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(CR) "Me sorprendió mucho ver que el Papa Francisco me tenía perfectamente localizada y conocía el trabajo que estamos haciendo con la comunidad y con tanta gente a favor de los más pobres". Es la alegría que se llevó Lucía Caram cuando este miércoles pudo saludar al papa Francisco después de la audiencia pública en la Plaza de San Pedro. Un encuentro significativo después de las críticas que ha recibido el hiperactivismo de Sor Lucía y la supuesta amonestación del recibida desde la Santa Sede.

Caram fue a Roma acompañada por la priora de las dominicas de Santa Clara de Manresa, sor Juana Mari. Ella misma explica en este vídeo el "encuentro fraterno y acogedor" que tuvo con el Papa. Unos minutos que "nos hicieron descubrir en su persona un tsunami de bondad y de ternura".

Francisco la reconoció como "la monja que hacía lío". Y le dijo "continua hciendo lio". Al final de la audiencia de los miércoles el Papa saluda a las decenas de personas que el protocolo ha situado en las primeras filas en torno a la tribuna. Se acostumbra a estar más de una hora y normalmente son bendiciones personales y la entrega de algunos regalos al Papa. Pero en el caso de Sor Lucía y la priora se estuvo un buen rato hablando cuando el papa reconoció la monja de origen argentino con el que ya había tenido relación cuando estaba en Buenos Aires.

Caram le explicó ampliamente el servicio a los pobres que hacen desde su comunidad religiosa y le dijo que "este servicio no siempre se entiende y que la Iglesia a veces no nos lo ponía fácil; que el hecho de denunciar determinadas cosas, molestaba". En la respuesta, Caram captó que "el Papa tampoco lo tiene fácil pero no está dispuesto a renunciar al Evangelio".

Según Caram, Francisco "nos confirmó en esta vocación de servicio. Y nos dijo que prefería los conventos de vida contemplativa que se abrían a los más pobres y no aquellos que se convertían en hoteles". "Lo más importante son los más pobres", le aseguraró el Papa, que bendijo las dos dominicas.