Domingo XIII del tiempo ordinario. Ciclo C.
Barcelona, ​​26 de junio de 2016.

La historia de la intolerancia está profundamente ligada a la historia de las religiones. Y con esto, intolerancia y violencia -bendita por la religión- han ido hermanadas.
Se ha dicho, y con razón, que las ideas grandiosas cuestan numerosos sacrificios.
Ellas justifican la violencia y la desean. Es lo que estaban proponiendo Santiago y Juan. Y eso es lo que Jesús rechaza con toda energía.

El texto del evangelio de este domingo ofrece tres puntos de atención: La decisión de Jesús de ir a Jerusalén, el rechazo de los samaritanos y las propuestas de seguimiento frustradas. Jesús ha explicitado cuál es el tipo de mesianismo que él acepta. Sabe también que, si quiere ser reconocido como Mesías de Israel, cualquiera que sea la manera de este sea entendido, debe  entra en Jerusalén y el templo. Así está estipulado por la tradición judía: Cuando venga el mesías entrará por la puerta dorada.

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