Voleu rebre les notícies?

Subscriviu-vos al butlletí gratuït

Estoy de haciendo una investigación sobre arquitectura religiosa contemporánea en Barcelona, especialmente a partir de los años Sesenta hacia esta parte, y la revista Serra d'Or, como publicación de referencia cultural de estos lares, me ha facilitado a los artículos donde este tema está presente y son a los siguientes:

Antoni Borràs y Feliu, "Arte y Iglesia." 1963, agosto-septiembre, núms.47-48, p. 28

Jordi Bonet Armengol, "Arquitectura religiosa actual." 1962, febrero, 29, p. 18

Pere Busquets, "Las conversaciones de arquitectura religiosa de Barcelona." 1963, diciembre, 51, p.19

Josep M. Martorell, "Treinta y cinco años de arquitectura religiosa. Unas consideraciones y unas imágenes." 1975, febrero, núm.185, pág.79

(Imagen: interior de la Parroquia de la Sagrada Familia, en Igualada. MBM)

Como podemos ver, casi podemos hacer la broma aquella referente a la canción de Joan Manuel Serrat "Hace más de veinte años que tengo veinte años". Apenas tenemos alguna publicación sobre arquitectura religiosa moderna en catalán después del artículo de Josep M. Martorell (del despacho MBM arquitectos). Sí hay alguna referencia más en revistas de ámbito eclesial, especialmente la revista Taüll, que edita el SICPAS (Secretariado Interdiocesano de Conservación y Promoción del Arte Sagrado); el monográfico sobre "Arte, arquitectura y cristianismo" del núm.37 de la revista Temas de Hoy (julio-septiembre 2010); o, más recientemente, el monográfico "Arquitectura y espiritualidad" del núm.254 de la revista Cuestiones de Vida Cristiana (2016. En hablé aquí).

¿Qué ha pasado en nuestro ámbito cultural en el que la arquitectura religiosa moderna ya no es un tema interesante? Algunas respuestas:

  • No hay una situación de crecimiento urbano que implique la creación urgente de nuevos centros de culto como se daba en los años sesenta en el área metropolitana de Barcelona.
  • Creciente secularización y pluralidad de la sociedad, a menudo acompañada de políticas laicistas que no promueven la visibilidad de la institución eclesial, que se coloca "como puede", a menudo en bajos de bloques de viviendas.
  • La división del Arzobispado de Barcelona no ha dado pie a construcciones de nueva planta más allá de las respectivas casas de la iglesia ( "Palacios Episcopales") de Sant Feliu y Terrassa. Se reforma y adapta, pero generalmente no se capta la atención cultural en estas intervenciones. Cabe decir que también hay una falta de osadía pastoral-arquitectónica que propicio actuaciones innovadoras o interesantes.
  • Ha habido una cierta desatención, falta de estudio y puesta en valor del legado del patrimonio sacro moderno. La destrucción de la Capilla de la Asunción en Gavà, de Subirachs (noticia), es un ejemplo. Se sigue promocionando el arte sacro que va del románico al barroco, pero el resto queda en segundo término.

Aun así, si leemos el artículo de Josep M. Martorell nos damos cuenta de que hay debates que no han cambiado en treinta y cinco años. Si recientemente aparecía en la prensa la polémica del Obispo Novell referente a la pluralidad de usos y actividades no-cultuales los templos parroquiales (noticia), en este artículo de Martorell el autor afirmaba: "Por eso, según las últimas tendencias de la Iglesia, los locales de culto deben ser polivalentes y deben poder servir para muchas y diversas actividades. la Iglesia deberá proyectar sus edificios en función de las necesidades humanas del sector de la sociedad en el interior de la que vive, sin tener en cuenta si los necesitados se llaman o no cristianos. Es decir, que deberíamos proyectar construcciones para fines múltiples, las funciones de las que no serían, en principio, fijadas por las finalidades litúrgicas de un grupo de cristianos "... fuerte, verdad? Pues de aquí venimos.