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Las respuestas del papa Francisco durante la rueda de prensa en el avión

(CR) El conflicto iraquí, la situación de las minorías religiosas, los bombardeos norteamericanos, pero también otros temas de actualidad como las relaciones con China, el conflicto entre Israel y Palestina o cuestiones más personales como el cansancio, la próxima encíclica o la vida en el Vaticano son algunas de las 15 preguntas que el Papa Francisco ha respondido durante el vuelo de vuelta a Roma al finalizar su viaje en Corea dónde ha pasado los últimos tres días.

Aquí podéis leer la transcripción de las respuestas del papa en la rueda de prensa, que ya se ha convertido en un formato habitual.

La agresión del Isis contra las minorías cristianas en Irak y las bombas norteamericanas

En estos casos, en los cuales hay una agresión injusta, solamente puedo decir que es lícito «detener» a un agresor injusto. Subrayo el verbo «detener», no digo bombardear, hacer la guerra, sino detenerlo. Los medios con los cuales se puede detener tendrán que ser evaluados. Detener al agresor injusto es lícito. Pero tenemos que tener memoria; cuántas veces bajo este pretexto de detener al agresor injusto las potencias se han adueñado de los pueblos y han hecho la guerra de conquista. Una sola nación no puede juzgar cómo se detiene a un agresor injusto. Después de la Segunda Guerra Mundial nació la idea de las Naciones Unidas, es allí donde se tiene que discutir y decir: ‘¿Hay un agresor injusto? Parece que sí. Entonces, cómo lo detenemos?’. Solamente esto, nada más. En segundo lugar, las minorías. Gracias por haber usado esta palabra. Porque a mí me hablan de cristianos, los que sufren, los mártires. Y sí, hay muchos mártires. Pero aquí hay hombres y mujeres, minorías religiosas, no son todos cristianos, y todos son iguales frente a Dios. Detener al agresor injusto es un derecho que la humanidad tiene, pero también es un derecho que tiene el agresor de ser detenido, para que no haga daño.

La posibilidad de una visita en Irak, a la zona de conflicto

Estoy dispuesto a ir a Irak y creo que lo puedo decir: cuando con mis colaboradores supimos la noticia de esta situación, de las minorías religiosas y también en aquel momento que Kurdistán no podía recibir a tanta gente, pensamos muchas cosas. Lo primero fue escribir el comunicado que hizo el padre Federico Lombardi. Después este comunicado fue enviado a todas las nunciaturas para que fuese transmitido a los gobiernos. Después escribimos al Secretario general de las Naciones Unidas y decidimos enviar una persona, el cardenal Filoni. Al final, dijimos que, si era necesario después del viaje a Corea, podía ir allí; era una de las posibilidades. ¡Estoy dispuesto! En este momento no es lo mejor, pero estoy dispuesto a esto.

La oración por la paz con Mahmoud Abbas y Peres ¿fue un fracaso?

La oración por la paz no fue absolutamente ningún fracaso. Estos dos hombres son hombres de paz, son hombres que creen en Dios y que han vivido muchas cosas feas, muchas cosas feas, y están convencidos que la única vía para resolver los problemas es la de la negociación, del diálogo, de la paz. ¿Fue un fracaso? Yo creo que la puerta está abierta. La paz es un don de Dios, que se merece nuestro trabajo, pero es un don. Y hay que decir a toda la humanidad que la mesa de la negociación es importante, pero también lo es la de la oración. Pero esto es coyuntural. Este encuentro no era una coyuntura; es un paso fundamental de la actitud humana, una oración. Ahora, el humo de las bombas y de las guerras no dejan ver esta puerta, pero la puerta permaneció allí, abierta, desde aquel momento. Creo en Dios, creo en el Señor, esta puerta está abierta, y pedimos que nos ayude.

Las víctimas de la guerra

Hoy nosotros vivimos en un mundo en guerra, ¡por todas partes! Alguien me decía: ‘Sabe usted, padre, que estamos en la tercera guerra mundial, pero en trocitos. En capítulos’. Es en un mundo en guerra donde se hacen estas crueldades. Una vez se hablaba sobre la guerra convencional, ahora ya no cuenta. No digo que las guerras convencionales sean algo bueno, no. Pero hoy va la bomba y mata al inocente con el culpable, al niño con la mujer, con la madre, mata a todos. Pero, detengámonos a pensar un poco a nivel de crueldad, ¿dónde hemos llegado? Esto tendría que asustarnos. No es para dar miedo. El nivel de crueldad de la humanidad en este momento asusta un poco.

La tortura

Hoy la tortura es uno de los medios casi ordinarios en los comportamientos de los servicios de inteligencia y en algunos procesos judiciales. Y la tortura es un pecado en contra de la humanidad, un delito. Digo a los católicos: torturar a una persona es pecado mortal, es pecado grave. Pero es mucho más: es un pecado contra la humanidad. La crueldad y la tortura. Me gustaría mucho que ustedes, en sus medios, hicieran una reflexión sobre cuál es hoy el nivel de crueldad de la humanidad, y sobre lo que piensan sobre la tortura. Creo que nos haría bien a todos nosotros reflexionar sobre esto.

Las relaciones entre la Santa Sede y China; la posibilidad de un viaje papal

Cuando, a la ida, estábamos volando hacia el espacio aéreo chino, fui a la cabina y uno de los pilotos me mostró un registro y me explicó que solamente faltaban diez minutos para entrar al espacio aéreo chino y que teníamos que pedir la autorización (una cosa normal que hay que hacer siempre con cada país) y sentí como pedían la autorización y como respondían; fui testigo de este momento. El piloto dijo: ahora parte el telegrama, no sé como lo hizo, pero lo hizo. Después me despedí de los pilotos y volví a sentarme y recé tanto, por este bello pueblo chino: un pueblo sabio. Pienso en todos los grandes sabios chinos, pienso en la historia de ciencia, de sabiduría… También nosotros los jesuitas tenemos nuestra historia allí, con Matteo Ricci… ¿Que si quiero ir a China? ¡Pero está claro! ¡Mañana! Nosotros respetamos al pueblo chino. La Iglesia pidió solamente la libertad para su ministerio, para su trabajo. Ninguna otra condición. Y después no hay que olvidar la carta fundamental para el problema chino, la que envió a los chinos el papa Benedicto XVI. Esta carta hoy sigue siendo actual. Hace bien volver a leerla. La Santa Sede siempre ha estado abierta a los contactos, siempre, porque siente un verdadero afecto por el pueblo chino.

Los próximos viajes y la esperanza de verlo en España, en Ávila, en 2015

Este año tenemos previsto Albania. Voy por dos motivos importantes. En primer lugar porque consiguieron hacer un gobierno (pensamos en los Balcanes), un gobierno de unidad nacional, entre musulmanes, ortodoxos, católicos, con un consejo interreligioso que ayuda mucho y que es equilibrado. Sentí como si mi presencia fuera una ayuda en este noble pueblo. El segundo motivo es este: pensamos en la historia de Albania, el único de los países comunistas que en su Constitución tenía el ateísmo práctico. Si tú ibas a Misa, ¡era anticonstitucional! Y después, me decía uno de los ministros, que fueron destruidas (y quiero ser preciso con la cifra) 1820 iglesias, ortodoxas y católicas. En aquel tiempos muchas iglesias fueron transformadas en cines, teatros, salas de baile. Yo sentí que tenía que ir, y un día hay que hacerlo. Después, el próximo año querría ir a Philadelphia, al encuentro de las familias, y también fui invitado por el presidente de los Estados Unidos al parlamento norteamericano y también por el Secretario de las Naciones Unidas en Nueva York (tal vez las tres ciudades juntas: Philadelphia, Washington y Nueva York). Los mexicanos quieren que vaya en esta ocasión también a la Virgen de Guadalupe, y se podría aprovechar, pero no es seguro. Y al final en España. Los reyes me invitaron, el episcopado me invitó, pero no hemos decidido.

La relación con Benedicto XVI

Nos vemos. Antes de marchar fui a visitarlo. Dos semanas antes, me envió un escrito interesante y me pedía mi opinión. Tenemos una relación normal. Porque alrededor de esta idea, que tal vez no le gusta a algunos teólogos (yo no soy teólogo), creo que el Papa emérito no es una excepción. Yo creo que el Papa emérito sigue siendo una institución, porque nuestra vida se alarga y a una cierta edad ya no se tiene la capacidad para gobernar bien, porque el cuerpo se cansa… La salud tal vez sea buena, pero ya no se tiene la capacidad de sacar adelante todos los problemas de un gobierno como el de la Iglesia… ¿Y si yo sintiera que ya no puedo seguir? Haría lo mismo. Rezaré, pero creo que haría lo mismo. Somos hermanos, y ya he dicho que es como tener al abuelo en casa, por su sabiduría. Es un hombre de sabiduría. Me hace bien escucharlo. Y él me anima bastante.

