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Artículo de Enric Puig, secretario general de la Fundación Escuela Cristiana de Cataluña, publicado esta semana en La Vanguardia. Puig remarca que para muchas familias la escuela cristiana sigue siendo la opción preferente. Una escuela en la que el alumno es el centro y la calidad educativa es, sobre todo, calidad humana. Y recuerda que la finalidad fundamental de las escuelas es formar buenas personas y profesionales competentes y preparados para construir una Cataluña justa, integradora y equitativa. El texto también pide perdón por los casos de abusos sexuales en el ámbito escolar que se ha conocido en los últimos meses, y se compromete a dedicar todos los esfuerzos a evitar que vuelvan a repetirse situaciones pasadas.

¡Un reto para todos!

Hace unas semanas acabó el proceso de preinscripción para las enseñanzas obligatorias en las escuelas del Servei d’ Educació de Catalunya. Un significativo número de familias ha conseguido que los hijos o hijas obtengan plaza en la escuela deseada. Es bueno que sea así, que se pueda ejercer en libertad democrática el derecho de escoger según el propio comportamiento educativo y las propias convicciones. Nuestra felicitación a todos los que han obtenido plaza a la escuela pública o concertada deseada. Desde la Escola Cristiana de Catalunya queremos manifestar, también, agradecimiento a los padres y madres que han tenido confianza en nuestros centros.

La tradición educativa de nuestro país, la estructura del sistema que la historia ha compuesto con el esfuerzo de las diversas iniciativas, la continuada inquietud pedagógica de sus educadores y la valía de las iniciativas innovadoras actuales –que son una realidad exitosa y prometedora–, seguro que contribuirán a fortalecer un diálogo pedagógico constructivo y enriquecedor al servicio de los alumnos y profesores, lejos de enfrentamientos estériles que aportan muy poco a la mejora cualitativa de la enseñanza.

La voluntad de entendimiento y el diálogo son dos elementos que siempre han guiado el camino de muchas instituciones, profesionales de la educación, políticos y personas interesadas en la enseñanza; también de las más de cuatrocientas escuelas cristianas de toda Catalunya. Somos escuelas que educamos en el compromiso, en la confianza en las personas, la responsabilidad, el diálogo, el espíritu de servicio, el respeto, la solidaridad, la justicia y la convivencia. Somos escuelas que educamos en una serie de valores y actitudes basados en las enseñanzas de Jesús. Nuestra calidad educativa es, por encima de todo, calidad humana, y entendemos la educación como un servicio a todos.

En las escuelas cristianas, el alumno y el educador son el centro del proceso educativo, como no podría ser de otra manera. Apostamos por la educación integral, desde el primer día de escolarización, hasta que se llega a la universidad o a los ciclos de formación profesional calificadora. Apostamos por metodologías de aprendizaje y enfoques pedagógicos innovadores. Y lo hacemos adaptándonos a las necesidades educativas de cada escolar y dando mucha importancia a la atención a la diversidad. Es una educación personalizada, en la que los maestros y profesores potencian lo mejor de cada alumno.

Aunque este planteamiento general abarca todas las escuelas cristianas y se desarrolla en su día a día, hemos vivido y vivimos con vergüenza, indignación y tristeza los casos de abusos a menores que se han denunciado en los últimos meses en diferentes escuelas de nuestro colectivo. Lo lamentamos, nos avergüenzan profundamente y pedimos perdón a las víctimas y sus familias. Estamos a su lado. Las escuelas afectadas se han puesto a disposición de las víctimas para intentar reparar los daños y dar el apoyo psicológico y jurídico necesario. Solidariamente, también lo hacemos todas las escuelas cristianas.

Los abusos a menores son una lacra de la sociedad y el 80% de los casos se producen en el entorno familiar. A menudo los medios de comunicación también se hacen eco de casos que han sucedido en otros entornos (escolares, deportivos, de ocio...) Velaremos y emplearemos todos nuestros esfuerzos para que ningún otro abuso vuelva a pasar en una escuela cristiana, pero lo cierto es que ni la sociedad, ni las escuelas pueden garantizar que no volverá a suceder. Los protocolos actuales permiten detectar y denunciar con agilidad casos de estas características y centrar los esfuerzos convenientes a generar y desarrollar una cultura de la prevención. En este contexto, la escuela cristiana de Catalunya hace un llamamiento a todas las instituciones implicadas y los diferentes agentes sociales para buscar juntos soluciones que permitan acabar con este grave problema que afecta a toda la sociedad. No olvidamos, como ya hemos mencionado más arriba, que el 80% de los casos se produce en el ámbito familiar.

En continuidad con el trabajo hecho hasta ahora, las escuelas del Servei d’ Educació de Catalunya seguirán ofreciendo su servicio en el marco de la Llei d’ Educació. Para muchas familias, la escuela cristiana sigue siendo la opción preferente, tal como se ha puesto de manifiesto en el proceso de preinscripción. He aquí nuestro agradecimiento. Eso nos anima a encarar el futuro con humildad y optimismo y con el convencimiento de que seguiremos formando buenas personas y profesionales competentes y preparados para construir con los otros chicos y chicas la Catalunya del futuro; una Catalunya justa, integradora, equitativa... y atenta a ayudar a las personas más desfavorecidas. ¡Un reto para todo el mundo!