Leemos en la segunda lectura de este domingo el proemio de la primera carta de Pablo a los Corintios (1 Cor 1,1-3). Pablo se presenta como apóstol a la comunidad de Corinto. Tradicionalmente tendemos a identificar a los apóstoles con los 12 seguidores escogidos por Jesús para llevar a término su proyecto, pero, con facilidad, uno se da cuenta de que la condición de apóstol es aplicable a otros de sus seguidores. En primer lugar, las listas de los elegidos en los sinópticos no son coincidentes (Mt 10,1-4; Mc 3,13-18; Lc 6,12-15).

Me van a perdonar porque nunca he sido muy papista, en el sentido de centrar más la devoción en el Papa que en Dios Nuestro Señor. Pero evidentemente Francisco tiene una atracción especial. Por eso, cuando puedo ir a Roma intento asistir a la audiencia general de los miércoles, como la de esta semana .

El caso Ellacuría, para Jorge Galán, es “una historia de sacrificio real que conmueve”

(Laura Mor –CR) “No quise hacer un libro religioso, ni político, ni centrado en los asesinos. Es una historia de humanidad”. El poeta salvadoreño Jorge Galán ha escrito la novela Noviembre para hablar de los jesuitas asesinados de 1989 a la UCA, la Universidad Centroamericana de San Salvador. Un ejercicio de memoria histórica que le ha costado el exilio. Este martes ha presentado de nuevo el libro en Barcelona, ​​en la parroquia de Sant Medir. Y desde CatalunyaReligió.cat le hemos preguntado el porqué de su compromiso.

“Quise hacer un libro que se centrara en la figura de los jesuitas. Se habían vuelto en una especie de número, de nombres que estaban en un informe. Y a mi me parecía injusto porque era una gran historia, muy valiosa, y era una pena que se olvidara”, explica Galán.

La novela es fruto de muchas horas de entrevistas con testigos que explican unos días concretos y un escenario que olía a "sangre y pólvora". Luz y memoria de la madrugada del 16 de noviembre de 1989, y recuerdo a las vidas robadas de seis jesuitas y dos mujeres: Ignacio EllacuríaSegundo MontesJoaquín López y LópezJuan Ramon MorenoAmando LópezIgnacio Martín-Baró, y la asistente que trabajaba en la casa, Elba Ramos, con su hija, Celina.

Una historia que no deja indiferente. Con su libro, publicado por Tusquets, Galán significa una época de guerra y de mucho miedo. Un tiempo de conflicto en el que muchas ejecuciones quedaron impunes y el silencio decía más que el sonido de las explosiones diarias:  “El silencio se explayaba por todo el lugar, adquiría densidad, se hacía casi palpable”, describe en una escena del libro.

En Noviembre también encontramos Óscar Romero y su amigo jesuita Rutilio Grande, ambos asesinados también por su compromiso con los últimos y, en el caso del obispo Romero, por la denuncia explícita de las desigualdades sociales. La novela da espacio también al testimonio del teólogo Jon Sobrino, además de otros personajes de la época como el superior general de la Compañía de Jesús, Peter Hans Kolvenbach o el papa Juan Pablo II. Este último representa un Vaticano que, en aquel momento, “está muy lejos de San Salvador”, escribe Galán. Y no sólo se refiere a una lejanía geográfica.

La convicción del sacrificio

“Sigo creiendo que es una historia de sacrificio cómo pocas veces se ven”, dice el autor con firmeza. De entre los jesuitas asesinados, Ellacuría había recibido amenazas; podría haber vuelto a casa y desentenderse del conflicto. Pero no lo hizo. Galán reconoce que la trayectoria vital de los protagonistas lo tocó. “No me había pasado en otros libros”.

El autor confronta la versión oficial de un gobierno militar, con la lógica de unas personas que promovieron el proceso de paz. Una lucha pacífica que encabezó todo Ignacio Ellacuría, entonces rector de la UCA. En el libro se vislumbra el negocio de la guerra, pero también la convicción y la humildad de los religiosos que trataban de unir las partes en conflicto. El autor suma varias historias familiares, ligadas por el azar y las circunstancias en aquella comunidad de jesuitas. Personas anónimas que transmiten el día a día de toda una generación: niebla, oscuridad, desconsuelo.

El libro señala la culpabilidad del cuerpo militar. Y Jorge Galán es consciente de que al hacerlo, compromete también su seguridad personal. ¿Por qué lo hace? “Yo quería contar esa historia y no pensé en lo que podía suceder. Tenía que contar la historia y estaba como muy arrebatado por ella”, explica. Y añade: “Me decía muchas cosas. Si bien sabía que era un tema complicado que no se podía hablar tan abiertamente en mi país, sabía que los culpables estaban en libertad. A pesar de eso sabía que valía la pena hacerlo. Me sentía tocado, porque es impossible no sentirse tocado, es una historia de sacrificio real que nos conmueve. A mi me conmueve”.

Hace unos días presentaba el libro en el centro de estudios Cristianismo y Justicia, en Barcelona. Y este martes ha vuelto a la capital catalana en motivo de una nueva presentación.

Verdad, justicia y perdón

El deseo de verdad es el hilo conductor de esta trama de no ficción. Galán recoge, entre otros diálogos, las conversaciones con el jesuita José María Tojeira, el entonces provincial de la Compañía de Jesús en Centroamérica, que persistió paraq que las investigaciones llegaran a buen puerto.

“Verdad, justicia y perdón” es la premisa con la que los jesuitas ponen en marcha la denuncia de los asesinatos, y que Galán recoge en el libro. Le preguntamos al autor si cree que se llegará a la fase del perdón. “Es muy difícil saber eso. Aunque se sabe quiénes son los asesinos, si no se hace justícia, si no hay un juicio, si no se acepta la culpabilidad es muy difícil llegar a otra fase”.

Actualmente hay una petición de extradición por parte de la Audiencia Nacional Española, pero el gobierno de El Salvador se niega a cumplirla. Los autores intelectuales de aquella acción militar del 16 de noviembre de 1989 no han pasado aún ante un juez.

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