Los obispos catalanes en la reunión de este verano

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(Jordi Llisterri-CR) "Un momento crucial como el que estamos viviendo" y que "puede tener consecuencias de larga duración". En este contexto enmarcan los obispos catalanes las elecciones del 27S con una nota en la que afirman "nuestro respeto por la legítima diversidad de opciones que se someterán a votación".

En la nota que han publicado este lunes, el conjunto de los obispos catalanes no hacen ninguna reflexión nueva pero hablan de una convocatoria que puede "tener una notable importancia histórica". Se remiten a la nota que publicaron antes de las elecciones del 2012 para recordar que "estos últimos años se han manifestado nuevos retos y nuevas aspiraciones que afectan la forma concreta en la que el pueblo de Cataluña debe articularse y cómo se quiere relacionar con los pueblos hermanos de España, en el contexto europeo". Y constatan que tres años después este debate todavía "ha tomado mayor intensidad" y "están en juego cuestiones decisivas a nivel institucional, político y social".

Igualmente se reafirman en que "no le toca a la Iglesia proponer una opción concreta", pero defienden la "legitimidad moral" de todas las opciones que se plantean ante este debate: "defendemos la legitimidad moral de todas las opciones políticas que se basen en el respeto a la dignidad inalienable de las personas y de los pueblos, y que busquen con constancia la paz y la justicia".

Como han recordado permanentemente en las notas que siempre publican antes de las elecciones catalanas, los obispos se reafirman la "identidad nacional de Cataluña" que avalaron en 1985 en el documento "Raíces cristianas de Cataluña". También manifiestan "nuestro amor a la Patria catalana, que la Iglesia ha querido servir desde sus inicios, y nuestro respeto por la legítima diversidad de opciones que se someterán a votación". Una argumentación similar expusieron en una nota publicada justo antes de la consulta del 9N. O para responder el documento del Conferencia Episcopal Española que en 2012 afirmaba que "propuestas políticas encaminadas a la desintegración unilateral de esta unidad [de España] nos causan una gran inquietud".

Potenciar la convivencia

En la nota sobre el 27S, una vez más recuerdan "el deber de todos los ciudadanos a participar activamente en las elecciones como una manera de ejercer la propia responsabilidad en la búsqueda del bien común". Pero acentúan esta llamada a la participación "en un momento crucial como el que estamos viviendo, que puede tener consecuencias de larga duración". Como otras veces, exponen como criterios básicos a tener presentes "el respeto a los derechos de las personas, de las familias y las instituciones, así como la honestidad y la transparencia de la gestión pública, y la regeneración de la política, pensada con visión amplia, y que priorice la justicia y la atención a los más débiles y los que sufren el peso de la crisis económica".

Ante la legitimidad de las diversas opciones políticas, la nota también pide se mantenga "la convivencia de la sociedad catalana dentro de la pluralidad de ideas, convicciones, opciones y sentimientos, que quiere decir animar la construcción de una sociedad democrática, solidaria, acogedora con los emigrantes, respetuosa con todas las sensibilidades y defensora de las libertades". En este punto reclaman una esfuerzo por "erradicar los efectos perniciosos de la crisis económica"

Como siempre, la nota que publican los obispos catalanes es aprobada por consenso entre los doce obispos que forman actualmente la Conferencia Episcopal Tarraconense y refleja los puntos de vista que comparten todos los obispos.

Por otra parte, en los últimos días algunos obispos también se refirió a la convocatoria electoral. La semana pasada el arzobispo Joan-Enric Vives pedía sobre todo una Cataluña "hermanada"; el obispo Xavier Novell reconocía directamente el carácter plebiscitario del 27S; y el obispo Francisco Pardo pedía intensificar la reflexión sobre la aportación de los cristianos en este "momento histórico". Por otra parte, el cardenal Lluís Martínez Sistach presidirá este viernes la misa del Día que cada año se celebra en Santa María del Mar.

Estas declaraciones también han coincidido con un nuevo tono del arzobispo de Madrid,Carlos Osoro, que este fin de semana reconocía a los obispos catalanes que "están actuando con prudencia y generosidad".

