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Una amiga li va traduir, en missatge de veu, a un capellà andalús que és a l’Equador, els tres articles sobre la moral sexual catòlica que vaig publicar en aquesta pàgina l’any passat, els dies 23 i 30 de novembre i 7 de desembre. El capellà li va respondre a aquesta amiga amb un altre missatge de veu comentant el tema, i l’amiga me l’ha reenviat a mi. I aquí us el transcric, sense cap comentari, que no cal.

 

“Hola! Gracias por todo este trabajo que te has dado. Te lo agradezco un montón, porque me parece genial. Firmo todo eso que acabas de leer y, si lo pensaba un poco teóricamentre hace unos años, ahora, después de vivir aquí en América Latina y en este lugar donde vivo, lo pienso mucho más. Y bueno, este señor pone palabras muy ordenadas a algo que, como te digo, no solo yo sino mucha gente pensamos desde hace mucho tiempo, lo cual pues te hace pensar también lo mal que estamos. Y yo, como estoy en la frontera, pues este drama lo vivo mucho más, creo. En el sentido de que aquí nadie se casa, y entonces el católico nace, se bautiza, apenas llega a la primera comunión, y cuando empieza a vivir su vida sexual, cuando despierta sexualmente, pues se acabó la comunión, la cual no volverá hasta que enviude o deje su pareja, lo cual es un poco triste, sí. Entonces, aquí en la eucaristía, algo que decimos tan importante para nosotros, participan los niños que han hecho la comunión hace poco, y que no estén muy crecidos, y las señoras mayores, que normalmente son las que se mueren después, y ya han enviudado y pueden comulgar tranquilamente.

Ahora, ¿cómo les explicas tú a los jóvenes que tienen que vivir esta doctrina, no? Te cuento que, como soy licenciado en moral, una vez me tocó dar un curso de moral a profesores de colegios jesuítas, y le dije a mi compañero que me invitó a dar el curso: “Nunca más me llames para esto!”. Me asaetearon a preguntas y a protestas, y yo solamente les podía decir: “Miren, yo enseño lo que dice la Iglesia. Si me preguntan lo que pienso yo aparte, quizá les podría decir, pero como un paréntesis, pero yo no puedo dar un curso sobre lo que yo pienso. Ustedes me han llamado a dar un curso sobre doctrina de la Iglesia”. Y claro, tenía que enseñar algo con lo que no estaba acorde. Y esto es bastante grave, bastante esquizofrénico.

El hecho de haber estudiado moral pues me ha dado también más argumentos para poder criticar esta doctrina. Y sobre todo me ha dado la seguridad de que esto no va a cambiar fácilmente porque se trata de una antropología, de una concepción de lo natural que hace que haya ese inmovilismo. Mientras pensemos que Dios hizo las cosas de una manera y eso no hay quien lo cambie, pues todos los criterios que se devienen después, tampoco son cambiables. Y entonces ahí hay como un esquema que hace que difícilmente se pueda mover una pieza. Habría que renovar el esquema desde el fondo, desde la antropología, desde la concepción de la sexualidad, del hombre, de la mujer, y algunos conceptos filosóficos también, que van unidos a una cultura que ya no es la cultura actual.

Es triste, porque en la pastoral de cada día es un handicap. Es un tema que prefieres que no salga a la palestra”.