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Davant la creença que la sexualitat i la religió no concorden prou bé, s'ha publicat un estudi a càrrec d'investigadors de les universitats angleses de Nottingham i Nottingham Trent, en el qual, durant dos anys, han analitzat 700 persones religioses entre 18 i 25 anys de sis tradicions religioses diferents: budisme, cristianisme, hinduisme, islam, judaïsme i sikjs.

Diu la notícia apareguda a Tendencias 21 (pertanyent a la Universitat de Comillas), entre d'altres, aquestes conclusions:

Algunos de los resultados obtenidos fueron los siguientes: a pesar de la diversidad de contextos de los que procedían, el estudio reveló que muchos de los jóvenes analizados habían generado una ética sexual para sus vidas, influida por su fe religiosa.

De manera análoga, la investigación constató que la sexualidad individual también influye en la manera de comprender la religiosidad, explican los investigadores.

Por otro lado, las encuestas realizadas revelaron que “la mayoría de la gente joven piensa que los líderes religiosos no saben suficiente sobre sexualidad, particularmente sobre la sexualidad de los jóvenes”.

El investigador señala, asimismo, que otros jóvenes “consideran que la religión institucionalizada constituye un mecanismo de control que regula excesivamente el comportamiento sexual y de género”.

Otro dato extraído de la investigación es que casi un tercio de los jóvenes religiosos analizados pensaba que el celibato era una opción satisfactoria, mientras que cerca de dos tercios de ellos consideraban la heterosexualidad y la homosexualidad en términos similares.

Sin embargo, el estudio constató costes psicológicos y sociales, en el caso de los participantes homosexuales, bisexuales o transexuales. Estos costes eran sufridos en la vida cotidiana y, particularmente, dentro de las comunidades religiosas.