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(Jordi Llisterri -CR) La piel de gallina. Esta es la reacción ante el relato que ha hecho este miércoles el benedictino Manuel Nin, rector del Colegio Griego de Roma, sobre la situación de los cristianos en oriente en una conferencia organizada por la Fundació Joan Maragall. Solo uno de los testimonios más recientes que ha recogido lo deja claro. Hace pocos días un estudiante le escribía desde la zona: "Todos los cristianos de la zona de Mosul y Neniv han huido. 100.000 cristianos no conocen su destino. Un martirio que no termina aquí. Las bibliotecas... Han ocupado uno de los monasterio siriocatólicos más antiguos de Irak, han expulsado a los monjes y no tenemos noticias. Y su archivo... El invierno se acerca y estos pobres vivirán en tiendas en los campos. Que el Señor se compadezca de ellos".

Y es que el padre Nin sobre todo ha puesto de manifiesto que "el drama más grave del oriente y de cualquier guerra es el drama de las personas". Y estamos viendo como "los cristianos que había en zona han sido martirizados. No tengo ninguna duda de hablar de martirio hoy".

Pero también habla de cómo se está destruyendo un patrimonio de la humanidad: la presencia cristiana en el oriente. "Sacan de su casa cristianos que hace 2.000 años que estaban allí". Una expulsión practicada por grupos radicales islámicos que comporta también la destrucción de templos, monasterios, y bibliotecas. Los iconos milenarios o los pergaminos no se venden ni se roban; se queman. Altares que se habían conservado del siglo III, se destruyen. En Maaloula las monjas que custodiaban las reliquias de Santa Tecla fueron raptadas y cuando pudieron regresar al monasterio se lo encontrado todo destruido. "Cuando se destruyen las Iglesias donde los cristianos han llorado, cuando se quemamos los iconos que han besado durante siglos, se destruye la humanidad".

Una verdadera persecución

Para Nin, está pasando lo mismo que pasó con la iglesia del gran San Agustín en Cartago, "al cabo de cincuenta años no quedaba nada". Nin remarca la gravedad de esta destrucción exponiendo el mapa de las iglesias orientales en la zona de Siria y de Irak, iglesias que en el siglo III evangelizaron los territorios de la India, Mongolia y China, donde "hoy tampoco queda nada". Unas comunidades formadas por árabes que hasta finales de siglo XX habían convivido sin grandes conflictos en estos territorios, "en una cierta tolerancia". Ahora, en cambio, "estamos ante un genocidio igual o peor que el que vivió el pueblo armenio hace cien años".

El rector de Colegio Griego no tiene ninguna duda de que "se tracta de una verdadera persecución, no de casos aislados, sino de mucha y mucha gente, de conversiones forzadas, de tortura, de muerte, de martirio". Y segun Nin esto es un problema mundial, ya que la capacidad de difusión de los radicalismos no queda limitada a oriente: "Occidente tiene el peligro de ser ingenuo o de ser indiferente". No puede ser que se reaccione sólo "cuando degüellan periodistas occidentales" y no hay que olvidar la amenaza que representa el Califato por la influencia que puede tener en el mundo islámico.

Estamos girando la cabeza

El monje de Montserrat Manuel Nin ha sido presentando por el periodista Antoni Puigverd, preocupado de "la limpieza étnica de las comunidades cristianas de oriente" ante la que "estamos girando la cabeza". Así, este acto se organizó a raíz de un artículo que el padre Nin escribió en el Osservatore Romano, "El martirio de la indiferencia" y del que luego recogió Puigverd en La Vanguardia. Puigverd ha alabado la categoría intelectual de Nin, experto en siríaco y en los padres del desierto y monje de Montserrat que hace 30 años reside en Roma. Reconocido como archimandrita, "es una personalidad muy importante en el catolicismo oriental".

Cerrando el acto, el presidente de la Fundació Joan Maragall, Josep Maria Carbonell, ha recogido la llamada de Nin a "asumir nuestra responsabilidad" y a ver qué respuesta se dará a "una realidad que también nos amenaza; una respuesta mesurada, pero también firme". Un numeroso público prácticamente ha llenado el auditorio de la Facultad de Comunicación i Relaciones Internacionales Blanquerna. En la sesión también han asistido los seminaristas y formadores del Seminario Diocesano de Barcelona.