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Durante el confinamiento se hizo popular la serie Unorthodox, que durante un tiempo fue de las más vistas en la plataforma Netflix. Sorprendió que fuera tan exitosa pues es de temática religiosa, acostumbrados como estamos a la poca presencia del hecho religioso en los medios. Es una serie muy adecuada para ser vista en familia o en grupo y para poder ser comentada. No es que sea una persona muy de mirar series, pero el confinamiento nos afectó a todos... Ya se ha hablado de esta serie, pero déjenme decir un par de cosas de porque creo que puede ser interesante desde el punto de vista cristiano:

Unorthodox basada en la autobiografía de Deborah Feldman, “Unorthodox: The Scandalous Rejection of My Hasidic Roots”, presenta el proceso de fuga de una joven de 19 años, Esty, respecto de su comunidad religiosa ortodoxa judía. Huye también de su matrimonio pactado y de su comunidad de Williamsburg (Brooklyn, Nueva York). Huye a Berlín, donde vive su madre e intenta adaptarse a una vida secularizada. Su marido viaja a Berlín con su primo, por orden del rabino de la comunidad, para intentar encontrarla y hacerla volver.

Decía que es interesante para los cristianos. Primero porque esta comunidad, con todas sus fiestas y costumbres centradas en la vida religiosa y que dan el contexto de la serie, se parece mucho -salvando las distancias de época- a los que en el Evangelio se denominan los fariseos. Dejando de lado la connotación negativa que ya ha tomado la palabra fariseo, y aunque no iban con sombreros negros de piel, los “shtreimels” como los seguidores de Baal Sam Tov, sí seguían estrictamente, como los ortodoxos de la serie, la Ley de Moisés y realizaban todas las obras, ritos, baños rituales –“mikveh”, filacterias –“tefilin”, y obrar ortodoxo siguiendo estrictamente la Torá. Jesús se opuso a los fariseos.

Esty vive una rebelión interior, simbolizada con el acto de quitarse la peluca, característica forma de cubrirse el cabello de las mujeres de la comunidad hashídica. Sin embargo, la protagonista no deja de ser una persona religiosa, colaboradora, que ama a los demás, en una actitud más interior que exterior. Buena parte del atractivo de la serie está en el carácter, la determinación y fuerza interior, la libertad de elección de la protagonista. También los primeros cristianos dieron un paso similar. Cuando Pablo y Bernabé fueron a Jerusalén desde Antioquía celebrándose el Concilio de Jerusalén (Gálatas, 2; Hechos, 15) alrededor del año 50 que autorizó a aquellos primeros cristianos no seguir todas las prescripciones, por ejemplo la circuncisión, y centrarse en lo esencial. Nacía el cristianismo.

Cuántas veces en la historia, una persona o un grupo, habrá hecho este camino desde las formas externas, leyes y normas, hacia lo esencial. Una conversión hacia el interior. Es el camino también del cristianismo. Claro que en el camino de Esty falta todavía la Fe, pero la podemos ver muy próxima a la sensibilidad cristiana.