y aseguró que "el bien de la vida religiosa redunda en el bien de la vida diocesana". Para el arzobispo de Barcelona, ​​los 50 años del decreto del Vaticano II también "son un homenaje a todos vosotros, por el servicio que prestáis a la Iglesia". Sistach, retomando palabras del Papa Francisco, elogió de nuevo "la audacia y la creatividad" de la vida religiosa ejercida "desde el corazón del Evangelio, cuyo núcleo es la Misericordia"