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Un pequeño resumen que sintetiza la situación de la incipiente comunidad cristiana leemos en la primera lectura de este domingo (Hch 5, 12-16). En él sobresale la actividad de los apóstoles, el crecimiento de la comunidad y el reconocimiento de la misma por parte del pueblo.

El resumen (que muchos comentaristas llaman "sumario") debe leerse a tenor de la relación que tiene con el que aparece en Hch 4,32-25. En éste lo que sobresale es la disponibilidad de los creyentes en poner sus bienes a los pies de los apóstoles para que no haya pobres dentro de la comunidad. A este resumen / sumario le siguen las narraciones de los casos de Bernabé (4,36-37), Ananías y Safira (5,1-11), ejemplos concretos de la buena disposición o tacañería a la hora de hacer donación de los bienes. Si prescindimos de dichas narraciones el sumario / resumen objeto de nuestra lectura se presenta como una continuación o complemento del sumario de 4,32-35. Este está marcado por la descripción de la vida interna de la comunidad. Ahora se muestra la proyección de la vida de esa comunidad hacia el exterior. Podemos descubrir tres aspectos bien diferenciados: 1) el gran impacto de la comunidad apostólica ante el pueblo de Israel (vv. 12-23); 2) las nuevas adhesiones masivas y la concentración de enfermos para ser curados (vv. 14-15); 3) la afluencia masiva de la gente de los alrededores de Jerusalén con sus enfermos (vv. 16).

"Por manos de los apóstoles se realizaban muchos prodigios". Si retrocedemos un poco en el texto hasta 4,23-31, encontramos en este pasaje  a la comunidad reunida orando y agradeciendo a Dios la liberación de Pedro y Juan. En esta oración se pide que los sirvientes tengan la capacidad de exponer el mensaje con toda valentía y que el Señor extienda la mano para que se hagan señales y prodigios. Pues bien, en nuestro sumario vemos como el Señor responde a la oración de la comunidad y todo esto se cumple. Por mano de los apóstoles se realizan muchas señales y prodigios. La construcción en pasiva indica que el autor último de los prodigios es Dios. Dicho de otra manera, la mano de Dios actúa por la mano de los apóstoles. Al realizar  los apóstoles prodigios y señales no hacen otra cosa que hacer y actuar en sintonía con Jesús. En el mismo libro de los Hechos, Pedro dice: "Jesús de Nazaret era un hombre que Dios acreditó ante vosotros, obrando entre vosotros, por medio de él, milagros, prodigios y señales" (Hch 2,22). La exposición del mensaje se deduce de la reunión en el pórtico de Salomón; en él Jesús se paseaba interpelando a los judíos (Jn 10,23), también es el lugar destinado tradicionalmente a la enseñanza de los rabinos. La liberación de los apóstoles se despliega por el binomio palabra - hechos. A la enseñanza predicación le acompañan los prodigios y milagros.

"Nadie de los otros se atrevía a juntarse a ellos, sin embargo el pueblo les dirigía grandes alabanzas". Dos grupos se presentan tomando posiciones ante la nueva comunidad: los demás y el pueblo. Quienes son los otros? Cuando Juan y Pedro son llevados ante los miembros del sanedrín este se dirige a ellos de una forma que marca distancias (4,19-20). Así pues, estos otros son los dirigentes de Israel y sus secuaces, opuestos radicalmente a todo lo que pueda tener algo a ver con Jesús. El pueblo, a diferencia de los dirigentes no siente enemistad sino admiración. El pueblo es el Israel histórico que no se identifica con la comunidad cristiana porque ésta ya ha hecho la rotura, la separación por el hecho de dar su adhesión al Señor Jesús. No se identifica, pero la admira.

Con la noticia de que acudía mucha gente de los pueblos vecinos de Jerusalén, Lucas no hace más que poner de manifiesto que las palabras de Jesús "El Espíritu Santo ...os harà mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta el extremo de la tierra "(Ac1,8) se han puesto en marcha. De momento se ha salido de Jerusalén, con respecto al resto, todo irá viniendo.

Domingo 2º de Pascua. 28 de Abril de 2019.