Hace un tiempo supe que se creaba un espacio de arte y espiritualidad en Montserrat, que Sean Scully intervendría. Pensé que ya tocaba que la Iglesia haga una apuesta por la pintura abstracta contemporanea en una capilla. Dentro de mi investigación de espacios en esta línea sólo había  encontrado la Rothcko Chapel de Houston, y es aconfessional. Matisse también dejó una huella diferente. Por tanto vivimos un gran momento en la historia de la pintura contemporanea y la Iglesia. Sean Scully y el Padre Josep Laplana lo soñaron ya hace diez años.

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