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(Laura Mor –CR) El Espíritu sopla, pero hay que dialogar personalmente con el joven y ayudarle a interpretar lo vivido. Es una de las principales conclusiones de la segunda jornada de la Vocalia de pastoral de jóvenes y vocacional de la Unió de Religiosos de Catalunya que el sábado reunió a una cincuentena de personas en la Escuela Vedruna-Àngels. Una cuestión de especial interés en esta semana que ha empezado con la Jornada Mundial de la Vida Consagrada.

El jesuita Enric Puiggròs, responsable de pastoral vocacional de la Compañía de Jesús, compartió la propia experiencia congregacional en cuanto al acompañamiento de jóvenes y de forma especial en la dimensión vocacional. En su intervención dijo que hay que "incidir en la personalización, en la necesidad de que el joven profundice". De este modo, y consciente de las dificultades compartidas entre los asistentes en cuanto a la disponibilidad, Puiggròs emplazó a "garantizar que el joven lea bien las experiencias vividas", y a no caer en el peligro "de organizar actividades una detrás de otra" y "convertirnos en meros gestores pastorales que olviden el tú a tú".

Los participantes –entre los cuales, religiosas, religiosos, laicos enviados por congregaciones, o miembros de los equipos de pastoral de las escuelas– dedicaron una mañana de reflexión conjunta a analizar la estrategia apostólica que siguen los jesuitas en la promoción de vocaciones, y a conocer iniciativas concretas. El ponente quiso explicar que desde la Compañía entienden "la promoción de vocaciones no como ir vender el producto de la propia Compañía de Jesús", sino que ponen "la búsqueda vocacional en el contexto de toda vida cristiana que, si se vive auténticamente, se formula la pregunta '¿qué quiere el Señor de mí?".

"Atrincherados en nuestras familias religiosas"

El encuentro sirvió para consensuar diferentes líneas de futuro. Una de ellas, alimentar el trabajo en red en muchas de las acciones pastorales de los miembros de la URC. "Todavía estamos muy atrincherados en cada una de nuestras familias religiosas", explicó Enric Puiggròs, y también ha destacado que sin embargo "en el ámbito de la pastoral de jóvenes cada vez son más frecuentes las acciones compartidas y en red."

En esta línea, se planteó la cuestión de "¿Cómo puede ayudar la URC a este intercambio?". El secretario de esta entidad, Lluís Serra, reconoció que se tiene que mejorar y no cerró puertas a hacer de la URC un espacio común de encuentro. Una propuesta que facilitaría dar salida a toda persona en búsqueda, aunque no sepa exactamente cómo concretar su inquietud.

El talante comunicativo del papa Francisco también se hizo presente en el encuentro en la medida que los participantes iban confirmando la necesidad de un lenguaje más natural: "Expresar nuestra experiencia espiritual, no sólo vocacional, sino la experiencia cristiana, implica un lenguaje que no sea 'afectado', sino el de la gente a pie de calle".

Cambios de fondo

Puiggròs, que está en contacto con la URC y la CONFER –la Conferencia Española de Religiosos–, reconoce como los últimos años se está extendiendo una convicción: "La promoción de vocaciones no debe ser un fin en sí misma". Por este motivo, los participantes de la matinal deben vigilar que "el deseo de encontrar vocaciones ante la escasez de número no nos haga proyectar angustia por encontrar nueva gente".

En cambio, Puiggròs apela a "mostrarse a la gente y a promover una acción de personalización de la fe". Es decir, a trabajar para que se puedan dar las condiciones para hacer efectiva "la demanda de gratuidad del Espíritu, que es quien actúa y llama a los jóvenes".

Así, hay cada vez más consenso en que "el progreso de la vida cristiana se juega es en el tú a tú". Y esto implica que las órdenes y las congregaciones deben elegir: "No puedes invertir tanto tiempo en montar actividades y en cambio tienes que dedicar más tiempo a hablar con la gente", concretó el jesuita.

Este conjunto de propuestas estratégicas se suman al hecho de que se está produciendo "un aumento objetivo de gente que está en búsqueda" y que es "igualmente claro" que la gente no busca "explícitamente y de forma automática la iglesia católica como una respuesta única, sino que va buscando". Por ello, desde la Compañía de Jesús se cree que "hay que ponerse las pilas, para mostrarnos cómodamente ante otras posibilidades, para decir 'nosotros creemos que el Cristo y la manera de vivirlo en la comunidad cristiana y católica tiene sentido".

Agendas llenas, un peligro en la llamada vocacional

La jornada convocada por la URC sirvió también para poner sobre la mesa el riesgo de que muchos religiosos –especialmente los de mediana edad– "se rompan" si no vigilan "a la hora de elegir a qué dedicamos los esfuerzos. Porque son tantas las necesidades que todos nos reclaman", recordó Puiggròs y ha recomendado "discreción y sentido común" a la hora de elegir qué hacer. También ha hecho esta lectura de la problemática expuesta: "¿Qué atractiva puede ser la vida de un religioso que tiene una agenda que da más miedo que no admiración? ¿Qué tono de vida podemos transmitir?".

Los asistentes, en el momento de abordar este punto, quisieron tener los pies en el suelo y aceptaron que "el mundo es como es y tenemos que saber vivir en él. Vivir con sentido en un mundo que corre es un reto que podemos seguir asumiendo si Dios nos ayuda".