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(Laura Mor –CR) "Dentro de los entornos eclesiales a menudo cuesta mirar fuera", asegura José Eizaguirre. Él, sin embargo, lo ha hecho. Tiene un pie en el campo religioso y otro en los movimientos sociales y acaba de publicar Todo confluye en Desclée De Brouwer. El autor ha preguntado por la vivencia espiritual a los infatigables del "otro mundo es posible". Y, a los creyentes, los señala la riqueza de los que apuestan por la ecología, el consumo y los estilos de vida alternativos. El libro llama a ser consecuente y se ha presentado esta semana en la Sala Pere Casaldàliga de la Llibreria Claret.

"No sé si vivimos un tiempo de mayor injusticia; pero sí sé que vivimos un tiempo de mayor conciencia ". Eizaguirre mantiene esta visión positiva de la realidad a lo largo de su relato, donde defiende como "la persona espiritual se deja transformar; también en sentido social". El escrito no hace referencia a la Laudato si' del papa Francisco –el original entraba en la editorial cuando el pontífice aún no había escrito su exhortación–; pero de fondo se intuye una misma mística que lleva a cuidar la "casa común".

"Hay una espiritualidad que moviliza"

Libreta en mano, el autor ha indagado sobre la espiritualidad que respiran los movimientos alternativos. Diálogo, entrevistas y un convencimiento: "Allí donde hay confianza, está el Espíritu". Ha hablado de ello el delegado de los jesuitas en Cataluña, Llorenç Puig, que es físico y teólogo: "El autor ha constatado que hay una dimensión muy profunda en los movimientos sociales; un aliento interior de diálogo, de espiritualidad".

En el acto de presentación del miércoles, organizado por Cristianismo y Justicia, el jesuita aseguró que la confianza es fundamental para seguir adelante y perseverar en los movimientos sociales: "Como no siempre vemos los brotes de lo que sembramos, necesitamos una certeza interior". Y ha recordado como el papa Francisco, en la exhortación Evangelii Gaudium, pedía "no tener miedo al fracaso".

Entre el público, caras conocidas del mundo del activismo social. Arcadi Oliveres y Laia de Ahumada se han sumado al diálogo. Oliveres se ha preguntado si hay que continuar criticando el sistema: "Sí, pero construyendo. Estoy convencido de que las cosas están cambiando", afirmó y recordó la última Feria de Economía Solidaria en Cataluña, que tuvo lugar el mes de octubre en el recinto fabril de Fabra i Coats.

Por su parte, a la pregunta sobre de dónde nace la confianza que posibilita las iniciativas aludidas, de Ahumada ha hablado del "cambio de la creencia a la espiritualidad" que hace que la fuerza la saquemos "de nosotros mismas", aseguró.

De la conciencia al cambio

Eizaguirre en su libro defiende tener agendas más esponjadas, que permitan espacios de silencio. También de soledad. En la presentación explicó el motor de su apuesta personal: "Gandhi decía: 'Sé tú el cambio que quieres en el mundo'. Y yo eso me lo he creído". Una voluntad manifiesta en decisiones y actitudes cotidianas: tener la electricidad contratada con la cooperativa Som energia; los ahorros en banca ética; reducir el consumo de envases; practicar estrategias de ahorro de agua. Y un largo etcétera. "He querido encarnar en mi persona este cambio".

También ha recordado iniciativas de la llamada 'economía colaborativa', como compartir trayectos en coche con desconocidos o intercambiar la casa con otra familia en vacaciones. De nuevo, la confianza como motor del cambio de modelo: "Se está descubriendo que nos va mejor si confiamos en los demás".

"El autor es alguien que sabe demostrar que otro mundo es posible" dijo el director de Cristianisme i Justícia y moderador del acto, Xavi Casanovas. De un tiempo a esta parte el autor, que fue administrador provincial de los marianistas, publica sus reflexiones sobre justicia ecología en el blog de este centro de estudios.

Un libro fruto de una 'doble nacionalidad'

Llorenç Puig ha recogido la idea de 'doble nacionalidad' que Eizaguirre describe en Todo confluye: "Es un libro que hace de puente, un libro en diálogo entre la espiritualidad y los movimientos sociales". También lo ha descrito así Casanovas: "Un libro atípico que une dos mundos que durante mucho tiempo se han dado la espalda".

La presentación ha contado con la intervención del escritor y activista Gustavo Duch, implicado en movimientos de soberanía alimentaria, que se ha presentado en el paraguas de los "anticapitalistas". "Encontrar el silencio en nuestras agendas es muy complicado", reconoció. Pero que ante las preguntas que plantea el libro él intuye una respuesta clara: "Sí, en los movimientos anticapitalistas hay mucha espiritualidad".

Duch ha asegurado que "los mismos movimientos ya reconocen esta espiritualidad" porque "el mundo rural ha calado mucho". Y pone un ejemplo: "Plantar una semilla en luna creciente esperando que nazca un repollo de dos kilos tiene mucho que ver con el misterio y la magia". Es un ejercicio, dijo Duch, de "confianza absoluta".

Místicas compartidas

En su intervención ha desgranado tres intuiciones sobre esta vivencia espiritual. Por un lado, la histórica; sobre los orígenes de muchos de estos proyectos e iniciativas, ligados a realidades de Iglesia. También ha hablado de una intuición "táctil": "En manifestaciones, encuentros, reuniones... encontramos personas muy raras, auténticas, que te electrocutan y te generan magnetismo". Finalmente se ha referido a una "intuición sonora y musical", que ha ilustrado con los encuentros internacionales de la 'Vía Campesina', donde cientos de campesinos de todo el mundo inician las reuniones con un ritual a las semillas y a la tierra. "Son místicas compartidas" para todos, sea cual sea su origen.

El libro también habla en clave feminista. Según Duch, "el feminismo desmonta el dogma de la religión mayoritaria del dinero, donde la economía monetaria es el centro de la sociedad". El activista ha agradecido en particular la publicación del libro porque "apela a las emociones" en un mundo en el que "abusamos de lo cognitivo para intentar explicar la realidad del mundo". Aquí ha recordado uno de los lemas de los que defienden la soberanía alimentaria: "Que la vida nos estremezca y el capitalismo temblará". Porque al final, "la espiritualidad es también un valor anticapitalista, que no cotiza, que no se puede acaparar, que no se puede comprar ni vender. Es como una poesía".

"Contar los destellos de Dios que hay en la realidad secular", escribe el autor en el epílogo. Una realidad donde "se está construyendo el Reino", añadió Llorenç Puig. "Todo confluye es una magnífica narración para ayudarnos a transitar entre estos dos mundos", concluyó el jesuita.

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