Josep M. Rovira Belloso: "La Eucaristía, es un regalo. No es ni un espectáculo, ni un teatro, ni un happening"

Después del turno de Francesc Torralba , autor del prólogo del libro Alimento para el deseo infinito, de Francesc Grané (Claret 2012) hoy toca presentar un fragmento de la intervención del autor del epílogo, Josep M. Rovira Belloso, quien, con Sergi Gordo, presentaron el volumen en la librería Claret el 22 de marzo pasopasado y que publicamos en CatalunyaReligió.cat por cortesía del autor del libro.

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Este libro era necesario que se escribiera, y que se escribiera así. (...) Este libro, que no la hemos presentado como un tratado ni lo és ni lo pretende ser, sino como una meditatio aplicada al alma de cada uno, este libro, prácticamente, sigue un método muy importante y muy acertado: abrir los ojos hasta que se te abran los ojos del corazón. Es decir: ¿qué vemos, en la eucaristía? El convite del pan y del vino. Es un banquete que dices: de banquete no mucho. El vino y el pan son los alimentos y la bebida fundamentales (yo en la mesa del comedor de la residencia tengo un señor de 104 años que tiene la cabeza clara y dice cada día: es que el pan es el alimento, tenemos que comer las cosas con mucho pan! Ahora que sólo come un poquito. Pan con nueces, o pan integral, o pan normal (Antes todo era pan normal). Sea como sea, partimos de un convite humilde, y acabamos en el misterio. Y en el misterio tienes que entrar, debes sentirte acogido, y tienes que hablar al misterio, es decir, Dios. Aquí es precisamente es donde hay que situar el problema del estilo. Francesc Torralba lo dice con dos palabras clave en el prólogo: "lenguaje cotidiano y místico". Recuerden  que Rahner dice que el siglo XXI será místico o no será-no es exactamente así, dice: los cristianos del siglo XXI o no lo serán.

Cojo la palabra mística: no se puede entender la eucaristía sin unos granos de mística. No se puede entender sin una religiosidad que quiere el misterio, que lo ama, el misterio, porque piensa que el misterio es el trasfondo de la vida cotidiana. Y me parece que este es uno de los secretos de este libro de Francesc: el misterio es el trasfondo de la vida cotidiana. Y eso es muy importante. Porque vamos por la vida ansiosos, estresados, viendo las cosas sin saber dónde situarlas.

La otra cosa que me he dado cuenta cuenta con la lectura que Francesc Grané le da mucha importancia es, segundo punto, que el Misterio es el templo: entrar en el templo es entrar en casa, la Eucaristía como en casa. (...) Estamos en casa. Para mí lo bueno es estar cerca de Dios, que es la forma que el salmo 72 habla de "para mí es bueno estar en casa". En la página 43 dice una cosa tan bonita: "la Eucaristía es el espacio por excelencia para ponernos en las manos de Dios".

Así como el rincón del padre con el silloncito y con los utensilios de casa, el mando de la tele y lo que sea ... es el lugar donde estás en familia. Es muy importante este elemento afectivo. Avanzo que en la Eucaristía hay un momento que debemos superar. El libro es muy severo en este sentido: debemos superar la bromita, debemos superar la indiferencia, hay que superar el aburrimiento, debemos superar la crítica-por decirlo de alguna manera-, para saber que lo que se da en la Eucaristía es el Cristo. Es una donación, la eucaristía, es un regalo. No es ni un espectáculo, ni un teatro, ni un happening. Esta es la cosa. Y a mí me gusta que a la eucaristía haya cantos ... incluso cantos románticos, como por ejemlpo los de el César Frank, que es absolutamente romántico. Pero lo esencial es esa cosa más profunda, que el romanticismo, que es la cercanía de Dios, el sentido de Dios.

(...) Por lo tanto, presencia, relación, comunicación. Me parece que alguna vez se te escapa la palabra "comunión" que es la palabra más teológica,y que a mí se me escapa antes de tiempo, pero tú la dosificas muy bien, pero me parece que al final aparece, la palabra comunión.

Finalmente algo que decir. Este alimento por Deseo Infinito es un alimento que nos transforma, nos transforma profundamente. Nos hace semejantes a Dios. Y una vez más se me ocurre la frase de Gregorio: "y quienes imitan Dios hacen que no haya pobres ". Imitad a dios y no habrá pobres. Es decir, entramos en la eucaristía, y entremos de la mano de un libro de lenguaje cotidiano y místico.