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(Laura Mor –CR) A cuatro días del inicio del ramadán los musulmanes se están mentalizando que pronto tendrán el estómago muy caliente. Las comunidades que viven en Cataluña saben que esta vez el mes de abstinencia –sawn– coincide con la época del año donde los días son más largos y las noches más cortas. Pero más allá de la prohibición concreta de comer y beber durante las horas de sol, "el ramadán es una nueva oportunidad para volver a empezar y hacer mejor las cosas".

Así lo han explicado esta semana Mar González, Deeba Ashgar y Mbaye Pouye en la mesa redonda 'Vivir el Ramadán en Barcelona'. Convocados el miércoles por la Oficina de Asuntos Religiosos de la ciudad se han reunido una veintena de ciudadanos y miembros de la administración pública. A partir del testimonio de estos tres creyentes, de orígenes diversos, han formulado interrogantes, como la dificultad que tienen a la hora de encontrar espacios donde orar en comunidad o si es muy complicado vivir el ramadán en una sociedad secularizada.

"Hay gente que hace dietas mucho más complicadas y difíciles y no las hacen por nada más que por un tema físico". Mbaye Pouye, de la Associació Dahira Jazbul Khoulob, de la cofradía sufí de origen senegalés, anunció así el sentido del ayuno de los musulmanes en tiempos de ramadán: "A Alá no le interesa que dejes de comer para pasar hambre; le interesa también tu comportamiento respetuoso con la humanidad". Para Pouye "no es que se prohíba comer o beber, sino que estás haciendo ramadán y tiene unas normas y hay que cumplirlas".

Pouye también ha hablado del fin del ayuno, el iftar, como de una gran fiesta y González la ha secundado diciendo que "sólo quien ha ayunado puede entender qué significa".

Deeba Ashgar, de la Asociació Idar Minhaj-Ul-Quran, Camino de la Paz, y miembro de la comunidad paquistaní de Barcelona, ​​ha coincidido con él cuando ha hablado de "el estómago caliente" propio del ayuno, una expresión que se encuentra en la segunda sura del Corán. Ashgar explicó que se trata de una práctica compartida con otras religiones y ha desgranado cinco estrategias que el profeta Mahoma dejó para vivir el mes de ramadán. En concreto, ha hablado de la abstinencia en clave de fidelidad a Alá; del sentimiento de agradecimiento con el creador; del poder del sacrificio; de la purificación interna –aduciendo argumentos científicos que defienden los beneficios del ayuno–; y las vigilias de largos rezos.

"El ramadán te educa en tener paciencia cuando no tienes comida" dijo Ashgar y ha añadido que "te hace pensar en los que pasan días sin poder hacerlo y te hace sentir el dolor de los demás". Esta es una dimensión social que define el mes de ramadán y que ella ha relacionado con la abstinencia.

Por su parte, Mar González, convertida al islam hace cuatro años, ha comparado la vivencia del Ramadán en Barcelona y en Egipto, donde ha dicho que "en un país musulmán hay muchas más facilidades" y ha explicado como "aquí lo vives en pequeño comité".

González, de la l'Associació de Dones Musulmanes a Catalunya, ha dicho quee "la esencia del ramadán es compartir, vivirlo en comunidad". En su caso, dijo que para orar acude al Centre Islàmic y ha asegurado que "todo lo que haces por fuera se traslada a la parte de dentro".

El objetivo de esta mesa redonda, en palabras de la directora de la OAR, Cristina Monteys, ha sido "presentar los matices de esta práctica y poder tener alguna pista de qué implica a nivel comunitario". Monteys ha puntualizado que es el mes del año en que la oficina tiene más trabajo.

La gestión de los espacios de culto

Por alusiones, y como figura técnica del ayuntamiento, Monteys explicó las dificultades de gestionar los espacios de culto. Y ha puesto este ejemplo: "Sólo la comunidad paquistaní del Raval llena tres veces un espacio de seiscientas personas en el centro deportivo de Can Ricard, cerca de la calle Sant Pau".

A pesar de todo, se ha explicado el esfuerzo para normalizar esta práctica religiosa y Mar González ha dicho que desde el punto de vista de las entidades hay que organizarse y buscar intereses comunes y ha defendido que "no se puede pedir sin dar nada cambio".

Ashgar también habló del reto que debe asumir la segunda generación de musulmanes, ya nacidos en Cataluña, de sumar y superar la segregación entre comunidades por orígenes: "Establecer esta relación entre comunidades requiere un tiempo".

En cualquier caso, la asociación de ulemas ha determinado, a partir de cálculos astronómicos, que el jueves comenzará el ramadán. Será el punto de partida de uno de los cinco pilares fundamentales del islam y, a pesar de las variantes en algunas celebraciones, todas las comunidades de musulmanes van a compartir lo más esencial.