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(Laura MorCR) La experiencia que este fin de semana vivirán un grupo de jóvenes no está disponible en ninguna 'smartbox' ni se oferta en los catálogos turísticos de la ciudad de Barcelona. Pero seguro dejará huella en sus participantes. De viernes a domingo las hermanas oblatas del Raval abren las puertas de su casa para reflexionar sobre prostitución y para hacerlo desde una perspectiva cristiana. Más de treinta años en el barrio las han convertido en voz autorizada para deshacerse clichés.

"Muchos jóvenes ni siquiera han paseado por el barrio o, si lo han hecho, tienen sus prejuicios sobre qué es la prostitución", asegura la hermana Nieves de León. La propuesta "es un descubrir" para jóvenes de entre 21 y 30 años. La congregación sabe que los jóvenes pueden perpetuar o contribuir a deshacer los estereotipos respeto a las mujeres que viven esta situación.

Según de León, con el receso juegan con dos visiones. Por un lado compartir la vida comunitaria, y convivir también con su día a día, incluidos los momentos de oración. Y por otro, conocer el trabajo que realizan en el barrio del Raval con el proyecto del Lloc de la Dona y comprender el entorno de exclusión social en el que trabajan.

Con el pequeño grupo que acogerán este fin de semana en casa hacen "una labor de sensibilización" pero también "de acercamiento al mundo de los jóvenes". Y aquí Nieves ha apuntado la necesidad de escuchar sus propuestas y de hacer una reflexión conjunta sobre la prostitución.

Nacido en 2007, este formato de 'Navidad Solidaria' sigue poniendo el rostro del niño Jesús a los sectores más vulnerables de la sociedad.

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