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(Jordi Llisterri –CR) "Mientras estaba perdiendo la vida estaba ofreciendo vida". Así ha comenzado la celebración de despedida al exprovincial de los escolapios Jaume Pallarolas que murió en Los Ángeles el pasado 16 de febrero. Este jueves se ha hecho una misa funeral en la Parròquia de la Mare de Déu del Carme de Barcelona donde se han reunido la familia de los escolapios, tanto de las escuelas como de las obras sociales, acompañados de otras familias de vida consagrada.

Eduard Pini, el provincial que tomó el relevo de Pallarolas todavía no hace un año, ha presidido la celebración acompañado del superior general de la Escuela Pia, Pedro Aguado, y del presidente de la Unió de Religiosos de Catalunya, Màxim Muñoz. Pini estuvo los últimos días en California con Pallarolas, después de que se le detectara inesperadamente una enfermedad terminal que le impidió volver a Cataluña. "Diles a todos que sean buenos escolapios", es uno de los mensaje que Jaume Pallarolas transmitió en los últimos momentos.

En la homilía, Pini relató cómo afrontó el diagnóstico y el testimonio de los últimos días. "Hizo de la habitación del hospital un santuario de vida", un momento en el que animaba incluso a los médicos y en el que terminó la vida como la había vivido: "Toda la gente que le iba a ver entraban desanimados y salían reconfortados".

La homilía también ha recogido algunos de los rasgos que retrataban el millar de correos y mensajes que han recibido estos días los escolapios. Un hombre bueno, atento a los otros, "siempre dispuesto a echar una mano". Un catalán que amaba a su país, y que incluso iba diciendo a los médicos "¿Ya ha visitado Cataluña?". Un escolapio convencido y hombre de Iglesia; innovador, "y que disfrutaba haciendo de educador" y levantando nuevas obras. Y "un maestro para imitar, que era capaz de descubrir lo mejor de cada persona".

Finalmente Pini ha leído unas rayas que le leyeron sus compañeros de California en el funeral que lo definían como "un escolapio modélico".

Seguir sumando

Una muestra del empuje de Pallarolas es la escuela José de Calasanz de Mexicali, que impulsó en los pocos meses que se pudo dedicar a la provincia escolapia de Las Californias. Ahora la escuela sólo tiene dos aulas, pero para darle continuidad se ha abierto el Proyecto Jaume Pallarolas y se ha pedido a los asistentes que ayuden en su realización.

Al final de la celebración, el superior general ha dirigido unas palabras para "agradecer y animar". Aguado ha querido agradecer a Dios la profunda vida escolapia de Pallarolas, con la que "consiguió lo que todos necesitamos: vivir en plenitud". Y ha animado a la Escola Pia de Catalunya: "Hay que seguir sumando" (haciendo referencia al proyecto educativo que impulsó Pallarolas). Y saber que "vivir como escolapio vale la pena si se vive en plenitud".

Ha sido una celebración repleta de anécdotas, incluso con sonrisas recordándolo. No era de esperar que Jaume Pallarolas quisiera un funeral triste. O al menos, como quizás apostillaría él, sólo un poco.