Con la nota de este lunes, además de reconocer la excepcionalidad del momento, los obispos catalanes mantienen el argumentario principal que han expuesto los últimos años: el reconocimiento de la singularidad nacional de Cataluña, la legitimidad de las diversas propuestas de articulación de las relaciones entre Cataluña y España (obviado ninguna consideración moral sobre la opción independentista o cualquier otra propuesta política), y la llamada a la búsqueda del bien común y de la convivencia en el momento que vive el país. Asimismo, siempre han insistido en la urgencia de responder a las consecuencias de la crisis y los retos que plantea la inmigración.   

Este es el texto íntegro de la nota:

Nota de los Obispos de Cataluña ante las elecciones al Parlamento 2015

1. Teniendo presente que las próximas elecciones al Parlamento de Cataluña pueden tener una notable importancia histórica, como discípulos de Jesucristo y pastores de la Iglesia Católica, arraigada desde los primeros tiempos del cristianismo en nuestra tierra, queremos contribuir a la reflexión de los ciudadanos de Cataluña, con la luz que nos viene del Evangelio de Jesucristo, conscientes de que están en juego cuestiones decisivas a nivel institucional, político y social. En el marco democrático, creemos que también nuestra voz, expuesta con espíritu de servicio, puede enriquecer el debate actual sobre el presente y el futuro de nuestro país.

2. Continúa teniendo vigencia lo que afirmamos sobre la identidad nacional de Cataluña en el documento “Raíces cristianas de Cataluña” de 1985, y que recogimos en 2011 en nuestro Documento titulado “Al servicio de nuestro pueblo”. Por eso manifestamos nuestro amor a la Patria catalana, que la Iglesia ha querido servir desde sus inicios, y nuestro respeto por la legítima diversidad de opciones que se someterán a votación.

3. Constatamos que, con el paso del tiempo, se ha hecho todavía más patente y ha tomado mayor intensidad lo que dijimos antes de las elecciones al Parlamento de Cataluña del 2012. En estos últimos años se han manifestado nuevos retos y nuevas aspiraciones que afectan la forma concreta en la que el pueblo de Cataluña debe articularse y cómo se quiere relacionar con los pueblos hermanos de España, en el contexto europeo. No le toca a la Iglesia proponer una opción concreta, pero sí que defendemos la legitimidad moral de todas las opciones políticas que se basen en el respeto a la dignidad inalienable de las personas y de los pueblos, y que busquen con constancia la paz y la justicia.

4. Recordamos el deber de todos los ciudadanos a participar activamente en las elecciones como una manera de ejercer la propia responsabilidad en la búsqueda del bien común, y mucho más en un momento crucial como el que estamos viviendo, que puede tener consecuencias de larga duración. Por eso, es necesario que cada uno exprese por medio del voto las propias opciones, teniendo presente los grandes valores que deben estructurar la sociedad, como son el respeto a los derechos de las personas, de las familias y las instituciones, así como la honestidad y la transparencia de la gestión pública; y la regeneración de la política, pensada en una visión amplia, y que priorice la justicia y la atención a los más débiles y a los que sufren el peso de la crisis económica.

5. Entre todos tendremos que continuar potenciando la convivencia de la sociedad catalana dentro de la pluralidad de ideas, convicciones, opciones y sentimientos, que quiere decir animar la construcción de una sociedad democrática, solidaria, acogedora con los emigrantes, respetuosa con todas las sensibilidades y defensora de las libertades. Habrá que continuar trabajando para erradicar los efectos perniciosos de la crisis económica, buscando caminos que permitan mejorar la situación de tantas personas que viven en el paro, en la estrechez, en la pobreza o en la marginación.

6. Pedimos a Nuestra Señora de Montserrat, patrona de Cataluña, que interceda para que nuestro pueblo sepa discernir bien sus opciones y encuentre caminos para construir un futuro más justo y más fraterno, abierto solidariamente a la realidad de los otros pueblos del mundo.

Tarragona, 7 de septiembre de 2015