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(Jordi Llisterri –CR) El franciscano Santiago Agrelo es el obispo de las fronteras. Como arzobispo de Tánger conoce qué representa la frontera entre el norte y el sur de las costas mediterráneas. No habla de oídos. Y este lunes lo explicaba en el acto inauguración de curso del Centre de Estudis Cristianisme i Justícia. La Iglesia de los jesuitas de la calle Casp de Barcelona se llenó para escucharlo.

"En nuestra iglesia, cuando un inmigrante pide la bendición para el viaje, se la damos, pero es como dar la extremaunción". Esto es lo que ve que generan "las fronteras que explotan, maltratan y matan a los hijos que me ha confiado" y como "la violencia se ejerce en las fronteras con los pobres".

Para Agrelo estas fronteras son contra los pobres, aunque usemos eufemismos como 'indocumentados' o 'inmigración ilegal', o que sólo fijemos la atención en los problemas que generan en las sociedades acomodadas. Y esta impersonalización del pobre lleva a la "indiferencia permanente". A no ver que son "hombres y mujeres obligados a mendigar el pan que tienen derecho a ganarse con su trabajo".

El arzobispo de Tánger propuso un lectura evangélica de esta realidad. Y como hace siempre en sus intervenciones, interpelando directamente a los asistentes: "Queriendo guardar la propia vida la estamos perdiendo. Todo lo que hacemos para abrir los ojos a la sociedad, no sólo salva a los inmigrantes, nos salva a nosotros" .

Agrelo cree que el tema es demasiado grave para que "los cristianos pasemos de largo". Y reclama "una Iglesia sin fronteras, una Iglesia madre de todos". Por eso su deseo final fue pedir "que en la frontera, a la luz de la fe, aprendamos a vernos a nosotros mismos" y "que se nos confunda con los pobres, que se nos vea como ellos".

El acto de inicio de curso de Cristianisme i Justícia se abrió con la bienvenida de su director, Xavier Casanovas, y un vídeo para presentar las actividades del curso. También se hizo una oración por los inmigrantes que cruzan el mediterráneo, recordando con velas el nombre concreto de personas que han tenido que hacer esta travesía.

Al acto asistió el obispo auxiliar de Barcelona, ​​Sebastià Taltavull, y el director general de Asuntos Religiosos, Enric Vendrell, entre otros representantes de entidades social y de pensamiento de Barcelona. El acto se emitió en directo por internet y se pudo seguir a través de Twitter.

El arzobispo Santiago Agrelo también estuvo esta primavera en Barcelona en la celebración del Año de la Vida Consagrada de la Unió de Religiosos de Catalunya.

Aquí puede ver la presentación que se proyectó de las actividades del curso: