Voleu rebre les notícies?

Subscriviu-vos al butlletí gratuït

(Gloria Barrete –CR) Del 31 de julio al 9 de agosto 500 jóvenes del Movimiento Juvenil Salesiano -MJS- participan en el Campobosco 2014, una peregrinación a los lugares salesianos que se celebra cada 3-4 años y que les lleva a visitar Barcelona e Italia, conociendo los lugares de la vida del fundador de la familia salesiana, San Juan Bosco.

Lugares salesianos emblemáticos como la obra salesiana de Martí-Codolar, donde Don Bosco estuvo de visita, o Can Prats, en el barrio de Sarriá, donde el santo durmió y tuvo uno de sus sueños, "el sueño misionero de Don Bosco", explica Koldo Gutiérrez, delegado de Pastoral Juvenil. "En ese sueño Don Bosco une Valparaíso con Pequín y para los salesianos representa la fuerza de la misión". En Sarriá también visitaron el actual colegio de la Salesianas, el Santa Dorotea, primera casa donde hubo presencia de las Hijas de María Auxiliadora. Otro de los lugares que pudieron descubrir fue el templo del Sagrado Corazón en el Tibidabo, impulsado por Don Bosco.

Una visita, la que hizo Don Bosco a Barcelona en 1886, que es uno de los ejes de Campobosco: devolverle la visita que él hizo. Alba Duchemin, participante de Salesianos Madrid, lo tiene claro: "gracias a la espiritualidad salesiana soy como soy en mi vida y creo que es momento de agradecerle la visita que él me ha hecho a mí".

10 días de inmersión salesiana

Aunque las visitas configuran gran parte del Campobosco, no es la única actividad que los jóvenes realizan, ya que, como indicó durante la Eucaristía del primer día Cristóbal López, inspector de la nueva Inspectoría María Auxiliadora, Campobosco "es un encuentro a tres niveles: un encuentro con uno mismo, un encuentro con los demás y un encuentro con Don Bosco; y estos tres encuentros se fundamentan en el encuentro final con Cristo". Un encuentro que cuenta durante los 10 días de peregrinación con Eucaristías, momentos de oración, diálogo en grupo y momentos lúdicos.

Una organización milimetrada al detalle que se lleva a cabo gracias a un equipo 0, un equipo de personas encargadas de tareas rutinarias pero imprescindibles como dar avisos, montar infraestructuras y coordinar que todo funcione correctamente. Toni Zafra, miembro de este equipo, formado por miembros de todo el MJS de España y Portugal, ya participó en Campobosco de 2007 y ahora lo hace como miembro de la organización, que para él es "una oportunidad de ofrecer un servicio a los demás y potenciar que otros jóvenes puedan vivir lo que yo viví hace 7 años".

Otro de los grupos de Campobosco, a parte de los participantes y del equipo 0, es el de animador de grupos. Una figura que asumen los participantes repetidores y de más experiencia y edad y que tratan de unificar y motivar la reflexión de los participantes. Para Myriam Navarro, animadora de grupo en Campobosco, es en el grupo "donde te das cuenta que aunque seas de sitios y de estilos de hacer diferentes todos hablamos un lenguaje común: el de estar cercanos a los jóvenes, sobre todo con los más desfavorecidos igual que hacía Don Bosco".