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2 Catalunya Religió Mar, 12/04/2022 - 08:47

(Claretians) "Id por todo el mundo y prediquen". Éste es el mandamiento de Jesús que el claretiano Antoni Costa Vall-llovera recuerda. Asegura que le ha intentado seguir "en los años de ministerio sacerdotal desde la comunidad claretiana". De hecho, ya son 50 años desde su ordenación presbiteral que tuvo lugar el 1 de enero de 1972. Con motivo de esta celebración, los misioneros claretianos de la Provincia de San Pablo publican una entrevista en la que el claretiano habla de san Antoni Maria Claret, de los jóvenes y de su labor como responsable del Museo de Sallent y la Casa Natal del padre Claret. 

Sobre estos espacios, el claretiano explica que "gustan mucho a los jóvenes". En un vídeo, muestra la casa natal del padre Claret, habla de cómo está distribuida y detalla curiosidades sobre la parroquia de Santa María de Sallent. "Recibimos visitas de muchos colegios de los misioneros claretianos de todo el mundo, de familias y de parroquias", dice. 

Además de ser responsable del museo y la casa natal, Costa es el superior de la comunidad de Sallent-Casa Natal y es el párroco de la parroquia de Santa María de Sallent. Hizo la primera profesión el 16 de julio de 1962 y la perpetua el 22 de septiembre de 1969. Ahora, reconoce que son muchos los recuerdos y vivencias que le llevan a "revivir los pasos de Claret en estos lugares tan significativos para él".

¡Muchas felicidades por los 50 años de la ordenación!

Cierto. Fue el primero de enero del año 1972, en la parroquia de Sant Esteve de Olot. Fui ordenado presbítero por el obispo Narcís Jubany, cuando era obispo de Girona pocos días antes de tomar posesión del arzobispado de Barcelona. Lo recuerdo como hoy. ¡Es por dar gracias! Siempre me he encontrado bien en el ministerio sacerdotal desde la comunidad claretiana donde la he ejercido.

¿Y por qué se hizo claretiano?

Me sentí allí desde la infancia, como monaguillo de canto de la parroquia, y los primeros años de adolescencia en el seminario claretiano, en las diferentes etapas y lugares donde estaban establecidos en Cataluña. Era un tiempo de mucha afluencia de candidatos que con el paso de los años fueron disminuyendo. Ahora, puestos a recordar, me viene a la mente haber tenido en la familia un misionero claretiano, el padre Pere Vall-Llovera, segundo Prefecto Apostólico en Guinea Ecuatorial a inicios del siglo XX, hermano de mi abuelo materno… Había oído hablar y visto su fotografía con una larga barba… Como también haber conocido a los claretianos por la Santa Misión los inicios de los años 1950. El punto de arranque ya fue en los seminarios claretianos: el trato de acogida, la formación, el sentido de familia y la espiritualidad misionera. Pronto tuvo una fuerte incidencia el testimonio y ejemplo de los ahora beatos Mártires Claretianos (en especial, los de Barbastro, el "Seminario Mártir") y otras muchas vivencias…

¿Qué aspecto o palabras del Padre Claret le han inspirado más en su vida?

Las que hace suyas el padre Claret cuando habla del "celo apostólico" según las expresiones de san Pablo: "La caridad de Cristo me espolea… Ay de mí si no evangelizara…" Y puestos en nuestro mundo sabemos que sólo el 18% de sus habitantes han oído hablar de Jesucristo y del Reino de Dios que nos ha venido a traer… Así, pues, hay trabajo por hacer… si somos coherentes al mandamiento de Jesús: "Id por todo el mundo y predique". Es lo que he intentado hacer en los años de ministerio sacerdotal desde la comunidad claretiana. Prefiero decir que soy sacerdote como discípulo – misionero de Cristo, ¡supremo Sacerdote!

Ha pasado casi toda su vida en el ministerio parroquial. Primero en Montgat, después en la parroquia del Coro de María de Barcelona, ​​posteriormente en la de Santo Tomás de Aquino… ¿Qué destacaría de cada una de estas parroquias por donde usted ha pasado?

Pues sí, he pasado gran parte de estos años en el ministerio parroquial. Le acompañé un tiempo de la enseñanza, que inicié, aunque por poco tiempo, en una barriada del maresme. Pero propiamente, lo empecé siendo vicario justo, de la iniciada parroquia Corazón de María ubicada en el Santuario del Corazón de María en Barcelona en el distrito de Gràcia. Con la autorización eclesiástica para ser parroquia, se creyó que debía facilitar más los servicios pastorales, llegando a más familias, empezando por los alumnos y sus familias de nuestro Colegio Claret. Años después, los claretianos asumieron la parroquia vecina de Santo Tomás de Aquino, entonces bastante decaída. De este modo, entraba en el plano pastoral-arciprestal llamado de la Sagrada Familia, con cuatro parroquias: Sagrada Familia y Espíritu Santo, y Corazón de María y Santo Tomás de Aquino, en una parte del ensanche de Barcelona. Aunque sus inicios no fueron fáciles, la experiencia pastoral, ahora que hace 50 años de la erección de la parroquia del Corazón de María, creo que es positiva, a juicio de los claretianos que han ejercido el ministerio parroquial a lo largo de ese tiempo.

Es párroco de la parroquia de Sallent desde 1990. ¿Qué significa, para un claretiano, estar en la casa natal del fundador de la congregación?

Sallent, en el Bages, siempre ha sido un referente importante para los claretianos, junto a Vic. Una presencia que nos es definida por ser lugar originario del nacimiento y parte de la vida del Santo Fundador. Es cierto que él mismo ejerció como cura-ecónomo de la parroquia en Sallent… por espacio de unos cinco años… Sus ansias misioneras tomaron vuelo… A pesar de tantos años de ausencia física de su persona, con el paso del tiempo, los claretianos seguimos conociéndolo desde su villa nativa. Lo hacemos entre los vecinos y tanta gente que visita este lugar de tantos recuerdos y huellas claretianas, en especial, los claretianos venidos de tanta parte del mundo, y en general, de las instituciones de la familia claretiana.

¿Qué pueden aprender los jóvenes de hoy del Padre Claret?

Precisamente, el conjunto de los lugares claretianos favorecen captar, sobre todo, las etapas de la infancia y adolescencia, así como la de los primeros años de sacerdote en su villa… Así, la Casa Claret con la Celda Natal dedicada al Santo tejedor, el Museo de ubicación sallentina, la Parroquia donde cultivó la vida espiritual desde el bautismo al sacerdocio… Santuario de Fussimanya donde pone de manifiesto su devoción mariana… Personalmente, muchos son los recuerdos y vivencias que me llevan a revivir los pasos de Claret en estos lugares tan significativos para él. Y, sobre todo, pensar que desde aquí iba forjando su espíritu evangelizador y después más misionero, para llegar a decir más tarde: "Mi espíritu es para todo el mundo". Desde su villa intentamos hacer interesar a la gente en conocerlo mejor.

¿Le gustaría destacar alguna otra cosa? 

Y como clausura de esta entrevista con motivo de los 50 años de sacerdocio, quiero dar las gracias a todos los que me han acompañado, y me apoyaron. Hay mucho que agradecer y recordar: a los claretianos y familiares, a los feligreses y colaboradores de las parroquias, a los curas de parroquias con quienes hemos llevado una pastoral, al conjunto de nuestros obispos que se han hecho cercanos, a muchas familias y a gente mayor… ¡Que seguimos viéndonos, saludándonos y acompañándonos todos juntos! ¡Muchas gracias!

¡Gracias por la entrevista!

Bien vuestro.

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