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(David Casals i Vila CR/ Prada de Conflent) ¿Puede interpretarse un acto político, como fue la cadena humana que dos millones de catalanes hicieron la pasada Diada, desde un punto de vista espiritual? Así lo cree el capuchino Joan Botam, alma del ecumenismo en Cataluña e impulsor de movimientos cristianos de base, según ha explicado este jueves en una mesa redonda organizada por Cristianisme al segle XXI en la Universidad Catalana de Verano (UCE), que se celebra estos días en Prada de Conflent, en la Cataluña Norte (Francia).

La Vía Catalana es espiritual porque es un movimiento “popular”, de las “bases”, que agrupa gente de características muy diferentes con un objetivo transformador, y de aquí, que coincida con muchos de los valores que se cultivan desde la espiritualidad, ha explicado.

Botam ve compatible defender desde el cristianismo un derecho fundamental de los seres humanos, como es la autodeterminación. De hecho, ha leído diferentes textos que se han elaborado a nivel internacional en los movimientos ecuménicos y desde el diálogo interreligioso.

En el caso del cristianismo, Botam ha asegurado que una de las grandes aportaciones que hace Jesús de Nazaret es concebir la vida actual en la tierra y el mundo como “Reino de Dios”. “Jesús viene a decirnos cómo tiene que ser y cómo tenemos que incidir en este Reino que es ahora” y aquí, ha explicado.

“Nos conviene a todos un país de medida humana, libre y participativo, y lo digo desde una perspectiva creyente”, y que sea coherente con los ideales que defienden las tradiciones religiosas; “dignidad, libertad, justicia” y la no violencia.

De hecho, ha recordado que estos mismos principios, tan presentes en las tradiciones religiosas y en los grandes maestros de la espiritualidad, son los que han guiado a lo largo del siglo XX a algunos de los defensores de los derechos civiles y de la libertad, como Gandhi, Martin Luther King y Nelson Mandela. Y en el caso catalán, también habría ejemplos, y ha citado al exsenador Lluís Maria Xirinacs.

El Estado catalán y el hecho religioso

Según Botam, en una eventual Cataluña independiente, la relación entre el poder público y las instituciones religiosas tiene que ser diferente al modelo que está vigente en el Estado desde 1978, y que emana de la actual Constitución.

En este texto, se explica que España es aconfesional, hay una referencia explícita a la Iglesia Católica, y se dice que los poderes públicos tienen que cooperar con las instituciones religiosas. Botam ha asegurado que fue un error no inclinarse por un Estado laico, algo que ha atribuido a las presiones de los sectores conservadores y a que desde los partidos de izquierda creyeron que esta era una manera de evitar el enojo de los “poderes fácticos” hacia el proceso democrático.

Botam también ha alertado que un eventual Estado catalán tiene que ser laico, pero no laicista. Es decir, “no puede ir en contra del hecho religioso”. En el nuevo modelo, es importante garantizar que en el sistema educativo obligatorio haya una asignatura de cultura religiosa no confesional para todos los alumnos, “sin hacer apología de ningún tipo”, y dejando la dimensión más catequética para el horario extraescolar y el ámbito familiar.

Por otro lado, también ha resaltado que desde las diferentes tradiciones religiosas se pueden hacer muchas aportaciones en la vida pública de un eventual estado catalán. Por eso, es importante que incidan en los valores, como la justicia social, y ha resaltado que es desde la transformación profunda que implica la espiritualidad en una persona como se puede contribuir a cambiar el mundo para hacerlo mejor.

También ha instado a los poderes religiosos a evitar caer en la “tentación” del fundamentalismo: a “corto plazo” quizás puede implicar un incremento en el número de seguidores, pero a la larga, “deja de unir a sus seguidores entre ellos y con el todo y se vuelve seca, oculta al infinito, ahoga el aliento y sofoca”.