Frente a esta nueva cita electoral del próximo domingo, cabe formularse esta pregunta: ¿Puede un cristiano vivir la política sin renunciar a su fe?

Davant d’aquesta nova cita electoral d’aquest diumenge, cal que ens formulem aquesta pregunta: pot un cristià viure la política sense renunciar a la seva fe?

El domingo 28 de abril las urnas se convierten de nuevo en recipientes de votos con un poder de delegación de condiciones a menudo imprevisibles. Siempre, en una jornada de votaciones, me vienen a la mente las palabras de Rousseau en el Contrato Social, escrito en 1762: «Por poca influencia que mi voz pueda tener en los negocios públicos me basta el derecho que tengo de votar para imponerme el deber de enterarme de ellos.» El derecho que tengo a votar me impone el deber de instruirme.

El diumenge 28 d'abril les urnes es converteixen de nou en recipients de vots amb un poder de delegació de condicions sovint imprevisibles. Sempre, en una jornada de votacions, em venen al cap les paraules de Rousseau al Contracte Social, escrit el 1762: «Per poca influència que la meva veu pugui tenir en els negocis públics en tinc prou amb el dret que tinc de votar per imposar-me el deure d’assabentar-me’n.» El dret que tinc a votar m’imposa el deure d’instruir-me.

Se habla insistentemente de que en Cataluña se ha producido una fractura, que se agravan los problemas de convivencia, que no se puede andar tranquilamente por la calle, que ni las familias pueden reunirse en Navidad… La lista catastrófica e hiperdramática se puede alargar hasta el extremo, incluido el mensaje real navideño. Se presentan querellas de posibles violencias futuras, que no se producen, porque los hechos desmienten las profecías apocalípticas. No obstante, la máxima polarización está servida.

Es parla insistentment que a Catalunya s’ha produït una fractura, que s’agreugen els problemes de convivència, que no es pot passejar tranquil·lament pel carrer, que ni tan sols les famílies es poden reunir per Nadal… La llista catastròfica i hiperdramàtica es pot allargar fins a l’extrem, inclòs el missatge reial nadalenc. Es presenten querelles de possibles violències futures, que no es produeixen, perquè els fets desmenteixen les profecies apocalíptiques. No obstant això, la màxima polarització està servida.

Catedral de Barcelona, 10 d’agost del 1218. Pere Nolasc, mercader de teles, funda un orde per garantir la llibertat dels cristians en la vivència de la seva fe. En una societat de confrontació, quan un captiu queia a les mans dels musulmans corria un risc greu de perdre la fe. Els mercedaris alliberaven els captius amb diners. En casos extrems, es canviaven per ells per retornar-los la llibertat i perdien la seva. Una mercè, un intercanvi gratuït. Aquest acte redemptor va provocar que la Verge Maria rebés l’advocació de la Mare de Déu de la Mercè.

 

Un sábado por la tarde, invitado a animar una sesión formativa para jóvenes adultos, propuse un ejercicio práctico. Dos voluntarios salieron al centro del grupo. El suelo estaba embaldosado en cuadrados. Indiqué que los dos se distribuyeran 18 baldosas. Tras unos momentos de incertidumbre, cada uno de ellos se adueñó del espacio correspondiente a nueve baldosas. Distribución justa y equilibrada. Cada uno tenía su espacio propio, en el que gozaba de total libertad, y sabía que las otras nueve baldosas no eran su territorio, sino el de su compañero.

Un sábado por la tarde, invitado a animar una sesión formativa para jóvenes adultos, propuse un ejercicio práctico. Dos voluntarios salieron al centro del grupo. El suelo estaba embaldosado en cuadrados. Indiqué que los dos se distribuyeran 18 baldosas. Tras unos momentos de incertidumbre, cada uno de ellos se adueñó del espacio correspondiente a nueve baldosas. Distribución justa y equilibrada. Cada uno tenía su espacio propio, en el que gozaba de total libertad, y sabía que las otras nueve baldosas no eran su territorio, sino el de su compañero.