Usted tiene una vida llena de compromisos. Poco descanso, nada de vacaciones. ¿Hay que preocuparse por el ritmo que lleva?

Sí, hay quién me lo ha dicho. Yo pasé las vacaciones en casa, como hago normalmente. Una vez leí un libro, interesante, que se titulaba: ‘Alégrate por ser un neurótico’. Yo también tengo alguna neurosis y hay que curarla bien, ¡eh! La mía es que estoy un poco ligado a mi hábitat. La última vez que fui de vacaciones, con la comunidad jesuita, fue en 1975. Siempre hago vacaciones, pero en mi hábitat, cambio de ritmo: duermo más, leo cosas que me gustan, escucho música, rezo más. Y esto me descansa. En julio hice mucho todo esto. Es cierto, el día que tenía que ir al Gemelli, hasta diez minutos antes tenía que ir, pero no pude. Habían sido días muy llenos. Ahora sé que tengo que ser prudente. Tienes razón…

¿Cómo vive la inmensa popularidad de la cual disfruta?

Yo la vivo agradeciendo al Señor que su pueblo sea feliz, esperando lo mejor para el pueblo. La vivo como generosidad del pueblo, del verdadero pueblo… Dentro, intento pensar en mis pecados, en mis errores, para no creérmela, porque yo sé que esto durará como yo, dos o tres años, y después… ¡a la casa del Padre! La vivo como presencia del Señor en su pueblo que usa al obispo, que es el pastor del pueblo, para manifestar muchas cosas. La vivo con más naturalidad que antes, porque me asustaba un poco.

¿Cómo vive en el Vaticano, más allá del trabajo?

Intento ser más libre. Hay citas de trabajo, pero la vida para mí es lo más normal que se puede hacer. Me gustaría salir más, pero no se puede. Y después en Santa Marta hago la vida normal de trabajo, de descanso, de charlas… ¿Que si me siento prisionero? No. Al principio sí, pero después cayeron algunos muros… Por ejemplo (sonríe): el Papa no podía usar el ascensor solo, ¡inmediatamente alguien venía para acompañarlo! ‘¡Tú, ve a tu lugar, que yo bajo solo!’. Y se acabó la historia. Es así… la normalidad, la normalidad.

La próxima encíclica dedicada a la defensa de la creación

He hablado de esta encíclica con el cardenal Turkson y también con los otros. Y le pedí a Turkson que recopilara todas las contribuciones que hubieran llegado. Antes del viaje, el cardenal me entregó el primer borrador. Es así de grande, un tercio más que la Evangelii gaudium. Es el primer borrador. Se trata de un problema no fácil, porque se trata de la custodia de la creación, también de la ecología (hay ecología humana); se puede hablar con cierta seguridad, pero hasta cierto punto. Y después vienen todas las hipótesis científicas, algunas bastante seguras y otras no. Es una encíclica que tiene que ser magistral y tiene que salir adelante solamente con las seguridades, con las cosas sobre las cuales estamos seguros. Si el Papa dice que el centro del universo es la Tierra y no el Sol, se equivoca, porque está diciendo una cosa que científicamente no funciona. Es lo que sucede ahora; tenemos que hacer un estudio párrafo por párrafo. Creo que será más pequeña, porque hay que ir a lo esencial, qué es lo que se puede afirmar con seguridad. Se puede añadir en las notas a pie de página que sobre este o aquel argumento hay esta o aquella hipótesis. Pero darlo como información, no en el cuerpo de una encíclica, que es doctrinal y tiene que ser segura.

La beatificación del arzobispo salvadoreño Romero

La causa estaba bloqueada, se decía que por prudencia, en la Congregación de la Doctrina de la Fe. Ahora ya no. Pasó a la Congregación para los santos y sigue el camino normal de un proceso; depende de cómo se muevan los postuladores. Es muy importante hacerlo deprisa. Porque, lo que me gustaría a mí es que se aclare cuando hay un martirio ‘in odium fidei’, para confesar el Credo o para hacer las obras que Jesús nos manda con el prójimo. Este es un trabajo de teólogos, que lo están estudiando. Detrás de Romero está Rutilio Grande y hay otros. Otros que fueron asesinados que no tienen la misma altura de Romero; hay que distinguir teológicamente todo esto. Para mí, Romero es un hombre de Dios. Se tiene que continuar el proceso, el Señor tiene que dar uno de sus signos; si lo quiere hacer, lo hará. Ahora los postuladores tienen que moverse, porque ya no hay impedimentos.