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(Jordi Llisterri-CR) Un discurso radicalmente opuesto al que se escuchó el pasado domingo en la conferencia de Philippe Ariño. El consejero de Salut Antoni Comin defiende que "tenemos que estar muy indignados con lo que hace la Iglesia católica con la homosexualidad" y que "la homofobia que hoy practica la Iglesia es un grave pecado ante Dios ". Comín lo expuso "como cristiano y homosexual" en la presentación del libro de Krzysztof Charamsa, el sacerdote polaco de la Congregación de la Doctrina de la Fe que declaró su homosexualidad en octubre de 2015 en una rueda de prensa en Roma.

La primera piedra se presentó en la Biblioteca Jaume Fuster de Barcelona este jueves por la tarde y el consejero de Salud hizo una crítica contundente a la posición de la Iglesia ante la homosexualidad. Según Comín, "tenemos que estar muy indignados con lo que hace la Iglesia católica con la homosexualidad" porque "no podemos aceptar que ninguna religión discrimine a nadie por ninguna razón". El discurso de la Iglesia sobre este tema es "una de las cosas que la alejan más a la Iglesia del Evangelio" y "como creyentes debemos ser valientemente críticos con lo que está haciendo la Iglesia hoy con la homosexualidad".

Charamsa agradeció la contundencia de Comín porque cree que hay que denunciar que "la Iglesia no acepta los derechos humanos y estigmatiza a los homosexuales". Relató una lista de "rechazos e incomprensiones eclesiales" mientras que cuando él trabajaba en la congregación "no teníamos tiempo para escuchar a nadie". Según Charamsa, "ser neutro en esta discriminación es ponerse de parte del opresor" y "permitiendo el silencio, la cara del opresor se convierte en tu cara".

El amor como sacramento

Comín aseguró también que "la Iglesia hace pasar por pecado lo que es un sacramento. Está en un inmenso error. Una moral caduca". Casado y con una hija adoptada, explicó que "el amor entre dos hombres también es un amor fecundo". Según Comin "el amor de pareja es un sacramento del amor de Dios y la calidad del amor entre dos personas no depende de la biología" porque "la diferencia sexual no garantiza la calidad de su amor, y que esta diferenciación no esté no significa que no sea posible el amor ".

El Consejero de Salud recordó que otras iglesias protestantes ya han dado el paso de reconocer la homosexualidad y que "la Iglesia católica lo hará, pero como siempre llegará la última".

Apoyo del Gobierno

Comín explicó que la presencia en este acto "sorprender algún miembro del Gobierno" pero que era uno de los actos a los que asistía con más ilusión porque "todos los cristianos homosexuales hemos querido hacer un libro sobre el tema". Añadió que él había empezado a escribir uno que hace unos años le encargaron una editorial católica pero que finalmente la Conferencia Episcopal Española detuvo la edición.

Además de la presencia del conseller, Charamsa también agradeció especialmente la asistencia del director general de Afers Religiosos, Enric Vendrell, porque "tenemos la suerte de que la Generalitat está muy atenta a la diversidad religiosa, a las necesidades de las religiones, y al mismo tiempo a los derechos de cada persona y también por la sensibilidad que hay por las minorías sexuales y por todos los que podrían ser discriminados".

"Como si un ministro del PP defendiera el referéndum"

La presentación llenó media sala y entre los asistentes se mezclaron líderes del colectivo LGTB con varios sacerdotes y cristianos de base. El periodista Tian Riba, que se definió como "no creyente desconcertado" abrió el acto pidiendo "que la Iglesia se adapte a la realidad y deje de ser homófoba". Definió el libro como" una mezcla entre 'yo confieso' y 'yo acuso'; escrito de una tirada pero no es un panfleto".

Riba explicó que "Charamsa me cae bien porque se rebela contra la injusticia y cuando lees el libro aún te cae mejor, porque ha sufrido mucho y se ha liberado". "En los medios de comunicación nos fascina porque es como si un ministro del PP saliera a decir que se tiene que hacer un referéndum", afirmó.

El libro La primera piedra es un relato autobiográfico del itinerario vital Krzysztof Charamsa, empezando por las dificultades para aceptar su homosexualidad y las ansias que tenía para hacer carrera eclesiástica en el Vaticano. En la presentación remarcó que sin la aparición del que ahora es su pareja, el catalán Eduard Planas, "no habría hecho el paso y el libro no existiría". El proceso de rotura y la herida que describe el libro dice que "ahora ya está curada".

La primera piedra se editó el año pasado en italiano por Rizzoli y ahora se ha hecho la traducción al catalán en Gregal y en castellano en Ediciones B. Jordi Albertí, editor de Gregal, ha iniciado la presentación con la lectura de algunos fragmentos del libro. Un libro que describe como "con mi salida del armario ya era libre".

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