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(Fermín Rodrigo) Seis trabajadores de Telefónica han optado por iniciar una huelga de hambre contra el despido de dos trabajadores, uno de Madrid y otro de Barcelona, al haber estado de baja por enfermedad reconocida por el Sistema Público de Salud. La contundente acción se desarrolla desde el 5 de noviembre en el centro de trabajo que acoge la sede del Comité de Empresa de la multinacional de Barcelona.

La GOAC-HOAC de Barcelona-Sant Feliu ha expresado su apoyo a la movilización y son varios los miembros que participan activamente en ella, en especial, el ex trabajador de Telefónica, Fermín Rodrigo, quien explica que “tratamos de hacernos presentes en las diferentes situaciones y luchas relacionadas con el mundo del trabajo y las familias y sectores obreros y populares más desfavorecidos”.

A juicio de Rodrigo este conflicto muestra que “la crisis en realidad es una gran estafa” que está sirviendo para acabar con muchas conquistas sociales y mostrar “el carácter internacional de la explotación y proceso de acumulación de capital por parte de las transnacionales”. En concreto, las medidas tomadas por Telefónica han provocado “la radicalidad de las formas de lucha, frente a la brutalidad e inhumanidad de las agresiones que se están perpetrando. Es una lucha por los derechos básicos y radicales de todo ser humano”. Como hoacista, quiere remarcar “la centralidad de la persona y su dignidad”.

Los huelguistas exigen la readmisión de Marcos Andrés Armenteros, quien lleva trabajando más de 20 años en la empresa y que fue despedido tras haber estado cuatro meses de baja médica debido a una hernia discal debidamente diagnosticada en el año 2010. También exigen la elección por parte del trabajadores y trabajadoras a ser readmitidas o indemnizadas en caso de despido improcedente.

En la carta de justificación, la Dirección argumentaba que debido a la inactividad por sus problemas de salud, no era “rentable” para la compañía. Armenteros, delegado sindical de Co.bas, recurrió antes los tribunales, que por dos ocasiones le dieron la razón. En la primera, su despido fue declarado nulo, por “discriminación sindical”, pero tras el recurso de Telefónica el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) cambió la calificación del despido a “improcedente”, al considerar que no se había producido dicha discriminación. La reforma laboral del Gobierno del PSOE, sin embargo, abría la puerta a la empresa a decidir si lo readmitía.

Más allá de las decisiones judiciales, los sindicatos consideran estos dos despidos, sobre todo el del delegado sindical, como un acto ejemplarizante, al coincidir con la negociación de otro Expediente de Regulación de Empleo para 6.500 trabajadores, que debía estar listo para mediados del 2011. Tras varios meses de protesta, durante los cuales se crearon colectivos de apoyo a los trabajadores de Telefónica (Plataforma Marcos Readmisión, Plataforma Sí, Soy Rentable), Marcos y cinco de sus compañeros decidieron declararse en huelga de hambre.

“Hacer huelga en Telefónica es casi imposible. Además de las empresas en las que está dividida el grupo, hay que contar con las numerosas contratas, con los falsos autónomos, con la legión de precarios”, explica Fermín Rodrígo , quien de este modo justifica “una acción tan brusca”. La convocatoria de huelga europea del 14-N les dio el ánimo necesario para intensificar la campaña de protesta que ha estado acompañada con concentraciones, manifestaciones y actos de calles, además de charlas y jornadas de debate, respaldados por CGT, el sindicato Enconstruccio, Co.bas y las diversas plataformas de apoyo.

El militante de GOAC-HOAC, Fermín Rodrígo explica que “en nuestras últimas Asambleas Diocesanas venimos hablando de la necesidad de que el apoyo y presencia en los distintos conflictos se debería prestar, especialmente, en aquellas empresas, situaciones o sectores en donde las personas hoacistas participan de alguna manera”. Así recalca que “en el caso de las telecomunicaciones hay personas que tenemos nuestro compromiso en empresas como Telefónica, Movistar, ONO y Call Center”. No es que su papel sea, en el fondo, nada especialmente heroico, sino que se trata, según sus palabras de “hacerse voz de las resistencias concretas que en la empresa y en el sector de las telecomunicaciones, como en otros sectores, se plantean a través de la difusión, la recogida de apoyos y una presencia concreta, sobre todo, a partir de la relación personal y la amistad”.

Por supuesto, no es algo que se pueda conseguir en un día ni que acabe mientras duren los conflictos sino que hace falta “un trabajo largo y constante”, de modo que el testimonio, la amistad y la relación, los encuentros personales en actos y actividades, se vean como natural y normal y se concreten en una relación fácil y fluida”, continua Fermín Rodrigo, que participa en el sindicato EnConstrucció. Desde su experiencia, comenta que “a pesar de los credos e ideas de cada uno, de nuestras historias y trayectorias personales, nos queremos, nos ayudamos, peleamos unidos y nos contagiamos mutuamente”. Al final, lo que cuenta es “la honradez y sinceridad en el compromiso que realizamos.

“Responder a las agresiones actuales por parte del capital, el sistema financiero y los gobiernos (europeos, centrales y autonómicos) es algo natural y lógico. Es la manera en que los y las hoacistas entendemos la vida, frente a la muerte. Es tratar de hacer visibles los caminos de esperanza, de liberación, de justicia, de igualdad y de fraternidad que desde siempre han sido recorridos por las y los empobrecidos. Se trata de ir encontrando el equilibrio y profundidad necesarios en la organización de nuestras vidas personales, familiares y sociales para que esta ofrenda sea vivida con alegría. No es necesario solo el testimonio de que somos una comunidad, sino una comunidad atractiva y alegre”.

Lo que sí ha conseguido la huelga de hambre de estos trabajadores es recabar “muestras constantes de apoyo y solidaridad”, al tiempo que está despertando “la empatía entre personas trabajadoras de diferentes procedencias–hay muchísimas personas inmigrantes trabajando en el sector de telecomunicaciones–, y de diferentes credos –ateas, agnósticas, cristianas, evangélicas, musulmanas–; así como evidenciando las ventajas del uso de las nuevas tecnologías para ampliar la coordinación y la difusión de este tipo de luchas”.