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(CR) Una carta abierta firmada por cristianos catalanes piden a los cristianos del conjunto de España "respeto y una actitud de comprensión" hacia las aspiraciones nacionales de Cataluña. Los firmantes piden “no que compartáis nuestros planteamientos políticos, sino que se consideren respetables dadas las razones que los sustentan".

El texto está avalado con la firma de treinta intelectuales, responsables de asociaciones e instituciones católicas, políticos, laicos, religiosos y sacerdotes catalanes de distintas tendencias políticas y de un amplio espectro eclesial. 

Entre ellos hay políticos de la tradición democristiana como los presidentes del Parlament de Catalunya Joan Rigol y Núria de Gispert, o de la izquierda como Toni Comín y Jaume Botey; exconsellers de la Generalitat como Antoni Comas o Joaquim Ferrer; o Josep Maria Gasch del mundo sindical.  Asimismo, suscribe el texto el que fue el primer responsable de Asuntos Religiosos de la Generalidad de Cataluña, Ignasi Garcia i Clavel.

También hay consultores de organismos vaticanos como Josep Maria Cullell y Xavier Morlans, y responsables de distintos organismos de las curias de algunas diócesis catalanas. Entre los sacerdotes que firman el documento se encuentran dos nombres con mucha popularidad en Catalunya: el escritor Josep Maria Ballarín y el activista social Manel Pousa.

Intelectuales como Carles Duarte, Elvira Duran, Joan E. Jarque, Pere Lluís Font, Ramon Pla, Josep Maria Puigjaner, Hilari Raguer y Antoni Vives también apoyan el documento. Entre los firmantes destacan responsables de distintas asociaciones y entidades culturales cristianas de Cataluña.

El documento recuerda la historia y los principios que han sustentado la identidad de Cataluña como nación des hace más de mil años: "una lengua propia (con su literatura), una cultura específica, un derecho peculiar, una tradición secular, unos símbolos identificadores, etc.". Y recuerda que esta realidad nacional ha sido avalada en distintos documentos del episcopado catalán que se ha pronunciado a favor "de los derechos que asisten al pueblo catalán en lo que se refiere a lengua, cultura, educación e identidad colectiva". En 1985 los obispos catalanes ya afirmaron en la carta pastoral Arrels Cristianes de Catalunya que “querríamos que fuesen principalmente nuestros hermanos católicos de otros pueblos de España los primeros en comprender y acoger estas aspiraciones”.

El texto afirma que esta realidad no ha tenido "un trato adecuado por parte del Estado español". Y, respecto a la situación actual, lamenta que "ni los cristianos catalanes ni los cristianos españoles hemos sido capaces de aportar aquellas reflexiones y actitudes que hubieran podido abrir nuevas perspectivas en la articulación de la nación catalana en el Estado español".

Los firmantes recuerdan el Magisterio Pontificio, en concreto de Juan Pablo II, quien reconoció explícitamente que “nadie puede sostener legítimamente que una nación no sea digna de existir” y que “cuando no se satisfacen las aspiraciones profundas de un pueblo, las consecuencias pueden ser muy negativas para la libertad de las sociedades”.

Por ello, el texto pide comprensión a las aspiraciones de buena parte de la sociedad catalana de configurar un nuevo escenario político de "relaciones libres, no condicionadas y, por supuesto, más satisfactorias que las ahora vigentes entre Cataluña y España".

Un resumen de la carta abierta ha sido publicada este martes en el periódico ABC. El texto integro se puede consultar en http://cartacristianos.blogspot.com.es/

Este es el resumen de la Carta:

Carta abierta de cristianos de Cataluña a cristianos del conjunto de España

Es ésta una carta escrita a partir de un cierto sentimiento de fracaso en lo que atañe a la relación entre la identidad de Cataluña y el conjunto de España. Queremos proyectar algo de luz en la nueva situación por la que atraviesa Cataluña y, en consecuencia, España.

-Parece indispensable poner de relieve que Cataluña es una nación. Posee aquellos elementos básicos que constituyen su entramado: una lengua propia (con su literatura), una cultura específica, un derecho peculiar, una tradición secular, unos símbolos identificadores, etc. Como afirmó Juan Pablo II, “nadie –un Estado, otra nación, o una organización internacional- puede sostener legítimamente que una nación no sea digna de existir”.

-La nación catalana ha existido desde tiempos antiguos. Los historiadores la cifran en el momento de la emancipación de los condados catalanes el año 988.

-Durante los últimos 37 años de democracia, Cataluña ha tratado de consolidar su carácter nacional dentro del marco español. El Estado, por el contrario, ha combatido y laminado su autonomía hasta dejar desfigurado el Estatuto de Autonomía, aprobado por el pueblo catalán en 2006.

-Las cosas hubieran podido ser distintas si el llamado “problema catalán” hubiera tenido un trato adecuado por parte del Estado español. 

-Las convicciones nacionales de los cristianos catalanes se sustentan también en la firme posición de su Iglesia, que en diversos documentos públicos (1986 i 2011) se ha constituido en garante de los derechos que asisten al pueblo catalán en lo que se refiere a lengua, cultura, educación e identidad colectiva.

-Para un pueblo dotado de conciencia y voluntad nacionales, resulta imprescindible poseer la capacidad de decidir su futuro. Es decir, si quiere o no tener un Estado propio, soberano, independiente del Estado español. Como dijo Juan Pablo II: “Cuando no se satisfacen las aspiraciones profundas de un pueblo, las consecuencias pueden ser muy negativas para la libertad de las sociedades”.

-Debemos confesar que ni los cristianos catalanes ni los cristianos españoles, con conciencia y conocimientos políticos, hemos sido capaces de aportar aquellas reflexiones y actitudes que hubieran podido abrir nuevas perspectivas en la articulación de la nación catalana en el Estado español.

-Añadamos que un eventual Estado catalán podría, o no, confederarse con el Estado español. En cualquiera de los dos casos, se establecerían relaciones libres, no condicionadas y, por supuesto, más satisfactorias que las ahora vigentes. 

Amigos cristianos de toda España: Nos atrevemos a esperar de vosotros, con quienes compartimos gozosamente la misma fe, no que compartáis nuestros planteamientos políticos, sino que los consideréis respetables dadas las razones que los sustentan.

Con nuestro más sincero y fuerte abrazo.