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(Jordi Llisterri-CR) Hasta ahora el arzobispo Juan José Omella había estado en silencio ante las críticas a la Sagrada Familia. Sobre la Mona de Pascua o sobre las obras. Ha esperado este domingo por la tarde en la misa de celebración de los seis años de la consagración de la basílica por Benedicto XVI. "Siento que algunos desprecien esta belleza arquitectónica", afirmó tras explicar como "la belleza nos acerca a Dios, nos habla de Dios".

Según Omella, el templo "es tan bonito y es tan precioso, que suscita admiración en todo el mundo". En cambio, "nosotros que estamos siempre en Barcelona y que lo vemos tanto, puede ocurrir que lo ignoremos y que no acabemos de valorar lo que tenemos. Incluso que a veces llegaremos a despreciarlo. Qué lástima!" .

El arzobispo de Barcelona también ha defendido la continuidad de templo con el que Gaudí quiso expresar "la bondad y belleza de Dios". Es lo que "sus sucesores han tratado de plasmar siguiendo los planos y las ideas de Gaudí". "Muchas gracias por el trabajo que habéis hecho los sucesores de Gaudí", afirmó Omella durante la celebración. Lo dijo ante el patronato del templo, que asistían a la celebració, y ante Jordi Faulí, el actual arquitecto director de las obras, y Jordi Bonet, el arquitecto que finalizó el cierre de la basílica y que el 7 de noviembre de 2010 presentó la obra de Gaudí a Benedicto XVI.

Basílica llena

La misa de aniversario ha vuelto a llenar la basílica con 3.500 personas, el máximo aforo actual en la nave. También han concelebrado el obispo auxiliar Sebastià Taltavull y el cardenal Lluís Martínez Sistach con más de sesenta sacerdotes. Una de las celebraciones más concurridas de los últimos años. Este domingo también se cumplía un año del anuncio del nombramiento de Omella como arzobispo de Barcelona.

Omella ha hizo un elogio a la belleza como vía de acceso a Dios, "que nos ha dado lo que es bello porque disfrutamos". Pero, al mismo tiempo, "es el hombre quien amenaza la belleza por la falta de cuidado de las creación y por el poco respeto a la dignidad de cada persona". Por ello, hoy "es necesario que nos venza la rutina de ver la belleza de la creación" y que "no olvidemos que amar a Dios es amar a los hermanos, y de manera particular a los más necesitados".

Novedades en el templo

La celebración ha coincidido con la inauguración de la reforma del presbiterio y del pavimento del crucero de la basílica. Se han ampliado las escaleras para hacer más anchas y acesibles y se ha abierto más espacio delante del altar. Para la reforma no se ha tocado el altar que consagró Benedicto XVI y se ha avanzado ligeramente el espacio de las escaleras hacia las primeras filas de la nave central. También se ha colocado una nueva barandilla de hierro forjado que facilita la visión del altar. Una decoración que, como todos los elementos litúrgicos del presbiterio, se inspira en la reforma que hizo Gaudí en la catedral de Mallorca.

Asimismo, se ha reabierto el espacio central de la basílica que se había cerrado para instalar el pavimento definitivo. Ahora el suelo del crucero cuenta con un servicio de calefacción. Está previsto que este pavimento térmico se vaya extendiendo al resto de la basílica. Omella, fiel a su estilo, ha comenzado la homilía comentando este novedad: "Así no tenemos que venir tan abrigados y no cogeremos un resfriado".

Terminadas estas obras, se está estudiando establecer el culto regular cada domingo en la basílica.