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El viernes 16 de febrero, los obispos de las diócesis catalanas han publicado una nota sobre los acontecimientos políticos y sociales producidos durante los últimos meses en Cataluña. Los obispos firman por unanimidad un texto que mira a la realidad de frente. Hay que recordar que exactamente la mitad de los obispos titulares han nacido fuera de Cataluna y que la otra mitad han nacido dentro. Han sabido alcanzar un punto de encuentro que está por encima de su origen territorial. Son conocedores que solo por el hecho de escribir la nota puede recibir críticas de unos sectores o de otros. Querer evitarlas sumergiéndose en el silencio sería traicionar su misión. Destaco cinco aspectos.

Primero, reconocen la existencia de un problema político de primer orden que obliga a buscar una solución justa aceptable para todos. Mucha gente no lo ha querido ver. Problema durante años ignorado. Pecado de omisión. Reducción por los medios a un suflé. Cloacas. Brigada Aranzadi. Politización de la justicia. Hasta el 1 octubre. Después: violencia, 155, prisión, percepción de venganza, denuncias, elecciones, Sixena, pugna electoral… ¿Cómo buscar una solución justa aceptable para todos, tal como piden los obispos?

Segundo, piden la formación de un nuevo gobierno de la Generalitat. Formación difícil, porque las elecciones arrojaron resultados inesperados. Se ha querido corregir con otras medidas el veredicto de las urnas. Prisión y exilio. Casi mil personas investigadas. Descabezar partidos y organizaciones sociales. Entre los independentistas, también sorpresa. Pugna de poder. Legitimidad o autonomismo. Ahora inmersión lingüística. Escenario complicado. Hay que formar gobierno, según sus reglas, o te lo forman.

Tercero, mencionan la cuestión concreta de la prisión preventiva. Piden una reflexión serena sobre este hecho. El mundo del derecho clama al cielo por el uso actual de la justicia. Y aún no sabemos lo que puede ocurrir en los próximos meses. El papa Francisco habló con claridad sobre la prisión preventiva en un discurso de 2014. La concordia se aleja cuanto más se intensifica la presión judicial. El Tribunal de Estrasburgo tiene sus plazos, pero se atisba una desautorización a estas prácticas llevadas a cabo.

Cuarto, defienden la legitimidad moral de las diversas opciones sobre la estructura política de Cataluña. Anotan condiciones: que estas opciones respeten la dignidad inalienable de las personas y de los pueblos y sean defendidas de forma pacífica y democrática. No cierran puertas. Afrontan este punto, nada fácil. La opción ganadora como mayoría parlamentaria en las pasadas elecciones actúa de forma pacífica y sus propuestas pueden someterse a una votación democrática.

Quinto, piden que los católicos sean instrumentos de paz y reconciliación. Subrayan que conviene «orar al buen Dios por la paz y la justicia en Cataluña». Existen diversas opciones políticas entre los católicos. ¿Cómo ser instrumentos de paz y reconciliación? Si no nos elevamos a un plano superior a la polarización y a la reyerta política, esta petición no podrá ser atendida.