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Joan-Enric Vives, bisbe d’Urgell i copríncep d’Andorra

Publicat el 4 d'octubre de 2008 a La Vanguardia

 

“Contemplate lillia agri” (mirad los lirios delcampo...). Así reza el lemaepiscopal de estegran obispo que acaba de fallecer,Joan Carrera i Planas. Lemapoco común, que invita a la admiraciónagradecida de la obra deDios y la confianza serena. En suescudo sólo la imagen de la Vergede Montserrat, por él tan querida,que habla por sí sola de cristianismoy de catalanismo sincero,como canta el Virolai.

Hombre bueno, austero y sencillo,que ha destacado en tantasfacetas de la vida sacerdotal y pastoralde nuestro país, Joan Carrerahabía sido elegido obispo por Juan Pablo II en 1991. Era el primer obispo auxiliar de Ricard M. Carles. Consagrado en Santa Maria del Mar junto con Carles Soler. Asistieron el nuncio Tagliaferri, los obispos de Catalunya y Juan M.ª Uriarte.

Había nacido en Cornellà, pero propiamente era de Sant Feliu de Llobregat, donde pasó toda su infancia y es muy querido por todos, que le recuerdan como persona siempre atraída por la espiritualidad, el estudio y el amor a su lengua, su cultura y su país, marcado positivamente con el compromiso de superar el derrumbe desastroso que significó la Guerra Civil en Catalunya.

Era hijo único y, habiendo perdido a su padre siendo muy niño, siempre estuvo muy unido a su madre. Ordenado sacerdote en Montserrat, se entregó con pasión a los pescadores y a los rudos marineros de gran corazón de la Barceloneta. Formó parte de aquella legión de sacerdotes “encarnados” en los barrios periféricos de la gran urbe –él en Llefiàde Badalona– que, siendo párrocos jóvenes, construyeron las parroquias acogedoras de todos, de tantos emigrantes, de “los otros catalanes”, según certera expresión de su amigo Paco Candel. Le marcó la espiritualidad conciliar y el descubrimiento de ser “país de misión” en tierra oficialmente católica, pero que no vivía una fe auténtica y comprometida. Amó apasionadamente a Catalunya, y sufría por que los cristianos fuésemos levadura en la cultura catalana y en las instituciones del país. Siempre intentó destacar la misión única, de comunión, que Jesucristo desea como tarea primordial de su Iglesia y de sus sacerdotes: anunciar el Evangelio sin acepción de personas, abrazar a todos en una única comunidad, dar razón de la propiaesperanza, comprometerse por los derechos humanos y siempre a favor de los más pobres.

Ha sido un pastor culto, atento a la cultura de su tiempo, buen intelectual, pero en contacto con las comunidades, los barrios y la gente obrera, sin desatender a lo político-social y a los compromisos culturales. Fue siempre fino escritor y hombre de lecturas amplias, por más que no quiso destacar por sus grados académicos, a los que renunció, ni por reconocimientos públicos. A su manera,fue también un activo sembrador de realidades culturales católicas fecundas en el panoramacultural catalán. Fundador de una editorial, Nova Terra, del Grup de Defensa i Promoció dels Drets Humans –que tanto haría por las libertades y los presos políticos durante el régimen franquista–, de Quaderns de Pastoral, la Revista del Centre d’Estudis Pastorals sucesora de la que fundó Carles Cardó, uno de sus grandes referentes junto con el obispo Torras i Bages. Cercano a los movimientos de Acción Católica, a las parroquias, y consejero y director espiritual de muchas personas de toda condición. También estuvo en el grupo inicial del semanario Catalunya Cristiana y Ràdio Estel.

Colaboró desde siempre en tareas de gobierno de la archidiócesis de Barcelona, con el arzobispo Marcelo González, el cardenal Jubany, y durante cinco años fue el gran puntal para el gobierno del cardenal Carles. Desde el2004 continuó como único auxiliar del cardenal Martínez Sistach, pero ya con muchas ganasde jubilarse para dedicarse a las causas que a él le apasionaban, sobre todo el diálogo con la cultura y la aportación de los creyentes a la sociedad.

La muerte le ha encontrado preparado, predicando ejercicios espirituales a seminaristas, escribiendo sus tan seguidos artículos en Catalunya Cristiana, con buena pluma, profundidad y fina ironía, y en todo aportando su buen hacer de pastor bueno.