"La educación es una de las estrategias principales para que la pobreza deje de ser hereditaria"

(Fundación Blanquerna) ¿Cómo evitar que niños con riesgo de exclusión social acaben repitiendo la historia de sus padres? ¿Cómo romper la transmisión de la pobreza de padres a hijos? ¿Cómo se incide socioeducativamente en los territorios para favorecer una niñez más sana y un aprendizaje que garantice un futuro mejor?

Estas son algunas de las cuestiones a las que responde el trabajo que realizan desde hace unos años los investigadores del Grupo de Investigación en Pedagogía Social y Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación de la Facultad de Psicologia, Ciencias de la Educación y del Deporte Blanquerna-URL que lidera el doctor Jordi Riera.

Su experiencia en este terreno propició que la Obra Social "la Caixa" les encargara un nuevo modelo de acción socioeducativa para dar un nuevo impulso a su programa CaixaProinfancia, de apoyo a los menores y a sus familias en contexto de pobreza relativa o extrema de todo el Estado español. Un programa que atiende a más de sesenta mil menores anualmente y sus familias, con la colaboración de más de trescientas entidades del tercer sector, distribuidas a lo largo de toda España.

- ¿Cuál ha sido la aportación científica de su grupo de investigación que ha hecho posible este encargo?

-Nuestro grupo hace muchos años que trabaja en torno a la investigación educativa desde una mirada amplia de red de corresponsabilidades sociales ante el reto educativo. Esta mirada educativa y pedagógica "social", nos permite avanzar en diferentes retos actuales de la educación desde una concepción más holística y llena de conexiones aula-escuela-familia-sociedad, lo que pretende superar las barreras clásicas, discontinuidades, delegaciones y determinadas acusaciones mutuas recurrentes entre estos diferentes nodos de la red socioeducativa.

- ¿Y cómo se aplica este planteamiento en el caso de los menores que viven en contexto de vulnerabilidad?

-El caso de los niños y las niñas que viven en contextos sociofamiliares de pobreza relativa o extrema, ni se deben estigmatizar, ni se pueden desplegar los apoyos de forma parcializada y descoordinada desde los diferentes sectores implicados: social, educativo, de salud, culturales, etc., sino que debemos hacerlo impulsando auténticas redes de coordinación y actuación integrales y sistémicas que permitan una nueva manera de plantear su atención, interdisciplinar, comunitaria y desde una perspectiva de desarrollo integral de sus potencialidades y talentos. Deberíamos poder abandonar de manera decidida, como ya han hecho muchas instituciones sociales y programas, la atención meramente asistencial y prejudiciadora, propia de otras épocas de nuestra historia, excesivamente centrada en el "fracaso" y en el déficit de estos menores, y que, desgraciadamente, con la concurrencia de otros factores socioeconómicos punzantes, perpetúan -cuando así se afronta el problema- el círculo vicioso de la pobreza de la que tanto cuesta salir.

- ¿Cuál sería la estrategia para evitar esta transmisión de la pobreza?

-Creemos que la educación generadora de oportunidades y corresponsabilizadora, en el sentido de que integra todas las dimensiones educativas y todos els agentes educativos en red, es una de las estrategias principales para que la pobreza deje de ser hereditaria. Desde nuestra experiencia de "campo", la educación en su formato más clásico, es decir, centrada en la escuela y en la concepción del ascensor formativo curricular y formal, no es suficiente para romper el círculo vicioso y seguir subiendo en el ascensor social. Vemos aquí una de las cuestiones que queremos aportar como innovación al proyecto CaixaProinfancia. No es suficiente un planteamiento de apoyos puntuales, individuales y multidimensionales a los menores, sino que hay que avanzar hacia un planteamiento de apoyo a su proceso, sostenido por un plan de trabajo sociofamiliar y interdimensional.

- Y, pues, ¿qué habría que hacer que no se haga?

-Pues, sería necesario una cierta transformación del propio concepto del reto de la educación, independientemente de que nos dirijamos a niños y niñas que vivan en contextos de vulnerabilidad o no. Necesitamos avanzar hacia una concepción comunitaria de las responsabilidades educativas, a partir de la cual seguro que encontraremos nuevas vías de innovación y mejora de la educación para todos. Es a partir de esta concepción de "redes" de corresponsabilidad educativa, que podemos hacer emerger nuevas estrategias transversales que, por ejemplo, en el caso que nos ocupa, movilicen diferentes variables en el entorno de la pobreza y que, tratadas aisladamente, quedan incomunicadas y no generan efectos sinérgicos. Y todo esto lo hemos aprendido, significativamente, del análisis de casos de éxito escolar y educativo de niños y niñas que precisamente viven en contextos de pobreza. Una vez más, la respuesta a las preguntas que guían la mejora casi siempre está al lado de la misma problemática a la que nos enfrentamos, y muchas veces nos empeñamos en no verla o no interpretarla adecuadamente.

Puede leer más aquí.